Subir montañas. Aprender, avanzar y mejorar… siempre mejorar. Luchar y perseverar… siempre perseverar. Imaginar y soñar… siempre soñar. Compartir, sentir y reír… siempre reír. Fracasar y triunfar… como aprendizaje. Intuir y prever…puede no ser cierto lo que ves. Entender el entorno… que no conoce piedad. Escuchar las señales… que son legión. Navegar… con calma justa. Decidir… es tu libertad. Asumir el sufrimiento… que alguna vez llegará. Proteger… el compañero es tu mitad. Corazón caliente y sangre fría. Humildad debida.
Aún así… nada es seguro. Nadie te obligó… y a nadie exigirás.
Luego… bajar de allí… con las mismas reglas.
Vivir.


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sábado, 2 de marzo de 2013

Chacraraju VI

La vida en las lagunas de Llanganuco se desarrolla plácidamente... más tiempo tumbados que en posición de andar.

Miguel está preocupado por sus dedos de la mano y a mi no se me retira un constante hormigueo... como adormecido... de los dedos de los pies.

Paco y Nacho ya se fueron hacia su objetivo... el Chopicalqui... una fantástica pirámide que acompañó la vista durante las semanas anteriores; la vimos amanecida y anocheciendo... entre nubes y nieblas... bajo un sol radiante... y también desaparecida en las tormentas que nos llegaron.

Poco puedo contar de su ascensión, puesto que no me pertenece, solo que sus 6.354m. serían la mayor altitud conseguida por el grupo y la celebraríamos con alegría.


Anduvieron desaparecidos tres o cuatro días... buscando su camino, primero hasta alcanzar el glaciar y más tarde sorteando grietas... superando pendientes de nieve profunda y, por fin,  enfilando aristas que los depositaron en la cumbre.

Lo cierto es que no sé de donde sacó Nacho fuerza bastante... tras la escalada del Chacraraju... para perseguir el endemoniado trote de Paco que les llevó, en un magnífico día, a colocarse en todo lo alto... acompañados por una pareja de vascos que también decidieron lo mismo.

Lo que sí sé... y bastará con ver las fotos... es que tuvieron un panorama espléndido... vigilados por los Huascaranes, Piscos, Yanapachas y claro está... los Chacrarajus.









Antonio, por su parte, espoleado por el intento anterior con Javier al Chacraraju Este o Huaripampa... inició un viaje solitario e impresionante.

Retornó por mejores caminos que utilizáramos semanas atrás para alcanzar la caótica morrena del Pisco... y vivió su particular "vía crucis".

Sin apenas comida y escaso material... se hizo pasar por guía de montaña y marcar el camino a otros alpinistas que por allí deambulaban... a cambio de algo que echarse al estómago.

Se colocó en todo lo alto del Pisco (5.800m.)... por la misma ruta que tiempo atrás consiguieran Paco y Javier, pero no contento con ello... también ascendió al Amorraju (5.726m), un satélite del Pisco de dificultad superior... total... que mató dos pájaros de un tiro, en el mismo día... y además algo se alimentó.




Se conoce que esto le pareció poco... y aprovechando que los impresionantes Huandoys estaba enfrente, también decidió intentar el Este...  de menor altitud de los hermanos pero que, días atrás, mantuvo en vilo a otros alpinistas... incluyendo un accidente mortal en la ruta que inauguraron.

Con esto sería la primera repetición de ése itinerario... y además primera solitaria.

Antonio levantó el listón de la expedición... y se quedó tan ancho.







Javier también estaba dispuesto a dejar su impronta... eligió un nevado que nos acompañó la vista durante semanas... el Yanapacha Oeste (5.460m.)... modesto en altura pero de magnífica presencia.

Él también vivió su momento, cosa que no podré contar en todo su valor... pero allí cruzó glaciares peligrosos... tuvo algún encuentro con grietas profundas y alcanzó una cumbre que sería la sexta para la expedición... un lujo.




El destartalado campamento de las lagunas de Llanganuco fue recibiendo... en diferentes días y momentos... a la tropa perdida durante inquietantes jornadas, hasta  que todos estuvimos juntos... escuchando historias que zanjábamos entre risas, palmoteos y picoteo constante del resto de comida; tal que romanos en banquetes infinitos... a los pies del gigante Huascarán.

Luego... hubo que abandonar el lugar con ése sentimiento de triste alegría... y regresamos a Huaraz como guerreros victoriosos.

Nos prepararon fiestas y comidas eternas; pasamos un día en los baños termales de Monterrey... inmersos en aguas verdes y calientes... con un grupo de chiquillas dispuestas a endulzarnos la vida.
La discoteca del "Tambo" siempre estuvo abierta para bailes sueltos y otros agarrados... con las melosas canciones de Julio Iglesias, mientras el "pisco sour" recorría las gargantas como el agua fresca.

También nos requieren para unas charlas en el Instituto Geominero... organizadas por el ingeniero Zapata... amante de los Andes y que nos ofreció ayuda a nuestra llegada, hace ya semanas.

Gastamos  los últimos soles y algún dólar escondido, visitando  Chavín... una cultura ya desaparecida, oscura y enterrada, pasadizos estrechos con aire enrarecido... hasta llegar a la sala del "Lanzón"... lugar de sacrificios humanos bajo la montaña; salimos de allí mareados... deseosos de respirar en libertad.

Un día... recibimos una llamada telefónica al hostal donde estábamos alojados, el mismo de la llegada... "Hotel Barcelona"; alguien de Madrid quería saber de nosotros... ¡increíble!. Pero para eso están los amigos... y los del Club Alpino Maliciosa no conocen distancias.
Nos arremolinamos en torno al teléfono mientras Antonio les cuenta las noticias... y escuchamos gritos, "vivas" y otras exclamaciones que no me atrevo a reproducir... a miles de kilómetros de distancia.

El avión recorre los últimos metros de pista... casi al tiempo que un pasajero grita... ¡son ellos!, alzando un periódico que habla de nosotros. El comandante junto con el copiloto, abandonan los mandos de la nave... ¡joder, digo yo que alguien quedará en cabina!... y se unen a un jolgorio que las azafatas abastecen de "champagne"... la vida es bella.

Barajas nos recibe con policías que solicitan autógrafos... prensa que nos acosa... amigos y familiares con pancartas, incluso un César P. de Tudela... que sí entendió nuestro esfuerzo.

Todo esto es demasiado para nosotros... y nunca lo agradeceremos bastante.


Lo cierto es que... aquel grupo de muchachos tuvieron un sueño... lucharon para hacerlo realidad y demostraron que la pasión no conoce límite... que si no lo intentas jamás fracasarás, puesto que ya lo estás... que si no sueñas no vivirás... que lo importante es el camino, con cumbre o sin ella... que te irás de éste mundo como a él viniste... y que siempre habrá un nuevo amanecer.

¿Qué es la vida?. Un frenesí.
¿Qué es la vida?. Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

(Calderón de la Barca)


Aquí tenéis un reportaje de la revista Alta Ruta del Club Alpino Maliciosa... octubre 1978.