Subir montañas. Aprender, avanzar y mejorar… siempre mejorar. Luchar y perseverar… siempre perseverar. Imaginar y soñar… siempre soñar. Compartir, sentir y reír… siempre reír. Fracasar y triunfar… como aprendizaje. Intuir y prever…puede no ser cierto lo que ves. Entender el entorno… que no conoce piedad. Escuchar las señales… que son legión. Navegar… con calma justa. Decidir… es tu libertad. Asumir el sufrimiento… que alguna vez llegará. Proteger… el compañero es tu mitad. Corazón caliente y sangre fría. Humildad debida.
Aún así… nada es seguro. Nadie te obligó… y a nadie exigirás.
Luego… bajar de allí… con las mismas reglas.
Vivir.


lunes, 8 de julio de 2024

Nevado Pisco... la controversia.

Según nuestro DLE, esto es controversia:

Del lat. controversia.

1.f. Discusión de opiniones contrapuestas entre dos o más personas.

    Sinónimos: polémica, debate, discusión, disputa.

Viene a cuento del lío que se traen los hermanos Pou y Herve Thivierge, con una supuesta primera escalada a la cara sur del Nevado Pisco Oeste (5.765 metros de altitud... o así).

El grupo francés, compuesto por Jean Paul Balmat, Daniel Monaci, Jean Fabre y Herve Thivierge, realizaron una escalada de la cara sur (700 m. ED) un 9 de octubre de 1978.

Eneko e Iker Pou y Micher Quito, completaron su recorrido en este año 2024.

Izquierda: croquis de Thivierge. Derecha: croquis de Pou

Así las cosas, todos hablan de "primera" y aparecen dudas sobre si la "primera" de otros no será "variante" de la "primera" que otros defienden ¡menudo lío, eh!

Por aquí dejo el enlace a la controversia -está en inglés, pero es fácil deducir como va el asunto-.

El caso es que puede resultar sorprendente que una cara sur, como la del Pisco... unos 700 metros de desnivel (rimaya/cumbre) con unos canalones directos a cima, no hubiese sido ascendida y no publicitada, ya desde los años 70. Escaladores como Alex Lowe o Charlie Fowler -así lo indica el alpinista Brad Johnson, guía y escritor americano, con enorme experiencia en la zona-, posiblemente realizaran alguno de los evidentes canalones que caen desde la cumbre; por supuesto que ya fueron escaladas unas cuantas lineas a la izquierda del muro principal.

No recordaba con seguridad si algún español anduvo por allí, pero Paco Aguado me confirma que él realizó la escalada en solitario, en el 81.

Y, otros españolitos del Club Alpino Maliciosa, también se fijaron en el Pisco ¡no pudo ser... pero ahí peleamos!

Nuestra historia la podéis leer en el capítulo III de la expedicion Chacraraju 78 y para los que no desean leer todo el relato, hago unos recortes por aquí:

"Alcanzamos el collado que separa los glaciares del Chacraraju y Pisco... sin pisar nieve y ya en los 5.200m. ... con un dolor de cabeza importante. Tenemos enfrente la cara Sur del Pisco... un Chacraraju en miniatura y al que quizá podríamos llegar desde aquí atravesando, de bajada, el glaciar que lo defiende.

Lo intentamos por allí y por allá... pero esos pocos cientos de metros que nos separan de la base, resultan plagados de grietas ocultas y camino difícil de intuir. Bueno... es bastante por hoy, hemos alcanzado una altura que no conocíamos... hemos visto al gigante y descubierto mejor paso para el futuro.


Llegamos al campo base con ésa alegría que se convertirá en norma... descanso, placidez y comida... un oasis seguro en medio de montañas salvajes y naturaleza en estado puro.
Esta noche he dormido despierto... vamos a ver... he descansado bien, tranquilo y en una nube de imágenes plácidas, un sueño en campos de amapolas rojas con fondo de montañas blancas, no sé... algo raro pero sereno. Deben ser la altitud y lo que la retina conserva, o quizá algún recuerdo de Heidi, Pedro y el abuelo ¡yo que sé!.

Estamos dispuestos a no perder un solo día y necesitamos aclimatar para encontrarnos fuertes; así pues, a la mañana siguiente recorremos a la inversa el camino que aquí nos trajo, hasta las inmediaciones de las lagunas de Llanganuco y luego girando hacia las morrenas del Pisco, cargados para varios días y con el plan de ascender a la más amable de las cumbres... todo para conseguir la primera cima andina de nuestro periplo.

Por supuesto abriendo veredas sin conocer camino; esto es un sinvivir


.
Paco Pavón anda pensativo ¡me meto o no me meto!

El grupo se divide según los cuerpos se encuentran: unos hacia la ruta normal del Pisco y otros, erre que erre, hacia la cara Sur, el mini Chacra, virgen hasta donde sabemos pero clarisimamente posible...¡ya te digo!.


En el campo base del Pisco, en un claro entre morrenas sucias y abarrotado de nacionalidades,  dormimos y nos despedimos de madrugada... allá cada uno con lo que le venga
.
Javier y Paco se deciden por la ruta normal, más sensatos que el resto, que apostamos por la cara Sur. Unos dormirán en la planicie glaciar que separa Huandoys y Pisco... y otros lo haremos en una grieta amplia y amable, cercanos a la base de la pared.


Triunfan los sensatos... que alcanzan la primera cumbre para alegría del resto. Los que lanzamos los dados contra el borde del tapete verde de la mesa de juego... no pudimos completar la escalada; a media pared de un total aproximado de 600 metros, la nieve merengue y nieblas acuosas, nos hicieron desistir de una primera mundial -o eso creíamos-... ¡no te jode, solo faltaba triunfar de entrada!

Rápeles de setas de nieve y destrepes finales nos dejan en la base. Un tanto abatidos por lo vivido... decidimos recorrer el glaciar, ésta vez en ascenso, en dirección al collado que días atrás visitamos y, ésta vez, resulta más fácil; sobre las diez de la mañana llegamos a terreno conocido y finalmente al campo base sobre el mediodía, donde nuestro "cuidador" Vargas nos atiborra de viandas, como siempre escasas.


Paco y Javier... los triunfadores... aparecen a la noche y aprovechamos a repetir una cena en grupo completo, contándonos las aventuras vividas. Han sido tres días navegando por terreno desconocido... y la expedición ya tiene su primera cumbre".

Las condiciones de la pared han cambiado mucho en tantos años, aunque parece que la enorme cornisa que defiende la cumbre, sigue como espada de Damocles.
Nuestro intento se desarrolló por el canalón derecho central más evidente y, a media pared nos pasamos al de la izquierda.
Luchamos por allí pero aquello no tenía consistencia y más que escalar ¡cavamos zanja! Recuerdo vívidamente aquel vivaque, donde buscamos el cobijo de las rocas calientes por un día de sol ardiente. Luego llegó la noche, la niebla, el amanecer cubierto y ¡la zanja!

Bueno, ya veremos en qué queda la controversia sobre quién fue primero... o segundo... o así.


martes, 25 de junio de 2024

Guía de escalada "Circo de Gredos"

Juan José Cano me hace llegar un ejemplar de su nueva guía de escaladas, en el Circo de Gredos.

Mientras la espuma de una jarra de cerveza, bien helada, me coloca un bigote que nunca usé ¡y mucho menos canoso! echo un vistazo al buen trabajo que Chema Mancebo se ha encargado de maquetar.

A la segunda jarra ¡sí... tenemos un calor sofocante por la dehesa que habitamos! ya intuyo que resulta fácil de revisar, visualizar y leer, cosa que no siempre se nota en otras guías, algo complejas y "apretadas".

Juanjo Cano ha contado con la colaboración de unos cuantos "gredenses", vieja y nueva escuela... todos dejaron su impronta en el granito del Circo de Gredos.

Gracias Juanjo por la dedicatoria.

Entre fotos añejas y textos amenos, se hace fácil entender el espíritu de aquellos años y, por supuesto, el de las nuevas generaciones que llegaban pisando fuerte.

La guía, bien ilustrada con magníficas fotos/croquis y texto de presentación en cada ruta, resulta clara y concisa. Perfecto.

Juanjo ha tenido el detalle de incluir un texto que preparé, por si de algo servía... También unas cuantas fotos "digitalizadas", de cuando tirábamos con diapositiva Ektachrome 200 ¡con mucho tiento... que luego había que revelar, con precio aparte!

El caso es que salen una 500 vías de escalada ¡se dice pronto! Se incluyen, no solo las que se ubican en el recuenco glaciar de la Laguna Grande, también una buena tanda de riscos que caen desde las portillas hacia Cinco Lagunas, Chilla, Canales Oscuras y Gargantón. En definitiva que hay tajo.

El Circo de Gredos no fue, hasta los años 70/80 -salvo para las magníficas clásicas a las cumbres emblemáticas- un lugar muy visitado para la escalada en roca; por aquellos años triunfaba la nieve y el hielo, siempre buscando líneas blancas. Todo cambió en las décadas siguientes y, aquí en la guía podréis comprobarlo, llegaron soñadores que soñaban soñar con la escalada de aventura y exploración.

En definitiva, una guía muy recomendable para los que gusten de la alta montaña, del granito pulido por hielos y soledad aceptable... al menos sin atascos; en algunos riscos alejados ¡sin compañía humana a la vista!

Como dice un amigo de las redes ¡al lío!


martes, 3 de enero de 2023

Maliciosa... la inexorable.

Colección Aitor Bárez (avistamultimedia)

Según reza nuestro DLE:

Inexorable.

1. adj. Que no se puede evitar.
2. adj. Que no se deja vencer con ruegos.

Llega a mis manos un ejemplar de "La Maliciosa. Guía de escalada", ciertamente la más completa de las editadas hasta ahora.


Durante décadas los croquis de la zona pasaban, de mano en mano, dibujados en sucias servilletas de papel, mientras se devoraban patatas bravas y las gargantas aguantaban cañas de cerveza, bien tiradas. Esto lo saben bien las tabernas de Madrid, en el viejo barrio de Chueca, que albergaba al Club Alpino Maliciosa. Precisamente, en este club de montaña, se gestó la revista Alta Ruta y precisamente su primer número se dedicó a las vías de la Maliciosa... Estamos hablando a mediados de los años 70.


Así pues, entre servilletas de papel con dibujos de líneas y puntos, revista fotocopiada... de la revista fotocopiada, avisos verbales de "roca mala", "musgo", "¡joder!", "chorrea", "peligro", "bloques sueltos", "¡te cagas!", "a pelo", etc. se hacían planes, los jueves a la tarde, en aquel piso de la calle Augusto Figueroa... el lugar de donde salieron futuros alpinistas a recorrer mundo.
Muchos años después apareció otra guía que mejoró lo que teníamos: "Guadarrama. Guía de escalada" de los escaladores Arranz y Barroso. Entre medias y posteriormente, un salteado de rutas en artículos, guías, reseñas compradas en comercios de montaña, etc.
Esta que ahora tenemos entre manos ayudará a los valientes que deseen entablazar relaciones con "la Mali".

Por mi parte aprovecharé para contaros unas cuantas historias que, como siempre, tengo anotadas en el viejo cuaderno espiral, a punto de desintegrarse por el manoseo al que lo someto.
Pero, antes, leamos al viajero Cela, que también visitó a "la Mali".

"La Maliciosa Alta levanta por encima del centenar de varas la altura de la Maliciosa Baja, que tampoco es pequeña.
El vagabundo, para aprender retórica y poética, se llega a la Maliciosa dándose un garbeillo por el albergue del ventisquero de la Condesa, más allá de la fuente. Al vagabundo le gusta andar los montes a vueltas, de un lado para otro, sin prisas y con hartas pausas, casi como sin querer.
Desde la Maliciosa, en los días claros, se ve toda la tierra de Madrid hasta los montes de Toledo, toda la tierra que ya tiene color y sabor de Mancha, parda color y amorosa y agria sabor de Mancha.
La Maliciosa - la Maliciosa Alta que queda detrás y al nordeste de la Baja - es una inmensa roca pelada, fácil de subir por donde el vagabundo va y ya no tan fácil por el lado contrario, por las escarpaduras que usan los montañeros para probar sus difíciles habilidades, esas habilidades que, a veces, los llevan desde la Maliciosa hasta el otro mundo.
Debajo de la Maliciosa quedan, acurrucados en su ladera, los pueblos de Cerceda, Becerril, Boalo, Matalpino; más allá, el castillo de Manzanares el Real se pone de puntillas sobre sus viejas piedras para mirarse en las aguas del embalse de Santillana..."

Retórica y poética en la Maliciosa
artículo en la revista Destino año 1952
Camilo José Cela


Mi primera visita a Maliciosa sería allá por el 72 o 73, no puedo recordarlo. Lo que sí recuerdo es que, bien pertrechados con botas "Chirucas", mochilas y bávaros de loneta, chaquetillas de "guata", mantas -desechadas por viejas-, plásticos anti-transpirables y gorros de cazador, aparecimos desde Bola del Mundo, en la cumbre de Maliciosa.
Fue un flechazo.
Antonio (Trabado) y un servidor, echamos un vistazo a la vertiente oscura y vimos que allí había tajo.


Teníamos pensado seguir Cuerda Larga y bajar a la Pedriza por las Torres; sin embargo nos quedamos por la zona y adivinamos la bajada por lo que se conocía como el Tubo de Todos.
Descubrimos la fuente manantial, que sería un alivio para los siguientes años, y también buenos huecos para dormir bajo las estrellas en la Maliciosa alta y, a cubierto, el vivaque del Peñotillo... Por supuesto la aproximación desde la Barranca.
La suerte estaba echada y solo faltaba disponer de información para liarse con aquella montaña, que nos parecía algo mágica y salvaje.
También hacían falta colegas, pero eso era fácil de conseguir...

Juan R. Tachó y Canito

L. Garrote, J.R. Tachó, C. Gallego y A. Trabado

Aún no sabíamos lo que se guisaría en el Club Alpino Maliciosa, pertenecíamos a otro grupo de montaña llamado Culmen, gente que gustaba más de recorridos y ascensiones... Teníamos dificil encontrar información, aunque algo logramos y nos bastó para empezar; en cualquier caso no resultaba fácil localizar las vías con tan poca precisión en ubicación, líneas y puntos.


Curiosamente nos estrenamos en un invierno, durante un campamento organizado por aquel club de espíritu montañero. Durante unos días acampamos en la Barranca, gente variopinta: andarines, esquiadores, montañeros de barba y tirantes... y nosotros; los "niños" del grupo.
Una noche de madrugada aún lejana, abandonamos la tienda y con linternas "Wonder", pila de petaca a la cintura y cable al casco, subimos a Maliciosa cramponeando una nieve dura como el acero.


Había tantas ganas de escalar como de comer...

Desayuno en la Barranca

Durante las temporadas siguientes, asediamos la montaña, en todas las estaciones del año. Y realizamos la primera escalada en roca que vimos clara: la Galayos al Peñotillo... una gran clásica.
En aquel vivaque, a los pies de la pared, aguantamos lluvias, nieves, granizos, nieblas y tiritones. Los planes se repetían varios fines de semana al mes: viernes tarde, autobús al pueblo de Guadarrama, subida al Peñotillo o Maliciosa alta, según convenga, cena, vivaque y ¡zas! escalando a primera hora... hasta que el cuerpo aguante. El domingo, a la tarde temprana, regreso.
Ya debíamos tener en sangre el gen "alpinistorro" porque jamás se nos ocurrió no llegar a cumbre ¡hay que hacer cumbre, siempre! Esto nos hacía perder tiempo, principalmente en la Maliciosa alta, y entonces encontramos una solución para cuando no había nieve: destrepar lo que se conoce como la vía "Toñi"... esto ahorraba un tiempo precioso.
También localizamos un buen espacio para vivaquear, bajo las estrellas, a pocos metros de la pared y cercano a unos gendarmes característicos de la base de Maliciosa alta.

Vía Galayos al Peñotillo

Vía Galayos al Peñotillo

Luego, un invierno seco y frío, me propuse vivaquear en la cumbre:

"Entre tiritonas que me levantan del suelo, aparto de la cara la manta y el plástico, que salpican cristales de hielo... Acierto a ver Madrid, tan lejos y tan cerca, con esa luz cálida que indica vida... Y yo, aquí, más solo que la una y con más frío del que, hasta ese momento, conozco.
Son las cuatro de la madrugada y no aguanto más; meto todo en la mochila, al apretón y a toda prisa... vestido ya estoy desde ayer.
Parece que tendré más luz y calor si bajo por la Cuerda de los Porrones, y eso hago.
No sé... pero cuando empiezo a encontrarme sombras chinescas de los gendarmes rocosos que proliferan en la cuerda, me entra un desasosiego tremendo y aprieto el paso, que acaba siendo carrera, hasta las primeras praderas que bordean Canto Cochino. Todavía es noche pero el Yelmo parece clarear su cima.
Decido subir hasta la pradera de su base y allí, entre restos de nieve, me acurruco a la espera de un sol que no tiene prisa.
¡Qué gusto cuando me calienta la cara! Y me quedo frito."

La segunda escalada que nos apretamos fue la, ya clásica entonces, Ezequiel/Domingo de la Maliciosa alta... pero nos metimos en un buen embarque, donde Canito mostró su habilidad para volar, varias veces, y estrellarse contra la reunión donde los colegas aguantamos el miedo.
Canito siempre nos demostró lo cobardes que eramos, mientras él se daba unas leches de cuidado... sin piedad. En la Pedriza también hizo sus pinitos, como aquella vez en la Torre de las Arañas Negras, por la temida vía "Antonio Mairal"... ya os lo contaré otro día.

Volviendo a la variante en cuestión, difícil y de movimientos algo contorsionistas, en el segundo largo, que muchos años después conocemos como "anónima"... Esto de no dejar rastro de una escalada, siempre fue muy "malicioso", al igual que fue "gredense" en Gredos y también "pedricero" en Pedriza.
Lo cierto es que recorrimos aquella "anónima" y dejamos un buen clavo en el paso clave.
Esta variante la repetimos muy a menudo y guardo la única foto, de los años 90, que conservo en buen estado...

Variante "anónima" a la vía Ezequiel/Domingo, en Maliciosa alta

Un invierno, a mediados de los 70, el colega Tachó y este que escribe, tuvimos lo nuestro en una escalada que comenzaba en el Tubo de Todos, unos metros a la derecha del inicio a lo que más tarde sería la vía Alta Ruta y que actualmente, en buenos y efímeros años, se marca bien definida hasta el circo colgado que la domina:

"Se nos echa la tarde encima pero, cuando enfilamos el Tubo de Todos para salir hacia Bola del Mundo ¡zas! vemos un buen chorretón de hielo, y decidimos darle. Será un buen momento para estrenar en algo serio mi piolet Stubai Nanga Parbat -con magnífico mango de madera... por supuesto-, y crampones a juego -de fijación con cinta continua... por supuesto-, adquiridos en el Rastro madrileño, tras meses y meses de paga paterna.
Pierdo mucho tiempo luchando contra un bloque grande y acuñado entre musgo congelado; cuando me doy cuenta Tachó está escarchado y parece una bola de cristal y yo alcanzo, extenuado, un pequeño circo de nieve. Me aseguro a una lado, buscando roca, y comienza Tachó... Se nos echa la noche encima, pero bien echada, y ya juntos ensamblamos, con algún seguro intermedio, hasta la cumbre.
Se nos antojan lejanas las luces de Bola del Mundo, pero habrá que llegar, y ya con ventisca ligera, para bajar al puerto de Navacerrada.
No recuerdo la hora de llegada, solo que soplaba con fuerza y dolía el rostro. Una cabina telefónica, pegada a Venta Arias, cumplió dos propósitos: llamar a casa ¡y aguantar la bronca! y dormir allí dentro, malamente sentados y envueltos en las sempiternas mantas.
A la mañana siguiente nos despertaron voces: ¡Guardia Civil! ¿Quién está? Estábamos nosotros ¡y bien hechos polvo!"

Tirando de memoria, marco el itinerario que, seguramente, fue nuestro "martirio":

Gracias a Tomás Mesón, por su magnífica imagen.

Y esta otra de Roy Prodigal Son, tomada en febrero del 2016, donde encuadro la zona de entrada:


También encontraréis más información en el blog de Curro González (Sobreescalada).

Luego llegó una época, ya metidos en el 75/77, que tras escalar las vías más conocidas: HB, Puro, Velayos/Chocolate, Arturo Jaúdenes, Guti, Perico, Pared Desconocida, etc. recorrimos lineas que no volvimos a repetir y que ya no recuerda la memoria.
También hubo una temporada solitaria. La Maliciosa, junto con su hermano menor, siempre me resultaron espacios para encontrar mi camino y, así, con un sistema de gazas, escalé vías clásicas en solitario: Diedro Mogoteras y la canal, a su derecha, que lleva a un pequeño gendarme, del que siempre recuerdo saltar a la pared de enfrente, esto en el Peñotillo; otras en la Maliciosa alta: Ezequiel/Domingo (original), Espolón Promesas, Perico, etc.
Y en invierno, los flancos E y O de ambas cumbres... siempre buscando lineas blancas.
Por aquellos años, recuerdo encontrarme con algún otro solitario y siempre recuerdo, años después y ya en el 81, el triste final de un escalador que fue hallado en la base del espolón Promesas y pertenecía al Club Alpino Maliciosa.

Lo del esquí no fue nuestro fuerte, eso llegaría más tarde, pero también os gustará conocer por donde bajan los que gustan de velocidad:

Cortesía de Javier Urbón

En definitiva, Maliciosa y Peñotillo -tanto monta, monta tanto- queda como una gran escuela donde iniciarse o mantener nivel, todo para mejorar y entender esto del alpinismo.
Es de agradecer la nueva edición de la guía que, por fín, recopila lo disperso, utiliza fotos para marcar, amplía información, actualiza líneas y graduaciones, avisa de lo que hay y espera que sirva... que seguro lo hace.
Se echa de menos -cosa ya frecuente en casi todas las guias- algo de historia, personajes y anécdotas que tienen todas las montañas y que ayudan a "entrar en materia", pero así son las cosas... Y así lo ven otros.

Por cierto, coloco por aquí una imagen de los años 90, donde aparece uno de los autores, seguramente en Maliciosa y todavía sin pensar en guía alguna...


Para terminar, añado una poesía del escalador y poeta, a partes iguales, Miguel Ángel Sánchez Garate, autor del libro "De la Pedriza al cielo":

MALICIOSA

Desafiante en Matalpino
Sobre tu pretil alpino
Captas toda la atención
Con tu alto mirador

Deliciosa Maliciosa
Te muestras bien vanidosa
Desde la verde Barranca
Para subir sin retranca

De vergeles desprovista
Para borrar de la vista
Los jardines que allí tuvo
Cierta bruja maligna

Deleitosa Maliciosa
Con tu hermano el Peñotillo
Déjanos sacarte brillo
En tus paredes vistosas

Montaña de Guadarrama
Más fiera que Peñalara
A la que Velázquez pintara
Con su porte de galana

Tu cumbre modesta y frugal
Sobre el Collado del Piornal
Se otea desde las Guarramillas
Cual octava maravilla

Deliciosa Maliciosa
Déjanos palpar tu cuerpo
De piel áspera y rocosa
En verano o en invierno

(24 octubre 2020)

Cuando nevaba bien... todos los inviernos


                  *  Aitor Bárez (avistamultimedia)
                  *  Libro "Maliciosa. Guia de escalada
                  *  Libro "De la Pedriza al cielo"
                  *  Javier Urbón

jueves, 5 de noviembre de 2020

El checo de la guitarra


Escribí esta historia un 12 de octubre del 2016 y hoy la recupero íntegra, con la única salvedad que hoy no cae "sirimiri lento" y llueve a cántaros, como si nunca hubiera o hubiese llovido.
Ahí va:

Un sirimiri lento, a velocidad similar que la placidez me invade, inunda la dehesa castellana con olores a tierra mojada.
Entonces ¡zas! regresan a la memoria cosas que uno olvidó... Desconozco la razón, pero esto suele ocurrir a los de mi quinta, que la cosa pudiera ser por la cantidad de recuerdos que se agolpan en los cajones del cerebro.
El caso es que, no sé por qué, entro en el fichero de fotos y ¡zas! aparece una del Dru... Sí, ese centinela que vigila la entrada a los Alpes "chamoniardos" y que a mí, personalmente, siempre me recuerda a un monje con su austera túnica ocre... Uno de esos que retrata Umberto Eco en "El nombre de la rosa".

Total, una cosa lleva a la otra... Entonces, vuelvo a recordar una imágen que no he vuelto a ver, pero quedó fijada en la memoria: se trata de un tipo, con una guitarra, sentado -no recuerdo si en una repisa o hamaca- y que estuvo encaramado durante 18 (dieciocho) días, en el fantástico oceano granítico del Dru.
Creo recordar que vi esa foto en alguna publicación, física... por supuesto, en aquellos años, esto de las redes estaba por inventar.
Era un tipo que siempre viajaba con su guitarra... Bueno, también escalaba con ella.
Ocurrió en el año 1975.

Thomas Gross, un checo cercano a los dos metros de altura, desconocido... aunque no recién llegado a esto del alpinismo, mantuvo en vilo a Chamonix y la comunidad escaladora de la época.
Durante sus noches de "concierto", debió pensar que instalar algunos "bolts" ¡palabra maldita! no vendría mal para seguir asegurando la vida... Y continuar tocando el instrumento de cuerdas.
El caso es que durante aquella escalada instaló 68 (sesenta y ocho) anclajes fijos, de los de hacer agujero: ¿tornillo? ¿buril? ¿spit? Recordad que estamos en el 75.
Bueno... Le llovieron críticas por semejante "ignominia", poco vista en aquellos tiempos.

Gross siempre fue "algo diferente" al resto de la comunidad alpinista de la época; una especie de bohemio que dejaba huella.
El invierno de 1973 realizó, junto con Edgar Oberson, la primera repetición invernal de la ruta Gogna/Cerutti al Matterhorn... Sí, el Cervino ese.
La cosa debió ponerse fea porque fueron rescatados de la cumbre por el helicóptero de salvamento.

En 1977 -un par de años después de su solitaria al Dru- también dio que hablar en EEUU. Realizó la primera solitaria invernal a la ruta que inauguraran Layton Kor -una leyenda americana- y Wayne Goss, en Longs Peak (Colorado)... Estuvo 13 (trece) días en pared.
Cuenta la historia que, durante años, permaneció en pie una plataforma de madera, al modo de hamaca, que se construyó para los vivaques... Seguramente acompañado de su inseparable guitarra.

Pero la historia más enigmática sucedió en 1981... También en invierno, claro.
Al más puro estilo de las novelas de Agata Christie, nuestro hombre apareció en el santuario Nanda Devi (Himalaya), posiblemente con la intención de escalar la vertiente que por allí ofrece el Changabang... Sí, la pirámide esa.
Para acceder a ese lugar se hacía necesario recorrer la garganta del Rishi Ganga, un lugar que, en invierno, resultaba "imposible" atravesar.
La historia cuenta que el tal Thomas Gross consiguió sobrevivir en el santuario, solo... y alimentándose de los restos de comida que robaba a los buitres.

La ¿leyenda? también cuenta que, unos años antes (1965), una expedición indo americana instaló un dispositivo espía en algún lugar cercano al santuario. También se cuenta que años después, justo cuando nuestro hombre aparece por el lugar, otras gentes que lograron salir de allí antes de la llegada de las nieves... murieron en extraños accidentes o desaparecieron misteriosamente.

Nuestro hombre, seguramente con su guitarra y cansado de tanta soledad, logró descender el Rishi Ganga. Así se convirtió en el primer ser humano, del que se tenga conocimiento, en realizar tal recorrido invernal.
El caso es que Thomas Gross regresó a Goa (India) y allí se vio envuelto en un turbio asunto de triple asesinato entre un grupo jipi... Sí, "hippies" de esos.

Por alguna razón, renunció a su nacionalidad checa y le fue concedida, en cuestión de días ¡raro, raro, raro! la ciudadanía suiza.

La "Operación Nanda Devi", así consta en algunos documentos oficiales americanos, se encabeza como "Blue Mountain"... y, a un tal Thomas, se le da el nombre clave de "Blue Eagle"... ¡Decidme que no es emocionante!

Lo cierto es que la ruta que inauguró en el Dru, aquel checo con su guitarra, en 1975, fue barrida en los primeros desprendimientos que sufrió el pétreo centinela que guarda la entrada a Chamonix... Esto sería sobre 1997; así ya se dejó de hablar sobre los "bolts" del checo.

A Thomas Gross se lo tragó la Tierra, allá por 1982... Y nadie sabe "ande andará".

Ahí va un vídeo (gracias a Jaume Robles que lo recuperó) donde aparece nuestro checo, entre otras promesas del alpinismo: Las invernales (1974) 


miércoles, 2 de septiembre de 2020

Salvador Rivas... el botánico alpinista


Salvador Rivas... el botánico alpinista, nos ha dejado con la misma discreción que vivió.
Académico y alpinista ¡total na! Su historial completo, profesional y alpino, podréis revisarlo solo con teclear su nombre.
No puedo quedarme sin comentar algunas de sus muchas actividades alpinas, que ya forman parte de la Historia: La gran "clasicorra" de la Aguja Negra (Galayos), conocida como la "Oeste", con Pedro Acuña y Francisco Brasas, en 1957. O la "Rivas/Acuña" a la Punta Mª Luisa, también en Galayos. Sin olvidar otra "Rivas/Acuña", ésta vez al Risco del Pájaro o Pinganillo, en Pedriza (Sierra de Guadarrama). 
Su participación en la bien conocida "expedición española a los Andes del Perú" en 1961... donde perdió la partida su amigo Acuña, tras inaugurar la ruta por la arista NE del Huascarán Sur. Expediciones al Cáucaso, Himalaya, Alaska...
De su historial académico: Catedrático de Botánica (Madrid y Barcelona), Premio Nacional de la Sociedad Geográfica Española (2013), Director del Real Jardín Botánico de Madrid... Y un extenso currículum que, los medios académicos, se encargarán de revivir.  

La historia que deseo contar ocurrió un verano de los años 80, en un Circo de Gredos sin domesticar.
Hasta entonces, todo lo que no llegara a una cumbre se consideraba contrafuerte y aquello comenzó a cambiar cuando, guardeses del refugio Elola, otros incondicionales de la escalada clásica "moderna" de la época y amantes de la soledad, se fijaron en paredes que no recibían visitas desde el origen de la Tierra.

Entre aquellas rutas, siempre quedó en la memoria una que tuvo anécdotas varias: la "Vía de los Ajos" en las paredes que caen del Cuchillar de Cerraillos, de las más altas de la derecha y que bautizamos como "pared de la izquierda"... No sé, pero un día, vimos dibujado algo que estuvo dibujado durante milenios: una placa, en lo que sería la última tirada... y que nombramos como la "placa del dos".


Inauguramos aquella ruta, un verano de los 80, Miguel Ángel Vidal y el que escribe. Nos llevó en torno a ocho horas superar aquel frontón de roca en el que nunca nos fijamos, excepto cuando colgaban hielos.
Recuerdo, como si fuera hoy, aquella última tirada bajo un bloque inestable... colocando clavos que saltaban según instalaba el siguiente... lo que viene siendo una laja expansiva. Años después Miguel tiró aquel cascote con un gato... y subió la dificultad algún "gradito". También se encargaron, los "modernos", de "enderezar" la vía, colocando algunos seguros expansivos, evitando así una magnífica y aérea travesía a derechas, que luego retomaba camino a la "placa del dos".
Los grados de dificultad, que muestra el dibujo, pertenecen a los "ochenteros"... Así pues ¡reclamaciones al maestro armero!
Allí descubrimos, limpiando fisuras, unas plantas que poseían bulbos estilo ajetes, blancos, pequeños y vistosos... Así nació la "vía de los Ajos"... Y ésta es la receta:

Sartén de hierro, caliente sin abrasar, y cucharadita de aceite español: virgen extra o similar. Bien de ajetes, fileteados ¡no picoteados! a saltear sin quemar y al punto de dorar. Dos huevos, mejor tres, batidos con alegría... en plato hondo y con tenedor de pincho largo, por separado clara y yema... para que aumente; sal en escamas o algo gorda ¡sin pasarse! y esperar minutos a disolver.
Un revuelto ¡sin cuajar! y pizca de orégano al final.
Acompañar con vasito de vino y pan de hogaza que, por aquellos años, Careto y Lazano, los potentes caballos que abastecían el refugio Elola, cargaban a sus lomos anchos y brillantes de sudor.

Luego, apareció un amante de flores y plantas que, prismáticos a mano, nos rogó... a punto de arrodillarse, que bajáramos muestras de otro endemismo "gredense": 

-¿Qué?
-Sí, "Boca de Dragón". Mirad, ése matojo de campanillas blancas que luchan por salir de las grietas.

Y así, por dar gusto, también abrimos el diedro a la derecha de la vía original, por cierto poco o nada repetido.
Bajamos al entusiasta de flores y plantas, un par de ejemplares de lo que los expertos llaman "Antirrhinum grossi" ¡total na!

Así, después de trepar a lugares altos, unas veces a la búsqueda de los "ajos" que esconden las plantas más alpinas de Gredos, y otras para recolectar "Dragones", se celebraban en el Circo de Gredos nuevas aperturas de rutas allá por los años 80... Cuando todo era diferente, ni mejor ni peor... solo diferente.

No recuerdo exactamente cuando Salvador Rivas y su hijo que, seguramente por edad y frescura de memoria, podría recordar más que nosotros, aparecieron por el Circo de Gredos sin planes definidos.
Charlamos a la cena y mostramos un croquis, reflejado en el libro del refugio, como "Vía de los Ajos" que abrimos pocos días antes.
Salvador nos miró fijamente a los ojos y preguntó si la cosa era aceptablemente amable... ¡Sí! contestamos Miguel y yo, al unísono... convencidos de la maestría de la cordada.

Y así fue como Salvador y su hijo, en un horario similar al de la apertura, realizaron la primera repetición de la ruta ¡y por el itinerario original!
Regresaron contentos, como nosotros al verlos evolucionar durante toda la jornada por aquel muro... Y luego, seguramente, bebimos cerveza sin piedad... Seguramente.
Ésa vía también les pertenece.

Así ocurrió y así lo cuento.
Un abrazo, Salvador, allá donde te encuentres; Otro para su hijo, familia y amigos.

viernes, 20 de marzo de 2020

El ejército del alba


Llegaron al amanecer, millones de guerreros dispuestos a conquistar.
Los centinelas, acostumbrados a que nada ocurriera, no supieron distinguir esas sombras que avanzaban sigilosamente. Las murallas que protegían gentes y propiedades eran inexpugnables... eso pensaban.
Cuando el sol quiso superar al horizonte, nubes negras como azabache oscurecieron el aire. Los guerreros del mal siguieron cubriendo territorio, todavía sin usar la espada... Solo asentaban posiciones para una batalla final.
Unos cuantos vigías, en lugares lejanos, dieron la voz de alarma... Pero no fue suficiente.

Ya se levantaban fuegos que tocaban un cielo oscuro, nada que ver con ése azul añil, plagado de estrellas, que siempre cambiaba el tono cuando el poderoso sol se colocaba en lo alto... en lo alto del planeta que llamamos Tierra.
Los primeros guerreros en levantar la espada dejaron un rastro de sangre que indicaba determinación... Pero no fue suficiente.
Los primeros habitantes en reaccionar, no tuvieron piedad con ellos y combatieron cuerpo a cuerpo... Pero no fue suficiente.

La horda de guerreros mandó avanzadillas que se mezclaban con los pobladores. De vez en cuando alzaban el acero y causaban bajas cercanas. Los supervivientes no entendían como podía ocurrir que muchos de los suyos cayeran a su lado.
No escuchaban las señales.

Avanzaban como caballería al galope, cubriendo enormes distancias en poco tiempo. Golpeaban aquí y allá, a destajo... Sin piedad.
Algunas poblaciones organizaron milicias, y luchaban para salvaguardar a los suyos... Pero no fue suficiente.

Todavía quedaban gentes, pueblos y naciones que vivían días azulones entre risas, vino y rosas. Serían los últimos en caer bajo el yugo de aquellos guerreros que diezmaban población.

Llegó la primavera, ajena a la lucha, un día de marzo que parecía invierno; Ya se combatía en las calles y los muertos yacían a su vera... Los heridos, a cientos de miles, resistían... otros no aguantaban el envite.
Una madrugada fría que anunciaba un alba con nieve en los altos, se formó un ejército que se emboscó, a la espera de batallar en campo abierto... Millones de habitantes dispuestos a todo... Entonces se atisbó, por primera vez, duda de victoria entre aquellos guerreros que invadieron la Tierra.

Quizá ahora, por la sangre derramada en la batalla, el sacrificio de aquellos que cosían heridas, la retaguardia que no perdió esperanza, los dispuestos a compartir la espada, la miseria por venir y una Tierra devastada... Quizá ahora podría ser suficiente.

jueves, 20 de febrero de 2020

La aventura de fabricar un piolet clásico con mango de madera

Tarde cálida de un febrero que parece primavera temprana... bueno, a la madrugada siempre escarcha, pero al mediodía calienta y se animan los brotes de arbustos, que no aguantan aguantar.
Escuchamos las grullas, mucho antes de llegar... cosas de su potente grito... Y me asomo a la dehesa castellana, mirando a un cielo azulón y limpio como el agua de una Patagonia que conocí; ahí "andan", mejor vuelan, enredadas en bandadas que no tienen claro quién marcará el norte... el norte que ahora buscan para abandonar nuestro invierno.

No me da tiempo a "desenfundar" la cámara y allá que desaparece la bandada, igual que apareció... No hay problema, volverán y estaré más listo.
Regreso a la pantalla del ordenador que ordena parte de mi vida... se ponga uno como se ponga, y entonces ¡zas! veo una noticia sobre alguien que da una charla en la librería Desnivel... y dice ¡tranquilamente! que se puso manos a la obra para fabricar un piolet de mango de madera ¡de los de antes!
Si no lo leo no lo creo.

El caso es que, cosas del destino, nos encontramos y charlamos... así suceden algunas cosas en la vida.

... Chema Lanillos en la librería Desnivel...

"Cuando decidí fabricar, con mis propias manos, una reproducción de un piolet "antiguo" con mango de madera de los años 40, no sabía que emprendía una aventura, tanto de investigación sobre la historia de los piolets, como de muchas horas de trabajo en taller y búsqueda del diseño apropiado.
Esta aventura me llevó a conocer magníficas e interesantes historias de alpinismo que disfruté muchísimo; además de empezar a ver muchos libros de montaña antiguos que yo tenía de forma diferente, fijándome en las fotografías y en los detalles de los piolets.


Yo llevaba tiempo detrás de comprar un piolet antiguo de mango de madera y finalmente, después de mucha búsqueda, encontré lo que buscaba en una tienda de objetos de segunda mano en el Rastro de Madrid (España), tiendas y mercado callejero de segunda mano.

Era un Stubai (austriaco) de aproximadamente el año 1945, sin agujero en la cruz de la cabeza del piolet, lo que delataba su antigüedad. Y me dije: ¿por qué no fabricar yo mismo un piolet igual como reto de bricolaje? Pero ¡Ay, amigo! Qué fácil se ven las cosas, cuando se piensan en la cabeza y cuantas dificultades aparecen en la puesta en práctica.

Aparte de encajar bromitas de los amigos, sorpresa de mi mujer y negativas de talleres, herreros y otros profesionales del gremio, en colaborar o ayudar, tuve que armarme de paciencia e imaginación para solventar los problemas técnicos y económicos de proyecto.

Por ejemplo: sacar un molde/modelo en resina, de la cabeza del piolet que yo había comprado, por parte de un modelista profesional, con el que luego poder sacar una pieza metálica en la fundición, costaba unos 120€ ¡solo el molde modelo! Demasiado caro para mí y especialmente para un proyecto en el que no se le veía más beneficio que el de ver, un día, el piolet colgado en el salón de mi casa. Por lo que decidí hacer el modelo para el molde, yo mismo, con madera y muchísima... muchísima paciencia.


Como en éste caso, ya no era sacar un molde del piolet que había comprado, tenía la oportunidad de hacer uno a mi gusto. Esto me permitió hacer la pala un poco más pequeña, como los piolets más evolucionados y aumentar la curvatura de la hoja, como hizo Yvon Chouinard en su día.
También, posteriormente y en el diseño del mango, acorté la longitud, aproximándome a la evolución que tuvieron los piolets a partir de los años 60.

Y finalmente, después de muchas horas de lija, lima, medidas, calibre, virutas de metal y madera, por todos lados...Y vueltas y más vueltas, salió un piolet de mango de madera... pero su aspecto no era precisamente el de ser antiguo; por lo que otro reto fue intentar que algo, fabricado hace dos semanas, pareciera que tenía 50 años.

Resuelto el tema del envejecimiento, quedaba bautizar a éste nuevo modelo ¡único en el mundo!
Como a algunos piolets se les puso, en su día, el nombre de "Chamonix", en honor al nombre de ésta conocida población de los Alpes franceses... El mío, pensé, haciendo referencia a que me llamo Chema ¡le bautizaría "Chemanix"!


Finalmente quise compartir, en una conferencia de la Librería Desnivel, ésta aventura de la construcción del piolet, además de pegar un repaso a la historia de los piolets, desde el siglo XVIII  hasta la actualidad y llevar a la gente a conocer personajes clave en la historia de ésta herramienta emblemática del alpinismo... Y como fueron evolucionando las técnicas de la escalada en hielo.

Tanto para preparar ésta conferencia, como para diseñar y construir el piolet, consulté varios libros de montaña, catálogos... e investigué en muchas fuentes de "Internet", entre las que me encontré el magnífico "blog" de Carlos Gallego (Montaña y Alpinismo Clásico), que me permitió profundizar en algunos temas y obtener algunas fotos de ejemplares de piolets míticos.
Más adelante me animé, junto con mi mujer, a visitar la preciosa casa de turismo rural que tiene Carlos, en las cercanías de la Sierra de Gredos... Y pasar unos buenos ratillos charlando sobre montañas, libros y piolets.
Además de, por primera vez, poder empuñar un verdadero piolet escocés "Terrordactyl". Todo un lujo.


... Papel higiénico como referencia de tamaño (38 cm. de piolet "Terrordactyl")...

*Chema Lanillos ha sido profesor de la Escuela Madrileña de Montañismo y es titulado como guía acompañante de montaña. Ha trabajado como técnico y formador de trabajos verticales y ha sido miembro, durante siete años, del grupo de rescate en montaña de la Cruz Roja.
Enamorado del alpinismo clásico, coleccionista de libros antiguos de montaña y visitante de las principales cadenas montañosas en los seis continentes.

lunes, 10 de febrero de 2020

Macario... El guardián de los Galayos

"Gracias, Compañero, gracias
Por el ejemplo. Gracias porque me dices
Que el hombre es noble.
Nada importa que tan pocos lo sean:
Uno, uno tan solo basta
Como testigo irrefutable
De toda la nobleza humana"
(Luis Cernuda)

Macario Blázquez (8 diciembre 1929 - 4 febrero 2020)

Cierro los ojos y aparecen, nítidos, mis primeros recuerdos de Macario.

Sería una Alta Ruta organizada por el Club Alpino Maliciosa (Madrid) allá por 1979... Un autobús que descarga montonera de gente a la entrada del bar "El Galayar", siempre "Casa Macario", y que se esparce por el salón, separado de la barra por un cierre de chapa, todos a la búsqueda de lugar para estirar los sacos de dormir... Los de Arenas de San Pedro ¡por aquello de vivir cerca y llegar antes! directos al pequeño escenario de madera, más aislado del suelo y que se utiliza para representaciones, eventos... El resto de la muchachada al pavimento de terrazo.
Mientras unos encienden el infiernillo de gas para una cena caliente, otros se lían con la tortilla de patata y pimientos fritos... Algunos ya roncan como posesos.
Macario nos observa con ésa sonrisilla suya que ofrece más calor que todo el abrigo que llevamos.
Habrá que madrugar o ¿será trasnochar? no estoy seguro...  Macario estará el primero, tras la barra, con la máquina de café preparada para todo aquel que quiera meter algo caliente al cuerpo.
Luego vendrá un buen paseo con las "tablas" al hombro... hasta la Mira... y los Campanarios... y el Prado de las Pozas ¡y los Barrerones! ¿Pero qué invierno es éste?
Me imagino a Macario, pensando... mientras arregla el desaguisado de local que le hemos preparado: ¡Son buenos chicos!

¡Y los huevos fritos con patatas de Remedios! Su mujer y compañera de toda una vida... Siempre dispuesta cuando Macario se asomaba a la cocina y pedía "algo para los muchachos que vienen cansinos". Sin horario.

En un artículo de éste blog, dedicado al Cervunal... la magnífica montaña que protege Guisando, ya relato una buena historia de Macario, que ocurría cuando desaparecían hielos y nieves, y las cabras regresaban a las alturas buscando pasto nuevo.

"La línea natural de la pared (canal clásica), seguramente reconocida y visitada en verano por los cabreros Guisanderos, que siempre fueron valientes y se atrevían a buscar pasos imposibles... unas veces por ayudar a su rebaño perdido, y otras simplemente por curiosidad.
Esto no lo digo por intuición, que también, y sí por el recuerdo de una charla con Julio Blázquez, hijo del gran Macario, que tras regresar juntos de una escalada galayera y la pereza que me suponía volver a la ciudad, decidimos pasar una buena parte de la noche tórrida que se nos vino encima... tomando cerveza helada con un buen surtido de embutidos caseros, en la terraza del bar que siempre regentó Macario en Guisando. Siempre vigilados por una luna llena que permitía dibujar en el aire la silueta de los Galayos... ¡Ayyyy... Qué bien se vive cuando se vive bien!... eso siempre decía mi padre.

Bueno, a lo que vamos, el caso es que Julio me contaba que su padre siempre encontró paso, de lado a lado, de ésa muralla, entre otros itinerarios uno que resultaba sorprendente: atravesaba con sus alpargatas recauchutadas, justo por la base donde comienza la cascada de la Dama o Señora, hasta alcanzar la canal clásica que ahora nos ocupa. Esto, os lo puedo asegurar sin que me tiemble la voz, no es tarea fácil, sobre todo teniendo en cuenta el equipamiento del cabrero... y la circunstancia de que, en ocasiones, portaba a hombros algún cabritillo enriscado"  

También me contaba Julio cuando Macario colocó una plomada, para visualizar el avance de aquellos dos gigantescos cuernos de roca... esos que se vencían sobre el comienzo de la "Apretura", siempre tan descarnada y que, años después, terminaron por arrasar hasta el cruce que se desvía hacia las "zetas". También desaparecieron los más de "ciento" escalones que, pacientemente y durante años, montaba y reparaba... en todo ése tramo, para facilitar la subida ¡a los demás!

Recuerdo las tardes del viernes, tomando unas cervezas antes de ir a dormir a la Plataforma:
-¡Tomaros otro! Y ya estaba el botellín abierto, encima del mostrador... antes de acabar el anterior.
Invitación de casa Macario.
Charlas sin prisa, cuando nos contaba las caminatas que se metían, de jóvenes, para llegar a otros pueblos en fiestas... Con un hatillo de ropa limpia ¡para el baile!
Y siempre preocupado porque los montañeros no tenían ayuda suficiente.

Me alcanzan más recuerdos según escribo éstas líneas. Julio, de nuevo, me contaba anécdotas con su padre, sobre los Riscos de los Guindales... Y las relaté en la web de Viaclásica:

"-¿Fuiste a los Guindales?
  -Sí, allí estuve con mi padre.-Respondía un Julito con apenas 10 años.
  -Entonces ¿traerás guindas?-Le contestaban, socarronamente, los viejos cabreros.
  -No había guindas en los Guindales.
  -¡Tú verás, no miraste bien!

Y allí quedaba Julio, pensativo, mientras su padre... el gran Macario, le miraba de reojo y aquellos cabreros de piel curtida, manos enormes y ojos chispeantes, se liaban un cigarrillo bajo el Risco del Enebro."

Juez de Paz y Alcalde en su pueblo de Guisando, Cabrero y Posadero, Guarda del Refugio Victory en los Galayos, Rescatador y Guía de Montaña, Medalla de Honor de la FEM (Federación Española de Montañismo), miembro de Honor del GAME (Grupo de Alta Montaña Español) y del GAM (Grupo de Alta Montaña) de la RSEA Peñalara (Real Sociedad Española de Alpinismo)... Y más que me olvido.

¡Ah! y en Sartajada, a los pies de la Sierra de San Vicente, pueblo de la vega en el valle del río Tiétar, todavía quedaba gente de su quinta, hasta hace unos años, que recordaba su nombre y procedencia, cuando bajaba de su territorio a la "Dehesa del Moro"... acompañando rebaños en busca de pasto.

Todos los honores son pocos, Macario... el guardián de los Galayos, estoy convencido, agradecía con cariño y humildad todo aquello... Pero sus ojos siempre brillaban diferente cuando contemplaba el Galayar, y a los montañeros que coloreaban la eterna cuesta del "Carril" hasta los chorros de agua fresca que se encargó de apañar: "Fuente del Amanecer" y la otra, más alta, que lleva su nombre como "Fuente Macario".

A su mujer "Reme", sus hijos -Julio, con quien me une amistad, y hereda la mirada de su padre- nietos, familia y amigos, estad tranquilos... Macario navega desde las nieblas bajas a los vientos altos, sorteando pinos, piornos y pedreras, entre cumbres, agujas, crestas y canales del Galayar... siempre dispuesto a "echar una mano".
En ésa brisa, del amanecer que acuarela el granito cimero de Galayos, y gusta sentir en la cara... en ésa brisa viaja Macario.
No estamos solos.



Foto de Macario Blázquez:  Ángel Pablo Corral

martes, 21 de enero de 2020

El Pilar de Cristal... 1978

Lo cierto es que veo ésta filmación de 1978 y veo, igualmente pertrechados, a los "clasicorros alpinistorros" que recorrían las montañas cercanas y lejanas... Cordilleras de la Tierra, por aquellos años que tocó vivir.

... España (Sierra de Gredos)... Años 80...

Botas de cuero ¡ni siquiera de las "buenas"!... Crampones articulados, de correas... "Guetres" o polainas, gastados, de nailon y cordino bajo suela... Pantalones bávaros, de pana... Chaquetas descoloridas... Manoplas sin adivinar tejido, y otras de lana... Pasamontañas tejidos por madres, siempre dispuestas... Mochilas, con refuerzos de cuero... Arneses "Troll Whillans" o aquellos con tirantes... Cascos tipo "Cassin"... Anillos largos, largos... Tornillos de hielo, tubulares a rosca y percusión/rosca fina... Placas freno, con cordino... Y piolets ¡Ay! los "Terrordactyl" de la compañía Peck, rompe nudillos si falla la técnica; por supuesto con dragoneras... incluso cinta al arnés.
Lo de apañar tornillos "salientes" ¡tiene lo suyo! De la distancia entre seguros ¡mejor olvidar!

Sinopsis (cosecha propia)
Mientras un grupo de principiantes, intentando mejorar una técnica deplorable, reciben una clase de escalada en hielo, una pareja de alpinistas valientes: Claude y Monique, se trasladan a la zona con esquís de fondo y bastones de madera a juego... de las botas y fijaciones ¡ni hablamos!

Así reza la presentación
"El Pilar de Cristal y su ruta "Ice Birds" es una de las formaciones de hielo natural, que se forman en invierno, en las laderas de las cascadas de Montmorency. Un par de montañeros, equipados con los últimos refinamientos de la técnica, lo abordan verticalmente.
Una película de gran belleza, un "thriller" vertiginoso, en una pared ricamente esculpida que es una maravilla de la naturaleza, en un sitio turístico único, cerca de la capital de Quebec".

Quince minutos con cincuenta y nueve segundos para contemplar, en noches frías y ventosas, sorbiendo un café hirviendo o un té o una cervecita... sea lo que sea que sea bueno.