Subir montañas. Aprender, avanzar y mejorar… siempre mejorar. Luchar y perseverar… siempre perseverar. Imaginar y soñar… siempre soñar. Compartir, sentir y reír… siempre reír. Fracasar y triunfar… como aprendizaje. Intuir y prever…puede no ser cierto lo que ves. Entender el entorno… que no conoce piedad. Escuchar las señales… que son legión. Navegar… con calma justa. Decidir… es tu libertad. Asumir el sufrimiento… que alguna vez llegará. Proteger… el compañero es tu mitad. Corazón caliente y sangre fría. Humildad debida.
Aún así… nada es seguro. Nadie te obligó… y a nadie exigirás.
Luego… bajar de allí… con las mismas reglas.
Vivir.


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lunes, 30 de abril de 2018

El póster.


... el póster...

Cuentan que serían las seis de la tarde de un 24 de septiembre de 1975, cuando Doug Scott tomó la foto de su compañero Dougal Haston, en la cima del Everest.
La expedición que lideraba Chris Bonington había conseguido colocar en la cumbre a estos dos alpinistas, por una nueva ruta que surcaba la vertiente Sur Oeste... una línea que abría una puerta a la escalada de dificultad en el Himalaya. Cierto que en estilo pesado y con oxígeno embotellado, pero ¡menuda linea!.

De Doug Scott ya hablaremos en otro momento, que tiene lo suyo... pero es más conocido que el tal Duncan Curdy McSporran Haston... recordado como Dougal Haston.

Dougal pertenecía a ésa generación del "hard way"... tipos como Don Whillans, Robin Smith, Jimmy Marshall.
Nació en Escocia en 1940 y allí comenzó su andadura en esto del alpinismo.

Su historial es corto pero intenso... en poco más de una década, desde 1959 hasta su muerte en 1977, se hizo con un listado de montañas impresionante, siempre al "hard way": Directa Harlin al Eiger (invierno 1966) donde se recordará, siempre, el fatal accidente de John Harlin... ése alpinista tipo "actor americano" que dejó huella en Europa por sus escaladas en los Alpes.
Participó en casi todas las expediciones británicas que Chris Bonington organizó en el Himalaya (desde 1970 hasta la exitosa de la pared SO del Everest... ésta que nos ocupa). En aquella primera expedición de 1970, consigue junto con Don Whillans, la pared Sur del Annapurna.
En 1974 llega el turno del Changabang... Primera ascensión de ésta magnífica montaña, con Bonington, Doug Scott, Martin Boysen y Chewang Tachei.
En 1976, de nuevo con Doug Scott, inauguran en un impecable estilo alpino, una nueva linea en el Denali (Alaska)... La leyenda estaba en marcha.

Sus primeros años de vida estuvieron siempre ligados a Currie, su lugar de nacimiento, un suburbio cercano a Edinburgo (Escocia); abandonó los estudios pero gustó de estudiar filosofía, sin acabar la tarea, y se convirtió en un incondicional de Nietzsche... algo que, de alguna forma, marcaría su personalidad.
Al igual que a Don Whillans, al que sus amigos apodaron "el villano"... a Dougal le definían, sin complejos, como "evil bastard". La traducción es cosa vuestra.
Sus amigos le recuerdan por gamberradas y peleas -solía llevar, en el bolsillo, un mosquetón para usarlo en plan "puño americano"-... Y beber, mucho.
Uno de esos días de alcohol, una noche de abril de 1965, tomó su furgoneta y no vio a un peatón... un muchacho de 18 años que murió días más tarde. Por este hecho, pasó dos meses en la cárcel de Edimburgo... llevaría esta carga toda su vida y sus más cercanos siempre comentaron que buscaba redimir su culpa.

Buscando mejorar su vida, se trasladó a Suiza... pero allí, en la localidad de Leysin, se hizo asiduo del "Club Vagabond Bar"... Tampoco traduzco.
A la muerte de John Harlin, en el Eiger, y director por aquel entonces de la "Escuela Internacional de Montañismo de Leysin", Dougal tomó el relevo.

Escribió un par de libros: "In high places" y "Calculated risk", éste último lo acabó unos días antes de su muerte... como una premonición del fin de sus días.
Una mañana del mes de enero de 1977, ignorando el alto nivel de avalanchas en la estación suiza de La Riondaz, cercana a Leysin... Dougal marcó dos amplios giros en una ladera que debió sentir como mágica, por esa luz y brillos de la nieve polvo que nos confunde... La avalancha le sepultó.

Dougal Haston fue enterrado en el cementerio de Leysin (Suiza)... Su tumba no tiene nombre ni fechas... solo un número.


De aquella imagen en la cumbre del Everest -el póster del que os quería hablar- queda en la historia el terrible vivaque, al descenso tardío, que se marcaron -posiblemente entre los más altos de la historia del alpinismo- a 8.750 metros de altitud... ya sin oxígeno embotellado ni sacos de dormir, lo que viene siendo "a pelo"... es decir, con lo puesto. Todo en un agujero cavado en la nieve.
Seguramente, Dough Scott estará eternamente agradecido a Dougal cuando éste le permitió colocar sus pies desnudos, insensibles, en ése hueco tan calentito que damos en llamar sobaco.

Allí, a la espera de la madrugada, "viajaron" por espacios difíciles de soñar. Sí, ya sé que algunos piensan que eso son cosas de gentes raras... pero no... yo también lo puedo asegurar.

De aquella llegada a la cumbre del Everest, en ésa tarde tardía... traduzco una reflexión de Doug Scott sobre sentimientos:

"Recorrimos, uno al lado del otro, los últimos metros hasta la cumbre, llegando juntos al lugar donde contemplar el mundo a los pies. Ésa cumbre todo lo fue y fue más que una cumbre.
Mi reticente y habitual compañero se convirtió en un ser abierto, una sonrisa de felicidad rasgó su cara y allí permanecimos, sosteniéndonos, y rompiendo nuestras espaldas a manotazos" 

A lo que vamos. Ése póster que no recuerdo de donde salió -pudiera ser de un "Paris Match" de la época... con su grapa central de portada interior... pudiera ser. Pudiera ser, incluso, que perteneciera a una peluquería del barrio de Tetuán (Madrid) donde mi madre encontaba "joyas" de éste tipo... pudiera ser-.
Ése póster estuvo sujeto, con seis chinchetas, en la pared de mi habitación, a un lado de la cama... para soñarlo con solo girar la cabeza.

El toque azulón de la imagen que dramatiza el momento de llegada a cumbre, tan tarde, mientras el mundo resulta ajeno a dos tipos que luchan por sobrevivir... eso... eso todavía me persigue.

Suerte y luego ya... que sea lo que tenga que ser.

domingo, 28 de enero de 2018

Y el Huascarán tembló...

Habían pasado ocho años desde que el terremoto de 1970 asoló la Cordillera Blanca... Solo ocho años.


El coloso Huascarán Norte, el pequeño, se desprendió de todo lo que sobraba. Ocurrió un 31 de mayo... Miles y miles de personas fueron sepultadas, arrastradas, trituradas... desaparecidas, en aquel aluvión de "hormigón armado".
Poblaciones enteras, como Yungay, desaparecieron casi en su totalidad... Una ola de hielo, rocas y barro, descendió desde las alturas abriendo, a la llegada, un frente de casi mil metros de anchura; recorrió los 18 kilómetros que separaban Yungay del Huascarán, a una velocidad de 300 km/h. ... Huaraz, Ranrahirca, Caraz... también sufrieron el desastre. Las cifras hablan de más de 30.000 muertos... solo en esta zona del Callejón de Huaylas.
Bastaron unos minutos para romper una plácida tarde.

... Lagunas de Llanganuco en 1978...

También desapareció una expedición checa que mantenía su campo base en una zona que fue barrida por otra segunda avalancha, más pequeña, que se encajonó en la quebrada y represó la segunda laguna de Llanganuco hasta hacerla crecer 16 metros en altura.
Lo que son las cosas del destino: El grupo de alpinistas checos había planeado una expedición a las montañas de Alaska pero, debido a las políticas de aquellos años, no pudieron conseguir permisos para viajar a los Estados Unidos de América.
Así pues cambiaron de plan y se decidieron por visitar los Andes y la Cordillera Blanca; uno de los alpinistas era un fotógrafo de prestigio en Checoslovaquia ... Vilém Heckel.
El día 31 de mayo de 1970, Vilém y su grupo habían decidido levantar -debido a la pérdida de un compañero en la montaña- su campamento situado entre las lagunas de Llanganuco. Tenían pensado partir justo al día siguiente -de nuevo el destino- y visitar otras zonas con finalidad más académica, como era el estudio de la cultura peruana.
No pudo ser... la expedición al completo, quince miembros, quedó sepultada. Nunca fueron encontrados.

Enlace: Foros Perú Club

Ocho años más tarde (1978) los "españolitos" del Club Alpino Maliciosa (Madrid-España) desembarcaron en Huaraz con el recuerdo de aquella tragedia.
Acampamos en las lagunas de Llanganuco -quizá en el mismo lugar que ocuparon los checos- a la espera de conseguir hombres y bestias, a partes desiguales, que ayudaran con el trasiego de bultos hacia nuestro objetivo: el Chacraraju.

... acampados en el lugar, seguramente, que ocupó la expedición checa de 1970...

Mientras esperábamos... decidimos aprovechar para aclimatar.

Subimos alto, muy alto, un día de nieblas cimeras. Avanzamos, sin veredas definidas, entre un caos de pedreras y terreno suelto que trituró aquella avalancha... Manos en los bolsillos y hasta tocar glaciar. El glaciar del Huascarán Norte a los pies del paredón oscuro. Sin perder de vista aquel muro rocoso que conducía más allá de los seis mil seiscientos metros de altitud ¡Joder!.
Regresamos a Llanganuco con mareos, dolor de cabeza y mirada perdida.

Aún hoy... según escribo esto, se me eriza el vello, que no cabello... que ya falta.

... Vertiente Norte del Huascarán Norte... 1978...


domingo, 13 de diciembre de 2015

Alpinistas, inventores y fabricantes... el talento II

Seguramente el arnés TROLL modelo Whillans pertenece a la HISTORIA (con mayúsculas) de la escalada, principalmente en Europa.
La "revolución" que los escaladores y alpinistas de los años 60 deseaban para el futuro.

Hasta 1960, tanto en Europa como en EEUU, solo se conocían dos sistemas de atarse a la cuerda: directamente con ella (cintura o pecho) o con una cinta ancha enrollada (nudo para cerrar la cinta) a la cintura y de ahí la cuerda (muy utilizado por los escaladores americanos de la época).

... 1975 (Yelmo-Pedriza). Uno con arnés de "tirantes" y otro con cinta cruzada al pecho y de ahí la cuerda...

Este último sistema americano, más moderno, sería el que dio lugar al "Swami" (arnés de cintura, sin perneras).
Primero se trabajó en acolchar la cinta... para después empezar a pensar en añadir perneras.

... Jim Bridwell "the bird", con un swami acolchado...

Por supuesto que ya empezaban a conocerse los arneses de pecho (caseros y algunos comercializados) con cinta plana o cuerda (y tirantes a los hombros) y también aquellos tipo cinturón (con tirantes sobre hombros y piernas)... pero quedaban asuntos por resolver.

... arnés con "tirantes" en piernas y hombros... 1978...

En EEUU sería Bill Forrest el encargado de empezar a combinar, y mejorar con un acolchado, este arnés de cintura, primero sin perneras y luego mejorando los diseños.

... un "swami" sin acolchar...

... un "swami" acolchado...

Bill Forrest (1939-2012) revolucionó el mercado con diseños espectaculares para la época (década de los años 60/80).


De su ingenio salió una herramienta a la que bautizó como "Mjolnir" (martillo para roca e hielo, con hoja intercambiable), las conocidas "daisy chain", dispositivos para asegurar y descender... y ¡las primeras cintas disipadoras!...


La vieja Europa también despliega ingenio y dos ingleses tienen ideas similares.
Por un lado está Brian "Tanky" Stokes, un trabajador de la industria del cuero, y por otro Tony Howard... futuro fundador, junto con Paul Seddon y Alan Waterhouse, de la mítica empresa TROLL SAFETY EQ. (1965).
Se realizan prototipos en cuero (75 mm. de ancho y 5mm de espesor) e incluso se le añaden anillos portamaterial... pero falta el elemento decisivo: las perneras.

En 1965, Howard ya finaliza un diseño con el que realiza una escalada que marcó un hito en su momento: la enorme pared del Troll en Noruega... no es casualidad el nombre que recibió la compañía: TROLL.

... Tony Howard (izq.) en uno de los vivacs al Troll...

A este arnés, ya "moderno", fabricado con materiales sintéticos e incluyendo perneras, se le dio en llamar Troll Mark 2.
Había nacido el concepto que ahora conocemos como "arnés de cintura" ("sit harness" en inglés, un "todo completo" que trabaja repartiendo cargas en cintura y piernas).

También supuso un despegue, por publicidad, para la recién creada empresa TROLL, el documental de la BBC  "Old Man of Hoy"... que durante unos días de 1967, retransmitió en directo (se estima que lo siguieron más de 15 millones de personas) la escalada de este mítico monolito escocés.
A TROLL se le encargaron arneses "belt" (cinturón), "sit harness" (arnés Mark 2, tipo actual), "chest harness" (arnés de pecho), "leg loops" (perneras para combinar), estribos, guíndolas, material duro, etc.

La compañía TROLL ya estaba en marcha y sería en 1970 cuando aparece en escena uno de los personajes más emblemáticos y conocidos del alpinismo europeo: Don Whillans (alias "el villano").

... por increíble que parezca, Whillans está en el vivac bajo la "Chandelle", durante la
apertura del pilar central del Frêney (Mont Blanc) 1961... de las zapatillas de descanso
y la cuerda ¡ni hablamos!

Whillans (1933-1985) siempre tuvo inquietudes para innovar: se hicieron famosas las "Whillans box", un diseño de tiendas de altura que se utilizó en la expedición británica al Everest (1975).


Aquí os dejo algunas fotos tomadas del catálogo que presentaba TROLL, allá por 1980... Todavía podemos ver el "climber belt" (Europa) o "swami" (EEUU) y las combinaciones, separadas, de arneses de pecho y piernas.




Regresamos a la historia.
En 1970 se anda preparando una expedición a la enorme pared Sur del Annapurna (Himalaya) y Don Whillans es el encargado de conseguir unos arneses que mejoren los que se utilizan por aquel entonces.

Decide visitar a los chicos de TROLL y así, entre unos y otros, logran diseñar lo que sería el arnés más conocido y utilizado, durante una década, por escaladores y alpinistas de todo el mundo: el modelo Troll Don Whillans.

... el auténtico "rompepartesnobles"...

Fue inicialmente diseñado para alpinismo de expedición, ascensiones, etc. pero lo cierto es que se popularizó entre los escaladores de roca... y seguramente todos tendrán ¿buenos? recuerdos de los daños colaterales ante las temidas caídas.

... con el "Whillans" de los años 80 y cintas largas, muy largas... ¡risitas las justas, eh!...

... Picu Urriellu... en la clásica Oeste Rabadá/Navarro... 1981...

Le seguirían modelos míticos: Mark 5 (seguramente el mejor arnés de la época), Supercinturón (el más ancho, combinando acolchado extra con cinta plana), etc.
TROLL reinó durante muchos años, con equipamiento robusto y de alta calidad... sin concesiones a la moda.

... "Mark 5", de los primeros años...

... "Mark" 5 de los años 90... en Torrelodones...

... "Supercinturón" (Super belt)... en el Circo de Gredos...

"Un día, frío y lluvioso, de 1981 (no recuerdo el mes) tomo un vuelo chárter directo de Madrid a Manchester.
Paul Seddon, uno de los socios en TROLL, me espera a la salida del aeropuerto y salimos a toda velocidad, por la izquierda, en su flamante Saab 900 del 80.

Es tarde, los vuelos chárter tiene horarios de mala muerte, por lo que Paul me deja en un pequeño hotel, "bed and breakfast" en el primer piso y "pub" a ras de calle. Abierto hasta que los clientes desistan... que no lo hacen y por lo tanto no me queda otra que unirme a sujetar el mostrador, donde desaparecen vasos de cerveza como por arte de magia.
Al tipo de la barra no hay forma de verle, tal es la cantidad de grifos que maneja y la velocidad con que viaja de uno a otro para soltar pintas (medio litro), todo sobre un mostrador en el que compiten vasos llenos y vacíos, de rubias y negras... me refiero al color de la cerveza.
Intento dejar el pabellón alto, pero soy muy joven todavía... y estos clientes del "pub" están curtidos.
Mañana será otro día".

Esto es lo que tengo por ahí, escrito en uno de esos cuadernos de alambre espiral (ya sabéis, los que rescato de la troj; por la dehesa castellana se dice troje).

Ya os comentaba en el capítulo anterior, sobre la creación de la empresa Amadablam y el interés en la distribución de equipamiento especializado para escalada y alpinismo. Esta visita a TROLL tenía como finalidad conseguir la distribución de la marca para España. Y así fue.

Paul me viene a buscar temprano y volvemos a montar en su potente Saab, mientras charlamos sobre escaladas comunes.
La fábrica parece un típico "cottage" (casa de campo) y nada más entrar aumenta, de golpe, el traqueteo de las máquinas de coser. Un buen número de mujeres, todas espléndidas, se afanan en montar cientos y cientos de arneses "Whillans" ¡la leche!... nunca vi tanto arnés junto.

Alan Waterhouse me explica el proceso de fabricación y Paul me pasea entre las mujeres que, sonríen mientras, lanzan piezas acabadas a un cajón de madera... enorme.

Bueno, el trato ya lo tenemos zanjado, regresamos al "pub" para comer algo... es mediodía, pero aquí son así.
Luego, pasamos la tarde escalando algo por el "Peak District" y ¡zas! aparece Don Whillans.
Hacemos juntos un par de vías cortas, muy cortas, y Don insiste en tomar unas pintas en un lugar que él conoce. Lo conoce bien.

De nuevo intento dejar el pabellón alto, pero no puedo... es imposible.
A ver si un día encuentro el cuaderno de alambre espiral donde, seguro, escribí algo... porque ni me acuerdo ahora de lo que escribí, ni me acordaría entonces de lo que aconteció... de no haberlo escrito.

Regresé a Madrid tan contento, con el contrato bajo el brazo y el placer de conocer.

En otro capítulo ya hablaremos de otros viajes de negocio... otras gentes que innovaron y con las que también compartí momentos.
Por ejemplo, con Paul Simkiss... director de CLOG, que luego se convertiría en la actual DMM.

Aquí le tenemos durante una visita a España, para negocios de distribución con CALMA (José Carlos Arenal y Luis del Mazo) y AMADABLAM.
¿La vía? "Guirles-Campos" al Yelmo (Pedriza)...

... Jose Carlos Arenal (de espaldas), Carlos Gallego (izq.), Paul Simkiss (dcha.) y Luis del Mazo (fotógrafo)...

                                                                                                                                    continuará.....

viernes, 6 de febrero de 2015

Alpinistas, inventores y fabricantes... El talento I

Me entregan un sobre -grande y abultado-. El amigo Miguel Ángel Vidal anda de mudanza y se conoce que ha decidido repartir lo que le sobra -eso es lo primero que pienso-.
Suelto la motosierra -es temporada de corta y poda... la leña siempre nos hace falta por la dehesa. Por cierto que la cadena se ha "cansado" de romper madera seca, habrá que afilar de nuevo-... A lo que vamos, meto mano al interior del sobre sobado, sin demasiado interés.

¡Joder!. Lo primero que aparece es un catálogo de los -ya históricos- piolets Peck "Terrordactyl"... y otro más de los arneses Troll.



Hoy, ya no cortaré más leña. Se amontonan los recuerdos al ver toda esta información -catálogos y demás panfletos que yo no he sido capaz de conservar-.
Gracias, Miguel... machote.

No me queda más remedio que contaros algunas cosas que me sucedieron en los años 80 ¡os pongáis como os pongáis!... Eso os pasa por preguntar.

                                                       -----------------

Madrid nos recibe un lluvioso día de septiembre del año 1980. Hace casi tres meses que nos despidió con un sol sofocante.
Hemos estado -Esther y yo- vagabundeando por el continente americano -el de América del Sur-... tras despedirnos de la empresa (import/export maquinaria de precisión) que nos aguanto un par de años. Luego -cosas del destino- otra empresa (organización viajes aventura) se interesó por nosotros -inaudito- y aquí estamos, mejor dicho: estuvimos.

Una expedición a la Cordillera Blanca de los Andes, buscando caminos hacia rutas vírgenes en los Nevados Pucaranra, Palcaraju y Ranrapalca, "seismiles" algo olvidados, ascendiendo por la Quebrada Cojup -solitaria y amenazante- hasta las morrenas destruidas por lagunas desbordadas; nuestro campamento base durante semanas, a los pies del glaciar.


Luego un recorrido por la Quebrada Santa Cruz-Llanganuco, descubriendo las vertientes escondidas de nevados que visitamos un par de años antes: Chacraraju, Yanapacha, Chopicalqui, Huascarán.
También el camino del Inca hacia Machu Pichu: la maravilla. Por supuesto turismo tranquilo en Cuzco, Sacsayhuamán, Puca Pucara, Tambomachay, Piquillacta, -murallas de piedras colosales, que fueron ciudades-. Chavín -un laberinto enterrado-.
Por supuesto, Nazca -dibujos de grandes proporciones, solo visibles desde el aire, en las arenas de un desierto que los vientos no pudieron borrar-.
Y por fin... un par de semanas salvajes por la selva amazónica; machete al cinto -viajando en canoa, cazando, pescando y recolectando para comer; bebiendo de árboles secretos y durmiendo, unas veces en la misma canoa varada a un costado de afluentes embarrados y otras -sobre un suelo caliente- a orillas del Ucayali, siempre vigilados por aquellos que serán nuestra comida y que nos contemplan con idénticas intenciones: pirañas, cocodrilos, serpientes, gallinazos, jaguares y un ejército de artrópodos que siempre pululan por el untuoso barro que habitamos.


Bueno... ya os contaré en otra ocasión, porque esto tiene miga.

De regreso a la verdadera "selva" del asfalto, algo habrá que hacer para sobrevivir.
Y así surgió Amadablam, una pequeña distribuidora de material para montaña, escalada y alpinismo... que operaría en el mercado hasta finales de los 90.



Pero, ya nos hemos saltado los inicios... justo aquellos más interesantes.
Aprovechando la experiencia en el mercado de la importación -aquella empresa en la que trabajé un par de años- y el idioma inglés -mejorado durante una estancia de casi un año en Londres-... Amadablam inicia una etapa novedosa para los tiempos que corren.

A través de la Cámara de Comercio de Madrid -magníficos profesionales, siempre dispuestos-, logro contactar por el, ya desaparecido, servicio télex -eso de Internet, mail o WhatsApp estaba por llegar- y consigo una reunión con las empresas Pascall Brothers ltd. (Peck) y Troll Safety Equipment ltd., fabricantes de los piolets "Terrordactyl" y arneses Troll... con el fin de conseguir la distribución para España del material de escalada que marca tendencia en el mundo del alpinismo.

Un vuelo charter a Luton y un enlace por tren a Leicester, me deja en la pequeña fábrica donde unos tipos -con mandil de cuero, botas reforzadas y guantes de serraje- se mueven entre prensas, taladros, sierras de disco... afanándose en montar las piezas de aquellos "artefactos".


La historia de esta empresa tuvo un recorrido, cuanto menos, curioso.
En 1961, Trevor Peck -un empresario dedicado a la confección de ¡medias!- decide involucrarse en la fabricación de empotradores.
Ya desde los años 50 Trevor, aficionado a la escalada, formaba cordada con dos amigos: los hermanos Peter y Barrie Biven... y con ellos realiza buenas campañas de escalada; sueña con la idea de "materializar" algunas de las ideas que le rondan por la cabeza y consigue fabricar una colección de empotradores en duraluminio -perfil cilíndrico-... incluso en nylon. Ya incorpora cable de acero para la numeración más pequeña.

El destino le juega una mala pasada y fallece prematuramente en 1969.
La empresa que fundó, llamada Peck Climbing Equipment, recorre un camino difícil hasta una encrucijada en la aparecen otros actores.

Hamish MacInnes es uno de esos personajes. Un escocés nacido en 1930, amante de los duros inviernos de sus tierras donde se forja como alpinista de leyenda.
Un tipo que también recorre el mundo: Alpes, Caucaso, Nueva Zelanda, Andes, Himalaya -aquí protagoniza, en 1953, un par de intentos muy serios al Everest... casi a la par con el éxito de Hillary. La enorme y abismal diferencia con todo lo conocido en el Himalaya es su estilo... solo dos alpinistas con el equipo a cuestas ¡tremendo!-.
Lo cierto es que van de piratas... sin permisos, sin porteadores, sin dinero... intentando aprovechar todo lo que se encuentren.

Sus amigos, esos "british" de la "old school" -vieja escuela- como Chris Bonington, Tom Patey, Dougal Haston, Doug Scott, Don Whillans... le conocen como el "zorro de Glencoe". Poco más que añadir.


Hamish es un inventor nato... y materializa sus sueños.
A principio de los años 60 ya comienza a fabricar piolets que incluyen la novedad del mango en aleación de aluminio... y pocos años después aparecen los primeros "Pterodactyl" -nombre que sería sustituido, poco después, por los famosos "Terrordactyl"-.

Derek Gamble, sería el nuevo director de la compañía Peck... formando, con Hamish, un dúo que dio magníficos resultados en la búsqueda de nuevos diseños... y que el propio Hammish se encargaba de probar sobre el terreno...


En aquella visita a la fábrica Peck, tengo la oportunidad de tomarme -la verdad es que fueron varios- auténticos "scotch whisky" de una botella de la que no recuerdo el nombre y solo los años en barrica de roble: 18 years.
Lo que sí recuerdo es la sonrisilla de Hamish mientras rellenaba mi vaso -sin impedimento por las partes implicadas-.
También recuerdo que entramos, aún con luz natural, en aquel pub al borde de la carretera... y salimos de noche cerrada.

Y así... ya de regreso en Madrid, se imponía empezar a escalar con aquellos "artefactos" y convencer a los "gredenses" de las ventajas.

... cascada "Último tercio en el Escudo"... Circo de Gredos (1982)...

Ciertamente, así me lo pareció siempre, el Circo de de Gredos y las tierras del Ben Nevis (Escocia) mantienen un tipo de escalada similar.
Hielos de poco grosor, mixtos duros y aseguramiento difícil.
Aquellos "Terrordactyl", de hoja agresiva y corta... mango escaso... ¡de la dragonera ni hablamos!... facilitaron una nueva visión para mejorar.

Ya en 1978 tuvimos oportunidad de utilizar uno en versión maza -expedición Chacraraju-... aunque a mitad de la escalada se escapó de las manos y ¡zas!.

... entre los primeros "Terrordactyl" en llegar a España... ¡el papel es una broma sobre su uso actual!...

Aquí tenemos imágenes que se utilizaron, en su momento, para promocionar la primera tanda de piolets Peck llegados a nuestro país... esto sería a principios de los años 80.


Uno de los gredenses más activos de aquellos años, Ángel Sánchez "Pizarraña"... magnífico dibujante y siempre a la última sobre las novedades de piolets y crampones... reseñaba los modelos más vanguardistas de aquella década...


Y en las revistas especializadas, principalmente europeas y americanas, como Mountain, Climb, etc.- esta era la publicidad...


Otro magnífico escalador y dibujante, enamorado del Circo de Gredos, Rafael Gómez Menor -tristemente fallecido en el Everest (1990)-... también inmortalizó los "Terrordactil" en las páginas del libro de piadas del refugio Elola, al que cariñosamente también se conocía como "Libro Gordo de Petete".


Bueno, ya solo nos queda ver que ocurrió para que los arneses Troll -principalmente el modelo Whillans- llegasen a España e hicieran furor entre los escaladores del momento.
Esta historia también tiene lo suyo, así que esperaremos a otra entrada del blog... solamente adelantar que con Don Whillans -el diseñador- también nos llegó la noche en uno de esos pubs cercanos a Manchester.

¡Ah!... y que tuvimos tiempo para cerrar el trato de los negocios y escalar por algunos "crags" -sectores de acantilados o pequeñas paredes- por el "Peak District National Park"...