Subir montañas. Aprender, avanzar y mejorar… siempre mejorar. Luchar y perseverar… siempre perseverar. Imaginar y soñar… siempre soñar. Compartir, sentir y reír… siempre reír. Fracasar y triunfar… como aprendizaje. Intuir y prever…puede no ser cierto lo que ves. Entender el entorno… que no conoce piedad. Escuchar las señales… que son legión. Navegar… con calma justa. Decidir… es tu libertad. Asumir el sufrimiento… que alguna vez llegará. Proteger… el compañero es tu mitad. Corazón caliente y sangre fría. Humildad debida.
Aún así… nada es seguro. Nadie te obligó… y a nadie exigirás.
Luego… bajar de allí… con las mismas reglas.
Vivir.


Mostrando entradas con la etiqueta Pensamientos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pensamientos. Mostrar todas las entradas

domingo, 17 de diciembre de 2017

El poder de la esperanza

"Probablemente de todos nuestros sentimientos
el único que no es verdaderamente nuestro
es la esperanza.
La esperanza le pertenece a la vida,
es la vida misma defendiéndose"
(Julio Cortázar)


A punto de acabar un 2017, imparable, como el resto de los años que terminaron años atrás, décadas atrás, milenios atrás... y nosotros no estábamos allí. Y vendrán más... que no veremos.

Ahora, en la década que nos invade... a unos más, por lo vivido, y a otros por lo que "creen" haber vivido en un nuevo estadio que llamamos redes sociales: el lugar donde nada es lo que parece.
Lugares donde resulta difícil discernir la verdad de una mentira que envenena.
Ahora.

Las pequeñas cosas cotidianas son, no lo dudéis, el comienzo de una nueva percepción vital, tanto en la vida diaria como en éste asunto de la montaña que nos atrapa; la clave reside en ofrecer. Ofrecer, por ejemplo, un desayuno en nuestra casa... o a mil kilómetros de ella, donde todo es diferente.
Allá o aquí tiene el mismo valor.
El valor de las "pequeñas cosas" que cambian la percepción de una vida.

Imaginad un amanecer -siempre tardío ¡joder!- tras una terrible noche, en un vivaque "a muerte"; cuerpos enfundados en sacos cubiertos de nieve, ateridos por ése frío que come calor sin piedad. Lejos -tan lejos como el amanecer que poco bueno presagia- del resto del calor humano, entonces ¿qué nos queda?... Fácil... queda la esperanza y el compañero que decidió aventurarse en el viaje... y la determinación de ambos a seguir viviendo.
Suena épico ¿verdad?... Lo mismo hay que vivir más... Vivir.

Apartar la nieve y aguantar el envite de un viento que logra introducir cristales helados en el cuello... en el saco; impidiendo a las manos, congeladas, encender a la primera ¡a la primera, ja! ése hornillo que convierta hielos en aguas. Un milagro.

Mientras, el compañero... ni se ha movido de su "costra"... como una larva que aún no reconocemos. Pero tú ahí... preparando algo caliente que caliente a los dos.

La vida se mide por el termómetro del corazón.

Hay un "diablo", acomodado en tu hombro, que te dice: ¡Cóño, éste tío no colabora!... y el otro, el otro "diablo", mantiene que lo importante es ofrecer y, quizá... no es seguro, pero tampoco importa, cada uno ofrece en su momento.

Ése "diablo" -el acomodado en tu hombro- insiste en que si renuncias y te rindes, podrías llegar a tu hogar, ése lugar seguro y caliente, total ¿cual es la diferencia?... El tipo ése, el compañero con el que has decidido navegar en ésta tapia y que tienes a tu lado, sigue sin moverse.

Arrecia la tormenta al punto de impedir calentar el agua que, al menos, has conseguido conseguir retirando parte de la nieve que te aplasta.
Te alcanza el desánimo... y quieres rendirte.
¡Bah! en cuanto éste se despierte le digo que hay que bajarse de aquí.

Nieva con fuerza y aumenta el frío, sin piedad. No resultará fácil salir del infierno que nos rodea.
Pierdes la esperanza.

Entonces, el compañero ése, la "larva" ésa, rompe su crisálida y suelta: ¿Tenemos algo caliente para el cuerpo? 
¡Buahhh... quieres matarlo!

Te recuestas del lado contrario al tipo ése; rendido y sin ganas de golpear... eso es lo que te "pide el cuerpo"

- Bueno ¡menudo marrón! -eso dice el tipo ése-... Y con desayuno frío. A ver... deja de remolonear y sal del saco, que tenemos tarea.
-¿Ehhh?
- ¡Venga, asegúrame que voy! ¡No te jode! Ahora vamos a escalar... a pesar de que no prepares desayunos calientes.
-¿Ehhh?



Si quieres cambiar el mundo, comparte y ayuda al resto.

"La esperanza es un estimulante vital muy superior a la suerte"
(Friedrich Nietzsche)

El poder de la esperanza.

¡Feliz Navidad y nuevo 2018!

jueves, 4 de septiembre de 2014

Resiliencia... el arte de navegar

El diccionario de la RAE (Real Academia Española) ya recoge una palabra que - últimamente - se puso de moda y que - en la acepción que nos interesa - así define:

Resiliencia. Capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas.

Al igual que ocurre con el texto Desiderata... no encuentro mejores palabras que las de Rudyard Kipling - escritor británico (1865-1936) nacido en Bombay (India)... autor, entre otras obras, del inolvidable "Libro de la Selva" -; y en éste caso que nos ocupa con un poema perteneciente a otro de sus libros "Rewards and Fairies"... publicado en 1910:

Si...

Si puedes mantener la cabeza en su sitio cuando los que te rodean 
la han perdido y te culpan a ti.
Si puedes seguir creyendo en ti mismo cuando todos dudan de ti
pero también aceptar que tengan dudas.

Si puedes esperar y no cansarte de la espera;
o si, siendo engañado, no respondes con engaños,
o si, siendo odiado, no dejas lugar al odio
Y aun así no te las das de bueno ni de sabio.

Si puedes soñar sin que los sueños te dominen;
Si puedes pensar y no hacer de tus pensamientos tu único objetivo;
Si puedes experimentar el triunfo y la derrota,
y tratar a esos dos impostores exactamente igual.
Si puedes soportar oír la verdad que has dicho,
tergiversada por villanos para engañar a los necios.
O ver como se destruye todo aquello por lo que has dado la vida,
y remangarte para reconstruirlo con herramientas desgastadas.

Si puedes hacer un montón con todas tus ganancias
y arriesgarlas a una sola tirada;
y perderlas, y empezar de nuevo desde el principio
y no decir ni una palabra sobre tu pérdida.
Si puedes forzar tu corazón, y tus nervios y tendones,
a cumplir con tu deber mucho después de haberlos agotado,
y resistir cuando ya no te queda nada
más que la voluntad de decirles: ¡Resistid!.

Si puedes hablar a las masas y conservar tu virtud,
o caminar junto a reyes, y no perder el buen sentido.
Si ni amigos ni enemigos pueden herirte.
Si todos cuentan contigo, pero ninguno demasiado.
Si puedes llenar el inexorable minuto,
con una trayectoria de sesenta valioso segundos

Tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,

y lo que es más: ¡serás un Hombre, hijo mío!. 

En otros artículos del blog - todos en un grupo común al que me he permitido llamar "Pensamientos" - he intentado ofrecer una visión - mi visión, claro está - tanto para la vida diaria como la "otra" que nos quita el sueño: la montaña.

Por si alguien dispone de interés y tiempo... aquí podréis echar un vistazo a esos "pequeños pensamientos" que intentan arrojar algo de luz, sobretodo cuando llegan las tinieblas... Actitud y conocimiento... Pasión, voluntad y sufrimiento... y Experiencia, fracasar y triunfar... una especie de trilogía que poco descubre de nuevo ante el magnífico poema de Kipling.

Todo esto viene un poco al tanto de las últimas - terribles y tristes - noticias sobre rescates, accidentes y muertes en la montaña.

Este "juego" que nos traemos - senderismo, ascensiones, escaladas o alpinismo... allá cada uno con su elección - no debiera tratarse a la ligera.
Resulta evidente que para la gente con recorrido en la montaña... años de experiencia, lectura y entendimiento del medio... sobran sugerencias sobre como acercarse a la Naturaleza; pero... también es cierto que han llegado - y continúan llegando más - un buen número de personas que han descubierto esto que se da en llamar "deportes de aventura o riesgo" - ¡tremendo! -.

Y todo ello, teniendo claro que un accidente puede sobrevenir tanto a novatos como expertos... pero no es lo mismo... no es lo mismo.

Seguramente la imagen que ofertan programas de TV, revistas dedicadas al tiempo libre, medios de comunicación poco informados - bueno... esto del sensacionalismo periodístico siempre fue así en décadas pasadas -... "vendedores de aventuras" y algunos grupos creados en las redes sociales... conforman una visión que induce al error a la gente que se inicia en la montaña.
También habrá que cargar con culpas a la "sociedad" actual... que banaliza comportamientos claramente excesivos.

Y no quiero que nos "escapemos" los que conocemos el medio... de alguna forma también somos responsables - al menos por no insistir, sugerir, informar, ayudar... siempre con gentileza - a los recién llegados ¡quieran o no quieran ser ayudados !... nosotros siempre dispuestos.

Esto no es un "Parque de Atracciones"... ése lugar donde si algo sale mal le echamos la culpa al otro y "exigimos" una reparación de nuestro daño... ¡joder!... aquí, en éste mundo de la montaña, conviene asumir lo propio... hay muchas vidas en juego.

El poema de Kipling nos habla sobre la vida y lo que puede llegar - que llegará -... y nos habla de "individuos" fuertes, nobles y generosos... eso al menos es lo que individualmente debemos exigirnos a nosotros mismos... ni más ni menos.

Luego ya... lo que tenga que ser.


miércoles, 25 de junio de 2014

Alpinistorros clasicorros I

No te rindas, aun estás a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje, perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme, aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma, aun hay vida en tus sueños,
porque la vida es tuya y tuyo también el deseo,
porque lo has querido y porque te quiero.

Porque existe el vino y el amor, es cierto,
porque no hay heridas que no cure el tiempo,
abrir las puertas quitar los cerrojos, 
abandonar las murallas que te protegieron.

Vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos...

(Guillermo Mayer)


Las palabras de Mayer contienen las luces y sombras de la vida que vivimos; sirven para el amor que amamos y el desamor que llega... los sueños felices y las pesadillas aterradoras... los llantos a mares y las risas a gritos... la lucha feroz y la plácida calma... los miedos escondidos y el valor de la batalla.

"No te rindas que la vida es eso".

También nos sirven a nosotros - los alpinistorros clasicorros - que un día decidimos adentrarnos en las montañas... a ver que había.

... así... con las manos en los bolsillos, recorrían el mundo... necesitaban poco...

Y vimos que había un mundo por descubrir... y ya sabemos - de lo poco que sabemos - que nunca descubriremos todo el mundo que nos queda por descubrir... pero seguimos... a ver que hay.

El diccionario de la RAE (Real Academia Española)... define a ésas pocas letras que se añaden al final de una palabra (alpinist-orro/a... clasic-orro/a) de la siguiente manera:

Sufijo... morfema que se pospone a la raíz de una palabra para forma derivados o aportar determinadas nociones valorativas (diminutiva, aumentativa, despectiva, etc.).


... al compañero... lo que haga falta...

Y aunque la terminación que aplico a los alpinistas clásicos... se encuentra en la valoración despectiva, podemos dar gracias a nuestro extenso vocabulario que permite acepciones mucho más amables... por lo que los alpinistorros clasicorros no debemos preocuparnos por buscar tres pies al gato.

Has de poner los ojos en quien eres,
procurando conocerte a ti mismo,
que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse.

(Don Quijote a Sancho-Miguel de Cervantes)

Lo dejamos en una definición cariñosa que define a todos aquellos que gustan de los espacios abiertos donde reinan las montañas... se afanan en descubrir caminos que les lleven a una cumbre... y navegan en el estilo más limpio posible.

... también había chicas clasicorras...

Nada tiene que ver el siglo que nos vio nacer - aunque, bien es cierto, los que ya portamos pelo cano... o ausencia total del mismo... estamos en la obligación de ayudar a las nuevas generaciones que se inician en la aventura -.

Pero... ¿como hacer eso?. Al fin y al cabo todo el mundo es libre de elegir el tipo de actividad, el acercamiento y el estilo que desea imprimir a su actividad.

Se me ocurre que una buena forma pudiera ser mostrar algunas fotos de épocas pasadas... tremendas.
Y realizar un "viaje mental" actual... por paisajes que solo podremos "leer".
Lo mismo hasta nos hace soñar - bien aplastados en el sofá - que visitamos ése lugar que tanto nos gustaría recorrer.

Comienza haciendo lo que es necesario, 
después lo que es posible
y de repente estarás haciendo lo imposible.

(San Francisco de Asís)

¡Venga... lo vamos a intentar!... quizá sea esto lo que ve nuestro alpinistorro clasicorro... que seguro no será muy diferente de lo que ven las nuevas generaciones de corazones alpinos... eso sí... mejor vestidos...

... no esperaban nada y por eso llevaban todo...

"... huele la tarde al sudor de la tierra mojada, un olor penetrante que aligera la respiración y ayuda al paso; se aprieta el suelo a la pisada... amortiguado el sonido por la húmeda hojarasca. Un despiste nos hace perder la senda... que volvemos a encontrar cuando la niebla, a jirones, abre claros que ofrecen luces engañosamente cálidas.

Recorremos un valle amplio que serpentea entre farallones de roca - manteniendo nieves sucias en las alturas -... y al fondo... adivinamos - a pesar del juego de nubes - nuestro objetivo: una muralla que nos contempla como si no existiéramos.

Aún quedan horas para que cambie el terreno... de momento pisamos un sendero de tierra y gravilla que parece romper - levemente y como una línea estrecha - la vegetación escasa y pegada al suelo... salpicada de colores diminutos - flores que luchan por conseguir el sol -.

Pesa la mochila como pesan los pesares... cuando sabemos que no hicimos bien.
Suda la espalda y llora la frente... se irritan los ojos y bombean las sienes.

Solo se rompe el silencio por respiraciones agitadas... y más allá... el eco de la tormenta que se aleja, retumbando con ése sonido que parece no existir; se lo tragan las alturas que nos rodean... y parece regresar a través del estómago que vibra y vive.

Pasaremos la noche bajo un techo con goteras... tres cantos que se apoyan lo justo para dejar hueco; no importa... no importa.
Estamos dispuestos y harán falta más problemas para que estos tres alpinistorros se rindan.


¿Podría decirme, por favor, que camino debo seguir? - dijo Alicia al llegar a un cruce.
Eso depende, en gran parte, del sitio a donde quieras ir - repuso el gato.
No me importa mucho donde sea - contestó Alicia.
Entonces no tiene importancia el camino que sigas - replicó el gato.
... siempre que llegue a alguna parte - agregó Alicia.
Puedes estar segura de eso, siempre que camines lo suficiente - contestó el minino.

(Alicia en el País de las Maravillas-Lewis Carrol)

El infiernillo amortigua el ruido del último chaparrón; un viento fresco atraviesa el vivaque y los cuerpos que lo habitan... ya metidos en el saco a mitad de cintura, bien apretados unos y otros... es lo que tiene tener amigos que todo lo perdonan.


... el cordón umbilical de la cordada...

Entre risas y recuerdos arrebañamos el cuenco de macarrones... el mismo que servirá para un café o colacao mañanero... y entre ronquidos, búsqueda de posturas y lamentos, se cierran los ojos... con ayuda del ronroneo del hornillo que calienta el último té - por unas horas dispersas - hasta un amanecer aún oscuro.

Luego... como un rito... alguien - o todos - han de incorporarse a evacuar líquidos; y entonces... por lejano que sea el lugar... por abandonados que estemos... al alzar la vista a un cielo rabiosamente estrellado, aparece una luz que no pertenece al espacio natural.
Un satélite... o un avión que parpadea... nos hace pensar en los viajeros que recorren - a diez mil metros de altura - una distancia que les lleva a su destino ¡joder!... y nosotros aquí, pegados a la Tierra como lapas a la roca... unos y otros ajenos a sueños de los demás.

Amanece de noche... y vuelve a sonar el fuego que calienta cuerpos y desayunos; luego... con las frontales que hieren los ojos, hay que seguir el camino... aún queda mucho para alcanzar el sueño que soñamos.

Esto de soñar... viene de lejos; ya lo dice el refrán: "Dios los cría y ellos se juntan"...





Levanta el terreno... cuesta la cuesta y la vida escasea; desaparece el verde y los colores cambian a un tono de grises; nos introducimos en el terreno de las morrenas... viejas, sucias y en movimiento.

Un paso adelante y dos atrás... una lucha por encontrar terreno firme donde todo busca caer; pesa la mochila como pesan los pesares.

Ya tenemos enfrente el glaciar... de un blanco que duele a la vista; y más allá... la pared, de unas dimensiones que hieren el orgullo. Aún quedará otro día para navegar su piel... arrugada y fría... repleta de caminos a elegir... dispuesta a dejarse querer o sacudirse de visitantes que no la entiendan, que no escuchen las señales... que no acepten sus deseos.


No temas a las tinieblas
si llevas la luz dentro de ti.

(Swami Sivananda)

... pocas cosas para grandes resultados...

Rugen las tripas del glaciar, una masa de hielo cuarteada a cada cambio de nivel... rota y dispuesta a tragarse todo lo que sustenta por encima; también arrasa con el suelo... y lo erosiona lenta pero inexorablemente.
El glaciar tiene vida propia... mueve bloques imposibles que se mantienen en equilibrio a duras penas, hasta que - de repente - caen a un fondo negro e insondable... suena todo con ruidos sordos que retumban en las sienes.

Muerde el acero de los crampones con ése chirriar que gusta... hielos azules que aún no se aceran... una lengua que se despliega contra la morrena frontal - levantándola sin esfuerzo... triturando rocas sin piedad -. 
Luego llegará un plano que domina la nieve... un lugar silencioso que oculta grietas; habrá que navegar atento mientras la pared... ya solo separada por la rimaya... escupe lo que le sobra y desgarra nubes en la lejana cumbre.


... navegando...

Buscaremos rocas que permitan mejor noche... mañana será otro día...

... poco hace falta cuando se viaja ligero...

Pasa la noche sin pena ni gloria; algo inquietos por lo que tenemos encima... más brillan las estrellas cuanto más avanza el frío - desaparecen sonidos... la helada fija hielos y rocas inestables -... pareciera que la montaña duerme unas horas que a nosotros se nos hacen eternas - buscando posturas que alivien -.

De nuevo llegará el amanecer a oscuras... ésas horas en las que el frío atenaza y hay que abandonar - justo cuando ya encontramos calor y postura -, las plumas que sujeta un nailon repleto de parches.

Apagar el hornillo se convierte en un acto de fe... manos calientes rodeando un pote hirviendo, también ése tímido calor que nos llega a la cara - llamas que mueve el viento y atrapan, en lo posible, cuerpos que se afanan en proteger el fuego -.

Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quieres,
abandonarlo todo por miedo,
no convertir en realidad tus sueños.

(Alfredo Cuervo)

Llega la hora de la verdad... cuerpos aún entumecidos que atraviesan la rimaya, el lugar donde se encuentran glaciar y pared... un corte donde siempre hace frío, un lugar que no tiene fondo... se traga todo lo que sobra de la montaña - solo en invierno parece saciar su estómago y, a menudo... pero no siempre, se tapona de nieves blancas -.

Habrá que escalar... a eso vinimos ¿no?...


... con la casa a cuestas...

La pared llevará su tiempo... seguramente siempre más de lo esperado.

Los alpinistorros clasicorros ofrecerán lo mejor de sí mismos... lo aprendido y lo que aprenderán - no importan las décadas que llevan en éste juego... aprenderán lo que no está escrito -.

Manos heladas... frente fría y sienes calientes... mientras el corazón bombea para llevar oxígeno al último músculo - por alejado que esté -. 

Navegaran poderosamente con la humildad que exige la montaña; no se rendirán fácilmente y entregarán su esfuerzo para el bien común: ésa cumbre aún lejana donde no se puede permanecer... pero que - inexplicablemente - desean visitar; quizá sea por ver más allá de la mirada... conocerse a uno mismo y a los demás.

Todo va más allá de un puro ejercicio físico... hay algo más que mueve voluntades.


Cien veces al día me recuerdo a mi mismo que mi vida interior y exterior
se alimentan de los esfuerzos de otros hombres, vivos y muertos,
y que debo afanarme en dar en la misma medida en que he recibido.

(Albert Einsten)


... alpinistorros clasicorros pura cepa...

                                           continuará.....

domingo, 9 de junio de 2013

Experiencia, fracasar y triunfar

Experiencia... del latín experientia... "práctica prolongada que proporciona conocimiento o habilidad para hacer algo"; término muy unido al capítulo en el que hemos hablado de Actitud y conocimiento.

Fracasar... del italiano fracassare... "dicho de una persona: tener resultado adverso... ".
Es decir... lo que, en montaña, conocemos como abandonar a toda velocidad con el rabo entre las piernas - ya os he contado por aquí algunos, que no todos, de los intentos al DruCervino y Droites -.

Triunfar... del latín triumphare... "quedar victorioso".
Clarísimo... llegar al bar, sano y salvo, pasando por la cumbre... o no - también narré algún triunfo, pocos... aunque quizá el más trabajoso fuese el Chacraraju -.

Ni se os ocurra pensar que la experiencia garantiza la vida... jamás... incluso bien gestionada cuenta con un "diablo" que siempre acecha: el exceso de confianza.
Sin embargo se hace necesario crear confianza en uno mismo, a través de la práctica; esto ofrece un nuevo espacio en el que avanzar lentamente y al que se llega tras años de escaladas ajustadas al nivel del momento.


Y la experiencia tiene otro peligro adicional: el deseo de alcanzar metas cada vez más comprometidas... es decir... que se hace más peligroso cuanto más se avanza hacia objetivos "imposibles".
Pero así es la naturaleza humana... y así deberemos entenderlo.

Lo que garantiza la experiencia... por el conocimiento y el tiempo transcurrido... es la capacidad de afrontar los problemas adecuadamente, esto incluye algo de lo que también hemos hablado en el capítulo de Pasión, voluntad y sufrimiento; la experiencia hace que un alpinista prevea situaciones antes de que ocurran... y cuando han ocurrido, actúe de forma flexible para acondicionarse al espacio que se le viene encima.

Para adquirir experiencia no solo hace falta escalar mucho... también hay que escalar por muchos sitios y con mucha gente; ésto último es vital... es imprescindible dejarse acompañar por alpinistas con mayor bagaje... gentes de las que aprenderemos lo que no está escrito... su forma de moverse, la actitud y el espíritu que mantienen, su estilo para encarar los problemas... y sobretodo... el brillo de su mirada.


Aceptar el fracaso como parte del aprendizaje es difícil de asumir... pero resulta imprescindible "entender" el asunto; a simple vista parece fácil pero no lo es en absoluto... una cosa es decirlo y otra asumirlo.

Fracasar nos ofrece la posibilidad de aprender y mejorar... forjar un espíritu de lucha y desarrollar técnicas para solucionar problemas; los abandonos son más duros y complicados que los triunfos... y por ello aumentan el "registro" que nos ayudará en el futuro.

El fracaso está irremediablemente unido a la perseverancia... y esto es absolutamente imprescindible para el alpinista... perseverar siempre tiene réditos, aunque no lo parezca... lo importante es el camino, jugando limpio, con cumbre o sin ella... y fracasar "triunfando" es más difícil que triunfar "fracasando".

Se entiende por triunfar alcanzar la cumbre de los sueños, navegando en buen estilo... y regresando para contarlo.


Algo así como el "non plus ultra" en el asunto que nos ocupa... la montaña... cuando todo nuestro saber y determinación, actitud y voluntad, experiencia y buen hacer... dan como resultado colocarse en todo lo alto y apretar la mano del compañero con las mayores pocas fuerzas que nos queden... sin pasarse... que todavía hay que bajarse de allí.

Triunfar también tiene sus peligros... el principal sería acostumbrarse a ello, tan peligroso que hasta puede convencernos para pensar en la "inmortalidad"... incluso tergiversar acontecimientos, contar historias que no sucedieron de la manera que se relatan; prisioneros del éxito.

Un deseo excesivo del triunfo también juega en contra de aceptar el fracaso... conviene nivelar la balanza.

Por último, parafraseando términos de boxeo, una máxima a tener en cuenta en la montaña... y en la vida diaria... tan importante es golpear con fuerza como encajar el golpe ajeno.

Luego ya... lo que tenga que ser.


miércoles, 15 de mayo de 2013

Pasión, voluntad y sufrimiento

"En el límite de la tierra de los hombres, erguido en la cumbre,
que embrujó sus noches, el joven alpinista yergue su cuerpo y
su corazón, su alma y sus sueños.
Una región de nieves y rocas se extiende ante él hasta perderse
de vista, en medio del silencio y el misterio del infinito.
Las montañas son un mundo aparte: no parecen una porción
del planeta, sino un reino independiente, insólito y misterioso,
para penetrar en cuyos dominios las únicas armas son 
la voluntad y el amor...."
(Gaston Rebufatt)


Pasión... del latín "Passio"... de nuevo echamos mano del diccionario de la RAE - cosa muy interesante para entender significados - entre las definiciones que indica elegimos "apetito o afición vehemente a algo".

Voluntad... del latín "Voluntas"... "facultad de decidir y ordenar la propia conducta".

Sufrir... "Suffere"... "sentir físicamente un daño, un dolor, una enfermedad o un castigo"... aunque quizá la que más conviene para el asunto que nos interesa... "aguantar, tolerar, soportar".

Podríamos considerar la pasión como el embrión que permitirá al futuro alpinista conseguir los sueños que le acompañarán toda su vida... sin pasión por lo que se hace, tanto en la vida diaria como en el asunto que nos ocupa, todo se reduce a un simple deambular sin caminos definidos... algo así como vivir hasta que todo acabe... sin sentimiento transcendental sobre la propia existencia.

La pasión hace ver las cosas de forma diferente, a pesar de los problemas, y marca una dirección en la que fijarse constantemente... la pasión todo lo puede.

La voluntad... ésa facultad de perseverar en las acciones... resultará imprescindible, tanto como difícil a veces sobrellevar la carga que se nos viene encima... pero estamos aquí porque así lo hemos decidido... queremos ver más allá de lo que la razón dicta.

Y llevará esfuerzo conseguir los sueños.


Aceptar el sufrimiento es vital... cuando llega el momento, puesto que no todo será gozoso, aunque éste siempre ganará en los recorridos largos a aquel; la capacidad de sufrimiento aumenta y mejora con la experiencia... al igual que la voluntad; no tanto la pasión... a la que bastará con permanecer intacta.

"Tu capacidad de conocer la felicidad depende de tu capacidad para conocer el dolor"
(Macedonio Fernández)

Escalar montañas requerirá de actitud y conocimiento... pasión, voluntad y capacidad de sufrimiento... y todo esto ha de aprenderse constantemente, renovando el pensamiento sobre lo que interesa mejorar; es importante entender que el "baremo" sobre las cosas es diferente según el individuo adquiera mayor conocimiento personal... una tormenta furiosa a unos les parecerá el fin y a otros un simple obstáculo a superar... aquí radica la gran diferencia entre los que "entrenan la mente" y los que no "fijan el problema".

Escalar montañas es tan peligroso como gratificante... tan duro como gozoso... tan alegre como triste... tan banal como importante... tan simple como complicado... tan bello como devastador... y todo ello siempre con un compañero al lado.

Para recorrer éste camino se hace necesario pensar y "dialogar" con uno mismo... sincerarse y olvidar triunfalismos constantes; se gana o pierde según entendamos ganar o perder... porque lo que en verdad se puede perder es la vida propia o ajena... esto es lo que está en juego... y esto es lo más importante.

Somos responsables absolutos de lo que ocurra, de nuestras decisiones... para bien o para mal... y de no tenerlo claro poco habremos aprendido.


Ni por un segundo penséis que ésta entrada tiene tintes "heroicos" o negativos... ¡ja!... lo que tiene es el deseo de compartir realidades que deben asumirse... cuarenta años de montañas, donde de todo hubo... por su orden y concierto... donde, a pesar de pérdidas, siempre triunfó la alegría.

Lo cierto es que sigo pensando que no existe nada mejor que colocarse en todo lo alto de un pedazo de nieves y rocas que rozan el cielo.

Escalar montañas, durante muchos años, exige un espíritu libre y un esfuerzo constante para mejorar... no atrincherarse en lo aprendido y salir al encuentro de nuevas opciones... insistir en lo bueno que nos va bien y cambiar lo que no tanto; aún así nada será seguro y así debe entenderse... esto quizá viene a cuento de las últimas pérdidas de alpinistas, gentes con experiencia, que lanzaron los dados contra el tapete verde de juego... y no pudieron ganar la partida.

El juego se gana siempre al regreso... con cumbre o sin ella; lo importante es el camino.

La magnífica frase que encabeza ésta entrada, de Gaston Rebufatt - el guía del jersey bonito - nos introduce en  el espacio que nos espera... sus palabras son la esencia del alpinismo.

martes, 19 de marzo de 2013

Actitud y conocimiento



Subir montañas. Aprender, avanzar y mejorar… siempre mejorar. Luchar y perseverar… siempre perseverar. Imaginar y soñar… siempre soñar. Compartir, sentir y reír… siempre reír. Fracasar y triunfar… como aprendizaje. Intuir y prever…puede no ser cierto lo que ves. Entender el entorno… que no conoce piedad. Escuchar las señales… que son legión. Navegar… con calma justa. Decidir… es tu libertad. Asumir el sufrimiento… que alguna vez llegará. Proteger… el compañero es tu mitad. Corazón caliente y sangre fría. Humildad debida.
Aún así… nada es seguro. Nadie te obligó… y a nadie exigirás.
Luego… bajar de allí… con las mismas reglas.
Vivir.

Actitud... del latín "actitudo"... El diccionario de la RAE contiene varias definiciones, la primera y que más se ajusta al asunto que nos ocupa: "disposición de ánimo manifestada de algún modo".
Las otras definiciones se refieren a la postura del cuerpo o cuando esto se asocia a una disposición anímica, pensándolo bien, también nos servirán.

Conocimiento... del latín "agnitio"... A destacar "acción y efecto de conocer"... "entendimiento, inteligencia, razón natural", nos valen ambas.

Por alguna razón, que desconozco, hemos decidido -utilizo el plural puesto que somos unos cuantos- que la montaña será el terreno de juego en nuestra vida... Un espacio que cada uno descubrió a su manera y del que no parece posible prescindir más que de forma ocasional, cuando las circunstancias obligan a cambiar de sendero durante un tiempo, que se hace eterno, pero al que regresaremos tan pronto todo mejore.

Nunca consideré la montaña, la escalada o el alpinismo como una actividad deportiva al uso... había algo más... una forma de entender el mundo y la vida que la Tierra soporta.
Una actividad  mental, más que física, que al igual que entrenamos músculos y vísceras... nos obligará a introducir en las neuronas nuevas conexiones que parecen olvidadas.

Lo cierto es que ésa actitud ante la montaña origina una forma de ser... o debería originarla; curioso esto que no siempre es así... y se refiere a comportamientos dispersos de un mismo individuo que, según la cosa se desarrolle en la "urbe" o la montaña, ofrece caras diferentes. Inaudito.

De nuestra actitud dependerán las sensaciones que la montaña ofrece, que serán muchas y variadas... Unas amables y otras difíciles... Momentos sublimes y otros terribles... pero unos y otros serán recordados siempre con ésa sonrisa tonta, unas veces amplia y otras leve, según el caso, pero siempre sonrisa si la actitud fue correcta.


Actitud es adentrarse en el mágico mundo de la montaña con mente limpia y dispuesta a mirar; conocerse a uno mismo para entender el entorno; forjar una nueva dimensión de pensamiento que permita imaginar más allá de lo conocido; abandonar la energía negativa -propia o ajena- y buscar la positiva... Perseguir la luz; enfrentarse a los problemas con fe y determinación; mejorar constantemente... siempre; respetar el espacio y navegar con calma justa.

También tiene que ver con la logística y el estilo que deseamos imprimir a una ascensión o escalada... una actitud respetuosa, limpia y humilde, dice mucho de los alpinistas que a ella se someten.

Conocimiento es lo que se necesita para avanzar por estos espacios... tan bellos como hostiles... donde conviene dejar las menos posibilidades al azar; aún así... el azar siempre podrá jugar su baza... a favor o en contra, esto no está a nuestro alcance en toda su dimensión.

Aprender, leer... siempre; abrirá la mente para entender nuevas opciones de hacer las cosas... Mejorar constantemente no es tan fácil como pudiera parecer; a veces uno se enquista en una forma aprendida que no permite "ver" otras opciones.
Para aprender es imprescindible la humildad... de no ser así poco aprenderemos... Mirarse el ombligo deja pocas posibilidades para seguir el camino que se nos presenta a la vista.

La actitud y el conocimiento no tienen límites... forman parte de un recorrido constante de la vida, jamás llegaremos al final... siempre habrá algo nuevo que nos alcance y debamos actualizar.
Esto... tampoco es fácil de "entender"... aunque, como otras tantas veces, pueda parecer sencillo.


Con actitud y conocimiento sentaremos las bases de un futuro espléndido, por ésas montañas de la Tierra, aceptando nuestras limitaciones y luchando por forjar un nuevo espíritu que nos permita mejorar, esto no implica renunciar a un cierto grado de audacia... aunque ajustado al conocimiento personal, que siempre podemos y debemos ampliar.

Cada alpinista templará su espíritu de forma diferente... Unos lo harán como un alfarero maneja el barro... acariciando; otros como artistas del óleo... a paletadas precisas; también están los herreros... a golpe de martillo sobre el acero candente; incluso los poetas... a golpe de palabra.

Fuerte, noble y generoso... al menos siempre intentarlo... será suficiente.
Escuchar a los demás y ser amable... Seguramente aprenderemos.

Estos cimientos nos permitirán vivir intensamente... Ver cosas que no se pueden soñar... Recibir sensaciones difícilmente explicables... Alcanzar estados alejados de la realidad ¿real?... Navegar por espacios impensables y, muy a menudo, sorprendentes... cuando nada sorprenda quizá convenga pensar si no estaremos varados en playas inquietantes.

Estaremos solos si nada compartimos, siempre con alegría, con el compañero... con ajenos o extraños... porque compartir hace soñar a otros, en la misma medida que alguien nos hizo soñar que un día podríamos soñar un sueño... y eso es mucho.

Se puede ser un "alpinista de éxito"... haciendo nada de esto... pero no se puede ser un alpinista sin hacerlo.

Luego... llegará el momento de gestionar la voluntad, el miedo, el sufrimiento, el triunfo y el fracaso... incluso la experiencia... pero eso es otra historia que veremos más adelante.


sábado, 9 de marzo de 2013

La "Presencia"

"Yo sé lo que es el tiempo,
siempre que no me lo preguntes"
-San Agustín-

La teoría de la "presencia" no está demostrada... no es fácil demostrar lo que ocurre sin testigos, incluso con ellos... suponiendo que ocurra.

Sin embargo hay gente, poca, que ha visto al "otro"; algunos mienten como bellacos pero otros seguramente dicen la verdad. Su verdad.

La fatiga, la deshidratación, el frío, la soledad... a veces la altitud, ponen en marcha mecanismos físicos que desembocan en fenómenos psicológicos, difíciles de explicar. Donde la ciencia no alcanza... llega la fe.

Y la fe mueve montañas.


Un médico diría que la hypoxia - falta de oxígeno - en el cerebro, ocasiona trastornos al individuo... y llevaría su razón.

Un teólogo argumentaría que Dios está con nosotros y nos protege de la adversidad... y llevaría su razón.

Un psicólogo hablaría de un desdoblamiento de personalidad, quizá por antiguos conflictos personales no resueltos... y llevaría su razón.

Un filósofo... quizás aquello de "Solo sé que no sé nada".

También están los que dirían que se les apareció la Virgen mientras recogían setas por el campo. Algunos que aseguran ver una luz cegadora y les obliga a parar el coche. También están los desquiciados que juran haber sido abducidos por seres blancos.

La "presencia" puede ser visual, auditiva o simplemente una sensación de acompañamiento. Nunca es amenazante; siempre cordial y un tanto nebulosa.

En ocasiones es uno mismo; en otras un extraño. A veces nadie.


Todo ocurre como en un sueño inquieto... vívido y real mientras ocurre, luego... pasado el tiempo... como un recuerdo borroso.
La frontera que separa la vida de la muerte contiene un espacio ancho... que unos podrán traspasar metros acá o algo más allá, en éste o aquel borde... hacia uno u otro lado ¿quién sabe?.

Cuando ocurre... nada es igual a lo conocido, como traspasar una puerta hacia una habitación ignota, ajena y distinta de lo visto; todo en un espacio de tiempo corto o largo... si bien, cuando es largo... se recorren más pasillos, al final de los cuales... otras puertas nos mostrarán nuevos lugares, diferentes de los visitados durante el sueño ¿sueño?.

Mientras esto ocurre... dolerán las heridas, faltará el aire, nos alcanzará la angustia y pensar pesará como una losa de granito que nos aplasta... en algún momento nos llegará la realidad... ¿realidad?... y regresaremos por un instante al pensamiento conocido... la vida se escapa; pero solo serán segundos... ¿segundos?... menos mal, se está mejor en el otro espacio.

No tengáis miedo... nada de lo que cuento intenta atemorizar... simplemente compartir que pueden ocurrir cosas que cambiarán el sentimiento que tenemos sobre conceptos tan antiguos como la Humanidad... la vida y la muerte como principio y final.

En cualquier caso diré que se está bien "acompañado". Ese "otro" que, parece quedar al extremo de la cuerda... o sentado, aguantando la tormenta a tu lado.. o allí de pie, en la cumbre esperándote; incluso abriendo huella... tranquiliza y reconforta mucho.


Luego... cuando todo acaba... habrá que pensar en ello, racionalizar un suceso que nos alcanzó y para el que no estábamos preparados... pero no hay mal que por bien no venga, algo aprenderemos para el futuro...  y si vuelve a suceder... al menos una parte será conocida y nos permitirá gestionar, algo mejor, lo que se nos viene encima.

Todo ello, por supuesto, sin garantías... que esto de vivir o morir... no tiene reglas.

He de reconocer que yo he sido "acompañado"... dos veces en mi vida.

Lo agradezco infinito porque creo firmemente... que gracias al "otro"... sigo vivo.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Desiderata

Del latín... "conjunto de cosas que se echan de menos y se desean".

La autoría del texto mantiene controversias entre los expertos... los que abogan por el encuentro casual de un pergamino en latín, encontrado en la iglesia de Saint Paul (Baltimore) y fechado en 1692... y los que defienden que es obra del abogado y escritor americano Max Ehrmann (1872-1945). Lo que no admite discusión es que hizo suyos los derechos de autor en 1927.

Resulta difícil encontrar un texto que, en tan pocas palabras, resuma tan dulcemente el anhelo de cualquier ser humano; tanto es así que, en el pasado, fue tomado como bandera por movimientos sociales de todas las ideologías y condiciones.

En estos tiempos que nos recorren... al igual que ya pasó en otros no tan lejanos... quizá convenga pensar en esto; un ejercicio de respeto propio y ajeno... siempre a la búsqueda de uno mismo, el entorno y las vidas ajenas.

Parecería fácil acondicionar la vida al poema... parecería fácil.


"Anda plácidamente entre el ruido y la prisa y recuerda que paz
puede haber en el silencio.

Vive en buenos términos con todas las personas, todo lo que puedas sin rendirte.
Dí tu verdad tranquila y claramente; escucha a los demás,
incluso al aburrido y al ignorante; ellos también tienen su historia.

Evita a las personas ruidosas y agresivas, son vejatorias para el espíritu.
Si te comparas con otros puedes volverte vanidoso y amargado, porque
siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú. Disfruta de
tus logros, así como de tus planes. Mantén el interés en tu propia carrera,
aunque sea humilde; es una verdadera posesión en la cambiante fortuna
a lo largo del tiempo. Usa la precaución en tus negocios, porque el
mundo está lleno trampas. Pero no por eso te niegues a la virtud que
pueda existir; mucha gente lucha por altos ideales y en todas partes la
vida está llena de heroísmo.

Se tu mismo. Especialmente no finjas afectos. Tampoco seas cínico
respecto del amor, porque frente a toda aridez y desencanto, el amor es
perenne como la hierba. Recoge mansamente el consejo de los años,
renunciando graciosamente a las cosas de la juventud.

Nutre tu fuerza espiritual para que te proteja en la desgracia repentina.
Pero no te angusties con fantasías. Muchos temores nacen de la fatiga y
de la soledad.

Junto con una sana disciplina, se amable contigo mismo. Tu eres una
criatura del universo, no menor que los árboles y las estrellas. Tu tienes
derecho a estar aquí. Y te resulte evidente o no, sin duda el universo se
desenvuelve como debe.

Procura estar en paz con Dios no importa como lo concibas, y
cualesquiera sean tus trabajos y aspiraciones, mantén, en la ruidosa
confusión, paz con tu alma.
Porque a pesar de todas sus farsas, arduos trabajos y sueños rotos, este 
sigue siendo un mundo hermoso.

Mantente alerta, esfuérzate en ser feliz"