Subir montañas. Aprender, avanzar y mejorar… siempre mejorar. Luchar y perseverar… siempre perseverar. Imaginar y soñar… siempre soñar. Compartir, sentir y reír… siempre reír. Fracasar y triunfar… como aprendizaje. Intuir y prever…puede no ser cierto lo que ves. Entender el entorno… que no conoce piedad. Escuchar las señales… que son legión. Navegar… con calma justa. Decidir… es tu libertad. Asumir el sufrimiento… que alguna vez llegará. Proteger… el compañero es tu mitad. Corazón caliente y sangre fría. Humildad debida.
Aún así… nada es seguro. Nadie te obligó… y a nadie exigirás.
Luego… bajar de allí… con las mismas reglas.
Vivir.


martes, 3 de enero de 2023

Maliciosa... la inexorable.

Colección Aitor Bárez (avistamultimedia)

Según reza nuestro DLE:

Inexorable.

1. adj. Que no se puede evitar.
2. adj. Que no se deja vencer con ruegos.

Llega a mis manos un ejemplar de "La Maliciosa. Guía de escalada", ciertamente la más completa de las editadas hasta ahora.


Durante décadas los croquis de la zona pasaban, de mano en mano, dibujados en sucias servilletas de papel, mientras se devoraban patatas bravas y las gargantas aguantaban cañas de cerveza, bien tiradas. Esto lo saben bien las tabernas de Madrid, en el viejo barrio de Chueca, que albergaba al Club Alpino Maliciosa. Precisamente, en este club de montaña, se gestó la revista Alta Ruta y precisamente su primer número se dedicó a las vías de la Maliciosa... Estamos hablando a mediados de los años 70.


Así pues, entre servilletas de papel con dibujos de líneas y puntos, revista fotocopiada... de la revista fotocopiada, avisos verbales de "roca mala", "musgo", "¡joder!", "chorrea", "peligro", "bloques sueltos", "¡te cagas!", "a pelo", etc. se hacían planes, los jueves a la tarde, en aquel piso de la calle Augusto Figueroa... el lugar de donde salieron futuros alpinistas a recorrer mundo.
Muchos años después apareció otra guía que mejoró lo que teníamos: "Guadarrama. Guía de escalada" de los escaladores Arranz y Barroso. Entre medias y posteriormente, un salteado de rutas en artículos, guías, reseñas compradas en comercios de montaña, etc.
Esta que ahora tenemos entre manos ayudará a los valientes que deseen entablazar relaciones con "la Mali".

Por mi parte aprovecharé para contaros unas cuantas historias que, como siempre, tengo anotadas en el viejo cuaderno espiral, a punto de desintegrarse por el manoseo al que lo someto.
Pero, antes, leamos al viajero Cela, que también visitó a "la Mali".

"La Maliciosa Alta levanta por encima del centenar de varas la altura de la Maliciosa Baja, que tampoco es pequeña.
El vagabundo, para aprender retórica y poética, se llega a la Maliciosa dándose un garbeillo por el albergue del ventisquero de la Condesa, más allá de la fuente. Al vagabundo le gusta andar los montes a vueltas, de un lado para otro, sin prisas y con hartas pausas, casi como sin querer.
Desde la Maliciosa, en los días claros, se ve toda la tierra de Madrid hasta los montes de Toledo, toda la tierra que ya tiene color y sabor de Mancha, parda color y amorosa y agria sabor de Mancha.
La Maliciosa - la Maliciosa Alta que queda detrás y al nordeste de la Baja - es una inmensa roca pelada, fácil de subir por donde el vagabundo va y ya no tan fácil por el lado contrario, por las escarpaduras que usan los montañeros para probar sus difíciles habilidades, esas habilidades que, a veces, los llevan desde la Maliciosa hasta el otro mundo.
Debajo de la Maliciosa quedan, acurrucados en su ladera, los pueblos de Cerceda, Becerril, Boalo, Matalpino; más allá, el castillo de Manzanares el Real se pone de puntillas sobre sus viejas piedras para mirarse en las aguas del embalse de Santillana..."

Retórica y poética en la Maliciosa
artículo en la revista Destino año 1952
Camilo José Cela


Mi primera visita a Maliciosa sería allá por el 72 o 73, no puedo recordarlo. Lo que sí recuerdo es que, bien pertrechados con botas "Chirucas", mochilas y bávaros de loneta, chaquetillas de "guata", mantas -desechadas por viejas-, plásticos anti-transpirables y gorros de cazador, aparecimos desde Bola del Mundo, en la cumbre de Maliciosa.
Fue un flechazo.
Antonio (Trabado) y un servidor, echamos un vistazo a la vertiente oscura y vimos que allí había tajo.


Teníamos pensado seguir Cuerda Larga y bajar a la Pedriza por las Torres; sin embargo nos quedamos por la zona y adivinamos la bajada por lo que se conocía como el Tubo de Todos.
Descubrimos la fuente manantial, que sería un alivio para los siguientes años, y también buenos huecos para dormir bajo las estrellas en la Maliciosa alta y, a cubierto, el vivaque del Peñotillo... Por supuesto la aproximación desde la Barranca.
La suerte estaba echada y solo faltaba disponer de información para liarse con aquella montaña, que nos parecía algo mágica y salvaje.
También hacían falta colegas, pero eso era fácil de conseguir...

Juan R. Tachó y Canito

L. Garrote, J.R. Tachó, C. Gallego y A. Trabado

Aún no sabíamos lo que se guisaría en el Club Alpino Maliciosa, pertenecíamos a otro grupo de montaña llamado Culmen, gente que gustaba más de recorridos y ascensiones... Teníamos dificil encontrar información, aunque algo logramos y nos bastó para empezar; en cualquier caso no resultaba fácil localizar las vías con tan poca precisión en ubicación, líneas y puntos.


Curiosamente nos estrenamos en un invierno, durante un campamento organizado por aquel club de espíritu montañero. Durante unos días acampamos en la Barranca, gente variopinta: andarines, esquiadores, montañeros de barba y tirantes... y nosotros; los "niños" del grupo.
Una noche de madrugada aún lejana, abandonamos la tienda y con linternas "Wonder", pila de petaca a la cintura y cable al casco, subimos a Maliciosa cramponeando una nieve dura como el acero.


Había tantas ganas de escalar como de comer...

Desayuno en la Barranca

Durante las temporadas siguientes, asediamos la montaña, en todas las estaciones del año. Y realizamos la primera escalada en roca que vimos clara: la Galayos al Peñotillo... una gran clásica.
En aquel vivaque, a los pies de la pared, aguantamos lluvias, nieves, granizos, nieblas y tiritones. Los planes se repetían varios fines de semana al mes: viernes tarde, autobús al pueblo de Guadarrama, subida al Peñotillo o Maliciosa alta, según convenga, cena, vivaque y ¡zas! escalando a primera hora... hasta que el cuerpo aguante. El domingo, a la tarde temprana, regreso.
Ya debíamos tener en sangre el gen "alpinistorro" porque jamás se nos ocurrió no llegar a cumbre ¡hay que hacer cumbre, siempre! Esto nos hacía perder tiempo, principalmente en la Maliciosa alta, y entonces encontramos una solución para cuando no había nieve: destrepar lo que se conoce como la vía "Toñi"... esto ahorraba un tiempo precioso.
También localizamos un buen espacio para vivaquear, bajo las estrellas, a pocos metros de la pared y cercano a unos gendarmes característicos de la base de Maliciosa alta.

Vía Galayos al Peñotillo

Vía Galayos al Peñotillo

Luego, un invierno seco y frío, me propuse vivaquear en la cumbre:

"Entre tiritonas que me levantan del suelo, aparto de la cara la manta y el plástico, que salpican cristales de hielo... Acierto a ver Madrid, tan lejos y tan cerca, con esa luz cálida que indica vida... Y yo, aquí, más solo que la una y con más frío del que, hasta ese momento, conozco.
Son las cuatro de la madrugada y no aguanto más; meto todo en la mochila, al apretón y a toda prisa... vestido ya estoy desde ayer.
Parece que tendré más luz y calor si bajo por la Cuerda de los Porrones, y eso hago.
No sé... pero cuando empiezo a encontrarme sombras chinescas de los gendarmes rocosos que proliferan en la cuerda, me entra un desasosiego tremendo y aprieto el paso, que acaba siendo carrera, hasta las primeras praderas que bordean Canto Cochino. Todavía es noche pero el Yelmo parece clarear su cima.
Decido subir hasta la pradera de su base y allí, entre restos de nieve, me acurruco a la espera de un sol que no tiene prisa.
¡Qué gusto cuando me calienta la cara! Y me quedo frito."

La segunda escalada que nos apretamos fue la, ya clásica entonces, Ezequiel/Domingo de la Maliciosa alta... pero nos metimos en un buen embarque, donde Canito mostró su habilidad para volar, varias veces, y estrellarse contra la reunión donde los colegas aguantamos el miedo.
Canito siempre nos demostró lo cobardes que eramos, mientras él se daba unas leches de cuidado... sin piedad. En la Pedriza también hizo sus pinitos, como aquella vez en la Torre de las Arañas Negras, por la temida vía "Antonio Mairal"... ya os lo contaré otro día.

Volviendo a la variante en cuestión, difícil y de movimientos algo contorsionistas, en el segundo largo, que muchos años después conocemos como "anónima"... Esto de no dejar rastro de una escalada, siempre fue muy "malicioso", al igual que fue "gredense" en Gredos y también "pedricero" en Pedriza.
Lo cierto es que recorrimos aquella "anónima" y dejamos un buen clavo en el paso clave.
Esta variante la repetimos muy a menudo y guardo la única foto, de los años 90, que conservo en buen estado...

Variante "anónima" a la vía Ezequiel/Domingo, en Maliciosa alta

Un invierno, a mediados de los 70, el colega Tachó y este que escribe, tuvimos lo nuestro en una escalada que comenzaba en el Tubo de Todos, unos metros a la derecha del inicio a lo que más tarde sería la vía Alta Ruta y que actualmente, en buenos y efímeros años, se marca bien definida hasta el circo colgado que la domina:

"Se nos echa la tarde encima pero, cuando enfilamos el Tubo de Todos para salir hacia Bola del Mundo ¡zas! vemos un buen chorretón de hielo, y decidimos darle. Será un buen momento para estrenar en algo serio mi piolet Stubai Nanga Parbat -con magnífico mango de madera... por supuesto-, y crampones a juego -de fijación con cinta continua... por supuesto-, adquiridos en el Rastro madrileño, tras meses y meses de paga paterna.
Pierdo mucho tiempo luchando contra un bloque grande y acuñado entre musgo congelado; cuando me doy cuenta Tachó está escarchado y parece una bola de cristal y yo alcanzo, extenuado, un pequeño circo de nieve. Me aseguro a una lado, buscando roca, y comienza Tachó... Se nos echa la noche encima, pero bien echada, y ya juntos ensamblamos, con algún seguro intermedio, hasta la cumbre.
Se nos antojan lejanas las luces de Bola del Mundo, pero habrá que llegar, y ya con ventisca ligera, para bajar al puerto de Navacerrada.
No recuerdo la hora de llegada, solo que soplaba con fuerza y dolía el rostro. Una cabina telefónica, pegada a Venta Arias, cumplió dos propósitos: llamar a casa ¡y aguantar la bronca! y dormir allí dentro, malamente sentados y envueltos en las sempiternas mantas.
A la mañana siguiente nos despertaron voces: ¡Guardia Civil! ¿Quién está? Estábamos nosotros ¡y bien hechos polvo!"

Luego llegó una época, ya metidos en el 75/77, que tras escalar las vías más conocidas: HB, Puro, Velayos/Chocolate, Arturo Jaúdenes, Guti, Perico, Pared Desconocida, etc. recorrimos lineas que no volvimos a repetir y que ya no recuerda la memoria.
También hubo una temporada solitaria. La Maliciosa, junto con su hermano menor, siempre me resultaron espacios para encontrar mi camino y, así, con un sistema de gazas, escalé vías clásicas en solitario: Diedro Mogoteras y la canal, a su derecha, que lleva a un pequeño gendarme, del que siempre recuerdo saltar a la pared de enfrente, esto en el Peñotillo; otras en la Maliciosa alta: Ezequiel/Domingo (original), Espolón Promesas, Perico, etc.
Y en invierno, los flancos E y O de ambas cumbres... siempre buscando lineas blancas.
Por aquellos años, recuerdo encontrarme con algún otro solitario y siempre recuerdo, años después y ya en el 81, el triste final de un escalador que fue hallado en la base del espolón Promesas y pertenecía al Club Alpino Maliciosa.

Lo del esquí no fue nuestro fuerte, eso llegaría más tarde, pero también os gustará conocer por donde bajan los que gustan de velocidad:

Cortesía de Javier Urbón

En definitiva, Maliciosa y Peñotillo -tanto monta, monta tanto- queda como una gran escuela donde iniciarse o mantener nivel, todo para mejorar y entender esto del alpinismo.
Es de agradecer la nueva edición de la guía que, por fín, recopila lo disperso, utiliza fotos para marcar, amplía información, actualiza líneas y graduaciones, avisa de lo que hay y espera que sirva... que seguro lo hace.
Se echa de menos -cosa ya frecuente en casi todas las guias- algo de historia, personajes y anécdotas que tienen todas las montañas y que ayudan a "entrar en materia", pero así son las cosas... Y así lo ven otros.

Por cierto, coloco por aquí una imagen de los años 90, donde aparece uno de los autores, seguramente en Maliciosa y todavía sin pensar en guía alguna...


Para terminar, añado una poesía del escalador y poeta, a partes iguales, Miguel Ángel Sánchez Garate, autor del libro "De la Pedriza al cielo":

MALICIOSA

Desafiante en Matalpino
Sobre tu pretil alpino
Captas toda la atención
Con tu alto mirador

Deliciosa Maliciosa
Te muestras bien vanidosa
Desde la verde Barranca
Para subir sin retranca

De vergeles desprovista
Para borrar de la vista
Los jardines que allí tuvo
Cierta bruja maligna

Deleitosa Maliciosa
Con tu hermano el Peñotillo
Déjanos sacarte brillo
En tus paredes vistosas

Montaña de Guadarrama
Más fiera que Peñalara
A la que Velázquez pintara
Con su porte de galana

Tu cumbre modesta y frugal
Sobre el Collado del Piornal
Se otea desde las Guarramillas
Cual octava maravilla

Deliciosa Maliciosa
Déjanos palpar tu cuerpo
De piel áspera y rocosa
En verano o en invierno

(24 octubre 2020)

Cuando nevaba bien... todos los inviernos


                  *  Aitor Bárez (avistamultimedia)
                  *  Libro "Maliciosa. Guia de escalada
                  *  Libro "De la Pedriza al cielo"
                  *  Javier Urbón

6 comentarios:

  1. Para mí la Maliciosa tiene un recuerdo siempre especial. Y no lo es por la muchas escalada que allí realicé, o los múltiples ascensos con esquí o caminando. Para mí, La Maliciosa siempre será especial porque allí inicié mi vocación docente, en aquellos Cursos-NO-Cursos de Escalada que organizaba el Club Alpino Maliciosa... con la prohibición expresa de los Federales de la época. Por eso, como una reivindicación a un contexto histórico concreto, se llamaron COLECTIVOS DE ESCALADA.
    Grandes momentos vivimos allí

    ResponderEliminar
  2. Como siempre me encanta tú artículo, Carlos me trae muchos recuerdos de escaladas en invierno (cuando nevaba) y verano, unas veces solo y otras con los que formábamos nuestra pequeña pandilla.
    Un abrazo. Canito.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Canito... Y ¡todavía no he acabado contigo! Hay más historias donde eres protagonista. Un abrazo.

      Eliminar
  3. Qué alegría Carlos leerte de nuevo contando estas historias de tu libreta espiral! Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Diego... Un placer "vernos" de nuevo por aquí. Ya iré contando algo más. Un abrazo.

      Eliminar