Subir montañas. Aprender, avanzar y mejorar… siempre mejorar. Luchar y perseverar… siempre perseverar. Imaginar y soñar… siempre soñar. Compartir, sentir y reír… siempre reír. Fracasar y triunfar… como aprendizaje. Intuir y prever…puede no ser cierto lo que ves. Entender el entorno… que no conoce piedad. Escuchar las señales… que son legión. Navegar… con calma justa. Decidir… es tu libertad. Asumir el sufrimiento… que alguna vez llegará. Proteger… el compañero es tu mitad. Corazón caliente y sangre fría. Humildad debida.
Aún así… nada es seguro. Nadie te obligó… y a nadie exigirás.
Luego… bajar de allí… con las mismas reglas.
Vivir.


miércoles, 25 de junio de 2014

Alpinistorros clasicorros I

No te rindas, aun estás a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje, perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme, aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma, aun hay vida en tus sueños,
porque la vida es tuya y tuyo también el deseo,
porque lo has querido y porque te quiero.

Porque existe el vino y el amor, es cierto,
porque no hay heridas que no cure el tiempo,
abrir las puertas quitar los cerrojos, 
abandonar las murallas que te protegieron.

Vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos...

(Mario Benedetti)


Las palabras de Benedetti contienen las luces y sombras de la vida que vivimos; sirven para el amor que amamos y el desamor que llega... los sueños felices y las pesadillas aterradoras... los llantos a mares y las risas a gritos... la lucha feroz y la plácida calma... los miedos escondidos y el valor de la batalla.

"No te rindas que la vida es eso".

También nos sirven a nosotros - los alpinistorros clasicorros - que un día decidimos adentrarnos en las montañas... a ver que había.

... así... con las manos en los bolsillos, recorrían el mundo... necesitaban poco...

Y vimos que había un mundo por descubrir... y ya sabemos - de lo poco que sabemos - que nunca descubriremos todo el mundo que nos queda por descubrir... pero seguimos... a ver que hay.

El diccionario de la RAE (Real Academia Española)... define a ésas pocas letras que se añaden al final de una palabra (alpinist-orro/a... clasic-orro/a) de la siguiente manera:

Sufijo... morfema que se pospone a la raíz de una palabra para forma derivados o aportar determinadas nociones valorativas (diminutiva, aumentativa, despectiva, etc.).


... al compañero... lo que haga falta...

Y aunque la terminación que aplico a los alpinistas clásicos... se encuentra en la valoración despectiva, podemos dar gracias a nuestro extenso vocabulario que permite acepciones mucho más amables... por lo que los alpinistorros clasicorros no debemos preocuparnos por buscar tres pies al gato.

Has de poner los ojos en quien eres,
procurando conocerte a ti mismo,
que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse.

(Don Quijote a Sancho-Miguel de Cervantes)

Lo dejamos en una definición cariñosa que define a todos aquellos que gustan de los espacios abiertos donde reinan las montañas... se afanan en descubrir caminos que les lleven a una cumbre... y navegan en el estilo más limpio posible.

... también había chicas clasicorras...

Nada tiene que ver el siglo que nos vio nacer - aunque, bien es cierto, los que ya portamos pelo cano... o ausencia total del mismo... estamos en la obligación de ayudar a las nuevas generaciones que se inician en la aventura -.

Pero... ¿como hacer eso?. Al fin y al cabo todo el mundo es libre de elegir el tipo de actividad, el acercamiento y el estilo que desea imprimir a su actividad.

Se me ocurre que una buena forma pudiera ser mostrar algunas fotos de épocas pasadas... tremendas.
Y realizar un "viaje mental" actual... por paisajes que solo podremos "leer".
Lo mismo hasta nos hace soñar - bien aplastados en el sofá - que visitamos ése lugar que tanto nos gustaría recorrer.

Comienza haciendo lo que es necesario, 
después lo que es posible
y de repente estarás haciendo lo imposible.

(San Francisco de Asís)

¡Venga... lo vamos a intentar!... quizá sea esto lo que ve nuestro alpinistorro clasicorro... que seguro no será muy diferente de lo que ven las nuevas generaciones de corazones alpinos... eso sí... mejor vestidos...

... no esperaban nada y por eso llevaban todo...

"... huele la tarde al sudor de la tierra mojada, un olor penetrante que aligera la respiración y ayuda al paso; se aprieta el suelo a la pisada... amortiguado el sonido por la húmeda hojarasca. Un despiste nos hace perder la senda... que volvemos a encontrar cuando la niebla, a jirones, abre claros que ofrecen luces engañosamente cálidas.

Recorremos un valle amplio que serpentea entre farallones de roca - manteniendo nieves sucias en las alturas -... y al fondo... adivinamos - a pesar del juego de nubes - nuestro objetivo: una muralla que nos contempla como si no existiéramos.

Aún quedan horas para que cambie el terreno... de momento pisamos un sendero de tierra y gravilla que parece romper - levemente y como una línea estrecha - la vegetación escasa y pegada al suelo... salpicada de colores diminutos - flores que luchan por conseguir el sol -.

Pesa la mochila como pesan los pesares... cuando sabemos que no hicimos bien.
Suda la espalda y llora la frente... se irritan los ojos y bombean las sienes.

Solo se rompe el silencio por respiraciones agitadas... y más allá... el eco de la tormenta que se aleja, retumbando con ése sonido que parece no existir; se lo tragan las alturas que nos rodean... y parece regresar a través del estómago que vibra y vive.

Pasaremos la noche bajo un techo con goteras... tres cantos que se apoyan lo justo para dejar hueco; no importa... no importa.
Estamos dispuestos y harán falta más problemas para que estos tres alpinistorros se rindan.


¿Podría decirme, por favor, que camino debo seguir? - dijo Alicia al llegar a un cruce.
Eso depende, en gran parte, del sitio a donde quieras ir - repuso el gato.
No me importa mucho donde sea - contestó Alicia.
Entonces no tiene importancia el camino que sigas - replicó el gato.
... siempre que llegue a alguna parte - agregó Alicia.
Puedes estar segura de eso, siempre que camines lo suficiente - contestó el minino.

(Alicia en el País de las Maravillas-Lewis Carrol)

El infiernillo amortigua el ruido del último chaparrón; un viento fresco atraviesa el vivaque y los cuerpos que lo habitan... ya metidos en el saco a mitad de cintura, bien apretados unos y otros... es lo que tiene tener amigos que todo lo perdonan.


... el cordón umbilical de la cordada...

Entre risas y recuerdos arrebañamos el cuenco de macarrones... el mismo que servirá para un café o colacao mañanero... y entre ronquidos, búsqueda de posturas y lamentos, se cierran los ojos... con ayuda del ronroneo del hornillo que calienta el último té - por unas horas dispersas - hasta un amanecer aún oscuro.

Luego... como un rito... alguien - o todos - han de incorporarse a evacuar líquidos; y entonces... por lejano que sea el lugar... por abandonados que estemos... al alzar la vista a un cielo rabiosamente estrellado, aparece una luz que no pertenece al espacio natural.
Un satélite... o un avión que parpadea... nos hace pensar en los viajeros que recorren - a diez mil metros de altura - una distancia que les lleva a su destino ¡joder!... y nosotros aquí, pegados a la Tierra como lapas a la roca... unos y otros ajenos a sueños de los demás.

Amanece de noche... y vuelve a sonar el fuego que calienta cuerpos y desayunos; luego... con las frontales que hieren los ojos, hay que seguir el camino... aún queda mucho para alcanzar el sueño que soñamos.

Esto de soñar... viene de lejos; ya lo dice el refrán: "Dios los cría y ellos se juntan"...





Levanta el terreno... cuesta la cuesta y la vida escasea; desaparece el verde y los colores cambian a un tono de grises; nos introducimos en el terreno de las morrenas... viejas, sucias y en movimiento.

Un paso adelante y dos atrás... una lucha por encontrar terreno firme donde todo busca caer; pesa la mochila como pesan los pesares.

Ya tenemos enfrente el glaciar... de un blanco que duele a la vista; y más allá... la pared, de unas dimensiones que hieren el orgullo. Aún quedará otro día para navegar su piel... arrugada y fría... repleta de caminos a elegir... dispuesta a dejarse querer o sacudirse de visitantes que no la entiendan, que no escuchen las señales... que no acepten sus deseos.


No temas a las tinieblas
si llevas la luz dentro de ti.

(Swami Sivananda)

... pocas cosas para grandes resultados...

Rugen las tripas del glaciar, una masa de hielo cuarteada a cada cambio de nivel... rota y dispuesta a tragarse todo lo que sustenta por encima; también arrasa con el suelo... y lo erosiona lenta pero inexorablemente.
El glaciar tiene vida propia... mueve bloques imposibles que se mantienen en equilibrio a duras penas, hasta que - de repente - caen a un fondo negro e insondable... suena todo con ruidos sordos que retumban en las sienes.

Muerde el acero de los crampones con ése chirriar que gusta... hielos azules que aún no se aceran... una lengua que se despliega contra la morrena frontal - levantándola sin esfuerzo... triturando rocas sin piedad -. 
Luego llegará un plano que domina la nieve... un lugar silencioso que oculta grietas; habrá que navegar atento mientras la pared... ya solo separada por la rimaya... escupe lo que le sobra y desgarra nubes en la lejana cumbre.


... navegando...

Buscaremos rocas que permitan mejor noche... mañana será otro día...

... poco hace falta cuando se viaja ligero...

Pasa la noche sin pena ni gloria; algo inquietos por lo que tenemos encima... más brillan las estrellas cuanto más avanza el frío - desaparecen sonidos... la helada fija hielos y rocas inestables -... pareciera que la montaña duerme unas horas que a nosotros se nos hacen eternas - buscando posturas que alivien -.

De nuevo llegará el amanecer a oscuras... ésas horas en las que el frío atenaza y hay que abandonar - justo cuando ya encontramos calor y postura -, las plumas que sujeta un nailon repleto de parches.

Apagar el hornillo se convierte en un acto de fe... manos calientes rodeando un pote hirviendo, también ése tímido calor que nos llega a la cara - llamas que mueve el viento y atrapan, en lo posible, cuerpos que se afanan en proteger el fuego -.

Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quieres,
abandonarlo todo por miedo,
no convertir en realidad tus sueños.

(Alfredo Cuervo)

Llega la hora de la verdad... cuerpos aún entumecidos que atraviesan la rimaya, el lugar donde se encuentran glaciar y pared... un corte donde siempre hace frío, un lugar que no tiene fondo... se traga todo lo que sobra de la montaña - solo en invierno parece saciar su estómago y, a menudo... pero no siempre, se tapona de nieves blancas -.

Habrá que escalar... a eso vinimos ¿no?...


... con la casa a cuestas...

La pared llevará su tiempo... seguramente siempre más de lo esperado.

Los alpinistorros clasicorros ofrecerán lo mejor de sí mismos... lo aprendido y lo que aprenderán - no importan las décadas que llevan en éste juego... aprenderán lo que no está escrito -.

Manos heladas... frente fría y sienes calientes... mientras el corazón bombea para llevar oxígeno al último músculo - por alejado que esté -. 

Navegaran poderosamente con la humildad que exige la montaña; no se rendirán fácilmente y entregarán su esfuerzo para el bien común: ésa cumbre aún lejana donde no se puede permanecer... pero que - inexplicablemente - desean visitar; quizá sea por ver más allá de la mirada... conocerse a uno mismo y a los demás.

Todo va más allá de un puro ejercicio físico... hay algo más que mueve voluntades.


Cien veces al día me recuerdo a mi mismo que mi vida interior y exterior
se alimentan de los esfuerzos de otros hombres, vivos y muertos,
y que debo afanarme en dar en la misma medida en que he recibido.

(Albert Einsten)


... alpinistorros clasicorros pura cepa...

                                           continuará.....

21 comentarios:

  1. Como molan esos calentadores fosforitos...!!!
    Interesantes fotos y mejor selección de texto.
    Un abrazo

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    1. Es lo que tienen los colores añejos... las franelas... los cuadros... los bávaros; el texto solo acompaña... como haciendo ver que lo importante es la voluntad.
      Un abrazo, Roberto.

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  2. Muy bueno, grandes recuerdos me traen tus relatos y fotos como siempre.
    Un humilde clásicorro.

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    1. Gracias, Eloy... alpinistorro.
      Conviene ser humilde... ya sabes que nunca se sabe todo y la montaña nos coloca en nuestro lugar.
      Un abrazo de otro clasicorro.

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  3. Enhorabuena y gracias por seguir compartiendo. Yo también me apunto a los que con humildad seguimos enamorados de la montaña. Un abrazo

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    1. Gracias a ti, Vicente... por leer.
      Si te atrapó la magia de la montaña... ya no hay remedio... así es la cosa.
      Un abrazo.

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  4. Hola Carlos, hace tiempo que sigo tu blog y cada entrada es una sorpresa, además con los
    "continuaras" siempre me dejas en ascuas... jajaja el tema de la montaña da para mucho... para mas de una vida pero podemos resumirlo en Pasion, gracias por tu pasion ... escalando y contandolo.

    un fuerte abrazo

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    1. Hola, Wimbor... bueno, lo de "continuará" es para darle emoción a la cosa... jejejej.
      Cierto que esto de la montaña - más cuando los "lomos están plateados" - da mucho de sí... mucho que contar... muchas historias que seguro tu también tienes y ya las vi en tu blog.
      Gracias a ti por leer... y por mantener la pasión.
      Un fuerte abrazo.

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  5. Carlos, tus historias y tus fotos siempre inspiran. Aunque somos de distinta generación, a mí aún me tocaron las franelas, los bávaros, los canguros y las cletas, y también esa sensación de no llevar casi de nada... Me ha encantado la entrada.
    Un saludo

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    1. Gracias, Diego... ya, ya... ya te veo que eres alpinistorro clasicorro - de las nuevas generaciones... pero clasicorro de largo -.
      Eso de llevar casi nada es cierto... la sensación de que con poco todo se hacía.
      Saludos.

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  6. Muy bueno, clasicorro !!!
    Un saludo.

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    1. Gracias, Diego... ya veo que vas por buen camino de alpinistorro.
      Saludos.

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  7. Enhorabuena por tu blog. No puedo decirte que de clasicorro a clasicorro, porque no llego a tanto, ni por lo de clásico, ni por lo de -orro...En los dos me quedo corto. Tu blog es una joya. Para mí es un legado. Gracias.

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    1. Gracias, Andoni... me alegro sirva para ayudar y hacer soñar... será suficiente.
      Tu insiste en el "orro"... que seguro llegas a buen puerto.
      Un cordial saludo.

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  8. Carlos la foto 7 de 12 que es de Ramon, donde es?? y de que año?? porque estais todos....hasta Pililla...

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    1. Hola, Luis... pues no estoy seguro donde se tomó ésa foto - posiblemente la Pedriza - pero no lo aseguro.
      Es lo que tiene "brujulear" por las redes sociales... ¡zas! de repente encuentras algo que no creías fuera posible encontrar.
      Un abrazo.

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  9. ¡Buuuuffff! No se que decir Carlos, primero pensaba que tu blog era imprescindible, ahora pienso que es necesario, así se lo digo a todo el que quiero ayudar.
    Amen

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  10. Bueno aparte de ayudar, se me olvidó decir lo de despertar, a cosas que están dentro y que tu sabes expresar con lucidez.
    Gracias Carlos

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    1. Gracias, Yo Meacero.
      ¡Hombre! Imprescindible... Necesario, lo dejamos en "clasicorro", ya sabes, para los que esto de la montaña no es un deporte y aporta más de lo que parece.
      Gracias por el entusiasmo.
      Un muy cordial saludo.

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