Subir montañas. Aprender, avanzar y mejorar… siempre mejorar. Luchar y perseverar… siempre perseverar. Imaginar y soñar… siempre soñar. Compartir, sentir y reír… siempre reír. Fracasar y triunfar… como aprendizaje. Intuir y prever…puede no ser cierto lo que ves. Entender el entorno… que no conoce piedad. Escuchar las señales… que son legión. Navegar… con calma justa. Decidir… es tu libertad. Asumir el sufrimiento… que alguna vez llegará. Proteger… el compañero es tu mitad. Corazón caliente y sangre fría. Humildad debida.
Aún así… nada es seguro. Nadie te obligó… y a nadie exigirás.
Luego… bajar de allí… con las mismas reglas.
Vivir.


miércoles, 14 de febrero de 2018

Rarezas gredenses... Cuando el hielo es cristalería.

Diez o doce metros de cristal en un canalón escondido... Así suele presentarse el hielo esquivo en nuestro querido Gredos.

Siempre fue así en décadas pasadas... siempre que llegara una primavera seca y un invierno de nieves ligeras.


Los inviernos secos llevan a formaciones heladas allá donde gotea un agua escasa... o chorrean, lentamente, musgos milenarios que se encargan de "fortalecer" los saltos de hielo... siempre y cuando el ciclo de temperaturas lo potencie.
Ya hemos hablado de esto en Cervunal... otra temporada seca y fría.

Son hielos estalladizos que tan pronto engordan como subliman, según decida la física del momento... Al golpear con el piolet, se desconchan "platos" de hielo que se rompen en mil pedazos... Una cristalería, en toda regla, rebotando por la escalera.
Su escalada siempre requiere golpear dos o tres veces hasta sanear aquel espejo que, si devolviera la imagen, se correspondería con el rostro serio y ojos grandes del tipo que anda justo enfrente.

... Aguja de las Cuatro Puntas (dcha.) con el desconchón del desprendimiento...

Suena el teléfono y el incombustible Rituerto me dice que ha visto algo ¡joder! se me cae la motosierra de las manos y ya dejaré la leña para otro día... que ésta no se sublima y aquello sí.

Una cascada corta pero matona. Vertical, pulida y brillante. En un canalón a medio camino entre el Collado del Boquerón y la Aguja de las Cuatro Puntas -alguna menos ya, desde el desprendimiento del año 2005-... Otra rareza en Gredos... una más.

Decidimos dedicársela a Carlos Frías, un gredense pura cepa que ha recorrido la sierra desde hace décadas... Un hombre amable y generoso que siempre comparte su saber.




Desde luego que las condiciones decidirán qué os podéis encontrar en el futuro. Esto es con lo que nosotros lidiamos ése día de febrero.
La primera parte del descenso resultó cómoda, aunque delicada en el destrepe (encordados) debido a un salteado de traidores parches de hielo transparente, sobre piedras que parecían secas. También se puede rapelar.
El segundo tramo fue un rápel, en una terraza, de un buen cordino.
En cualquier caso mandarán las condiciones reinantes.


La aproximación -en torno a hora y media- puede hacerse por la senda habitual para escalar en los Riscos de Villarejo o desde el Puerto de Serranillos, ésta seguramente más cómoda -según cantidad de nieve, claro- puesto que, una vez llegados al Collado del Boquerón, solo habrá que descender la canal del Placejo -quizá 150/200 metros- hasta tener a la vista la cascada.


La encontramos compacta -sin posibilidad de gancheos-, cristalina pero bien armada -sin sonidos huecos-, separada de la roca en la cortina de salida pero bien agarrada al sector superior que ya tumba.
Tornillería precaria y solo un respiro, una vez pasada la zona vertical, a mano derecha en una fisura de roca -cacharritos mecánicos-
Ahí van unas fotitos para hacerse una idea.

... vista lateral al descenso... Inclinación real...

... preparando el cambio de pies... un tornillo bailandero a derechas...

... salida delicada...
¡Suerte!

domingo, 28 de enero de 2018

Y el Huascarán tembló...

Habían pasado ocho años desde que el terremoto de 1970 asoló la Cordillera Blanca... Solo ocho años.


El coloso Huascarán Norte, el pequeño, se desprendió de todo lo que sobraba. Ocurrió un 31 de mayo... Miles y miles de personas fueron sepultadas, arrastradas, trituradas... desaparecidas, en aquel aluvión de "hormigón armado".
Poblaciones enteras, como Yungay, desaparecieron casi en su totalidad... Una ola de hielo, rocas y barro, descendió desde las alturas abriendo, a la llegada, un frente de casi mil metros de anchura; recorrió los 18 kilómetros que separaban Yungay del Huascarán, a una velocidad de 300 km/h. ... Huaraz, Ranrahirca, Caraz... también sufrieron el desastre. Las cifras hablan de más de 30.000 muertos... solo en esta zona del Callejón de Huaylas.
Bastaron unos minutos para romper una plácida tarde.

... Lagunas de Llanganuco en 1978...

También desapareció una expedición checa que mantenía su campo base en una zona que fue barrida por otra segunda avalancha, más pequeña, que se encajonó en la quebrada y represó la segunda laguna de Llanganuco hasta hacerla crecer 16 metros en altura.
Lo que son las cosas del destino: El grupo de alpinistas checos había planeado una expedición a las montañas de Alaska pero, debido a las políticas de aquellos años, no pudieron conseguir permisos para viajar a los Estados Unidos de América.
Así pues cambiaron de plan y se decidieron por visitar los Andes y la Cordillera Blanca; uno de los alpinistas era un fotógrafo de prestigio en Checoslovaquia ... Vilém Heckel.
El día 31 de mayo de 1970, Vilém y su grupo habían decidido levantar -debido a la pérdida de un compañero en la montaña- su campamento situado entre las lagunas de Llanganuco. Tenían pensado partir justo al día siguiente -de nuevo el destino- y visitar otras zonas con finalidad más académica, como era el estudio de la cultura peruana.
No pudo ser... la expedición al completo, quince miembros, quedó sepultada. Nunca fueron encontrados.

Enlace: Foros Perú Club

Ocho años más tarde (1978) los "españolitos" del Club Alpino Maliciosa (Madrid-España) desembarcaron en Huaraz con el recuerdo de aquella tragedia.
Acampamos en las lagunas de Llanganuco -quizá en el mismo lugar que ocuparon los checos- a la espera de conseguir hombres y bestias, a partes desiguales, que ayudaran con el trasiego de bultos hacia nuestro objetivo: el Chacraraju.

... acampados en el lugar, seguramente, que ocupó la expedición checa de 1970...

Mientras esperábamos... decidimos aprovechar para aclimatar.

Subimos alto, muy alto, un día de nieblas cimeras. Avanzamos, sin veredas definidas, entre un caos de pedreras y terreno suelto que trituró aquella avalancha... Manos en los bolsillos y hasta tocar glaciar. El glaciar del Huascarán Norte a los pies del paredón oscuro. Sin perder de vista aquel muro rocoso que conducía más allá de los seis mil seiscientos metros de altitud ¡Joder!.
Regresamos a Llanganuco con mareos, dolor de cabeza y mirada perdida.

Aún hoy... según escribo esto, se me eriza el vello, que no cabello... que ya falta.

... Vertiente Norte del Huascarán Norte... 1978...


viernes, 26 de enero de 2018

Miss Hawley... Notaria del Himalaya

Elizabeth Hawley (9 noviembre 1923 - 26 enero 2018)

Nos alcanza la noticia del fallecimiento de "Miss Hawley"... Notaria del Himalaya.


Se avivan recuerdos, propios y tristes, que se suman a la muerte de ésta mujer que durante décadas ha recopilado verdades y mentiras sobre las ascensiones en el Himalaya.
Una de las cosas, entre otras muchas, que honran su trayectoria es la definición que en The Himalayan Database -su enorme obra de consulta imprescindible- se utiliza para las ascensiones/escaladas que no están demostradas o sobre las que existen dudas razonables: "disputed".

Un día de invierno del año 2007, perdimos a Guillermo Mateo en el Ama Dablam -ya relaté aquel suceso en la revista Desnivel nº 373 julio/agosto 2017-... Miss Hawley vino al hotel donde nos alojábamos en Kathmandu, acompañada de su chófer y ayudante... a bordo de su famoso Volkswagen "escarabajo" color azul pálido.

... Desnivel nº 373...

Así lo recuerdo:

"Desciendo los escalones de entrada al hotel para recibir a una mujer "pequeña" y con cierto aire inglés.
El chófer abre la puerta y ofrece su mano a Miss Hawley.
Tan pronto estoy a su lado, me toma del brazo y se interesa por nuestro estado de ánimo -ya conoce el desenlace de nuestra escalada-.

En el vestíbulo del hotel, ofrecemos un té o café que, gentilmente, rehúsa.

Aprieta, bajo el brazo, un par de carpetas y un blog de notas... nada más.



Se interesa por la escalada, el estilo y componentes del equipo. Me pregunta si Guillermo hizo cumbre y contesto que sí... Nosotros le vimos alto desde nuestra posición, descendiendo del campo 3... Y los amigos, desde el campo base, vieron su llegada a la cima... Y posterior caída al descenso.

Me pregunta por qué Guillermo insistió en seguir solo... Respondo que, quizá, estaba seguro de su "protección". Miss Hawley hace un gesto, ladeando la cabeza, y me pregunta si Guillermo practicaba alguna religión.
Contestar me resulta algo embarazoso -no sé por qué... pero me resulta-... Respondo que, según creo, estaba ligado al budismo.
Asiente con un breve gesto y murmura, con cierta tristeza: "karma".



Miss Hawley toma notas y consulta otras, antes de volver a preguntar.

-¿Por qué no insistir a cumbre tras la desaparición de Guillermo?.
Me vuelve a sorprender la pregunta... pero contesto:
-Perdimos interés y motivación.

Entrego a Miss Hawley una copia del papel que, allí en el campo base, tuvimos que redactar para las autoridades de Nepal, un papeleo tremendo, sumidos en la tristeza.



Terminado el "interrogatorio" la charla continúa por unos minutos con temas intrascendentes y amables.

Acompaño a Miss Hawley hasta el coche; allí espera, con la puerta abierta, su eterno ayudante.

Me despido al estilo "caballero inglés"... besando su mano y agradeciendo su visita... Miss Hawley sonríe con un "Thank you".

Esto ocurrió un mes de enero del año 2007".


jueves, 18 de enero de 2018

Pucaranra... la montaña roja de la Cordillera Blanca II

Era grande... y nos vimos la mirada.

Nos sobrevuela el rey de la cordillera... majestuoso y "casi" inmortal. El único visitante de la quebrada, así será durante días y días... sumarán semanas.
Entra alto por el collado que divide el Pucaranra y el Jatunmontepunku -un cinco mil cuatrocientos que se nos antoja pedregoso-... Y nos muestra, siempre, un vuelo alto y poderoso: desciende veloz hacia "nuestra" quebrada Cojup y se pierde, al fondo, entre vaivenes a izquierda y derecha... como un surfista que aprovechara laderas para "entubarse" en olas de viento.

... ¡allí está, entornad los ojos!...

Parece alcanzar el Nevado Churup, abajo al fondo de la quebrada, y entonces se monta en alguna corriente que lo despide hacia el Ranrapalca ¡joder, qué vuelo!

Solo recuerdo, un día, ver y sentir cerca su poderoso planeo. Una tarde calurosa que asolaba el campo base a los pies del caos de cantos bajo la laguna Palcacocha. Salí de la tienda con esa laxitud que deja legañas y boca pastosa y ¡zas! levanté la vista... por aquello de oír su viento; allí estaba, contra un cielo azulón que más hacía brillar glaciares blancos.
Desplegaba una envergadura que mandaba buena sombra sobre el suelo... Recuerdo sus ojos, la cresta roja oscura y un collar blanquecino, el poderoso pico... y las plumas sueltas, al exterior de las alas, como dedos de una mano que gobernaran la nave.

Esa mañana, nuestro querido Agripino, sacrificó un cordero que acompañaría patatas y zanahorias... durante días y días.


Y allí estaba, en el campo base... secándose al sol, la tentación del cóndor... el rey de la cordillera.

... la tentación del cóndor...

Desde que burros, arrieros y alpinistas en ciernes, hicieran el trabajo de soltar la carga, todo nos parece poco: una botella de gas butano (grande), una tienda ¡por decir algo!, dos toldos y cuatro mochilas de loneta con ropa, material de escalada y comida de la tierra: patatas, tocino, huesos frescos y otros dudosos, legumbres, pasta "sin identificar", latas de conserva (sin información de contenido o fecha alguna), galletas (o algo así), fruta verde ¡a ver si aguanta!... Y, claro está, nuestros tubos de leche condensada "La Lechera", sobres de sopa "Gallina Blanca", pilas de petaca "Cegasa" y grasa "Ouraline" para las botas de cuero... esto último gracias a las marcas que, gentilmente, nos suministraron sus productos en Madrid.

*En cuanto al material de escalada... lo de siempre:
Una cuerda de 60 metros y 9 mm.
Dos piolet y dos maza/piolet.
Crampones de correas.
Ocho tornillos "sacacorchos" y alguno más "troncocónico".
Cuatro clavos de roca.
Un par de estacas de nieve.
Media docena de anillos y el doble de mosquetones.
Descensor en "ocho"... ése "delgadito" de acero.
Casco y arnés (Cassin y Troll Whillans)
Linterna frontal (Petzl ¡la naranja!)

... material "duro" durante la escalada...

*Para dormir ¿he dicho dormir?:
Una tienda "moderna" para campo de altura (Altus).
Sacos de duvet (Pedro Gómez y RocNeige) y fundas de vivaque (unas de seda -paracaídas reciclado- y otras de un nailon gastado).
Esterillas clásicas Icolen.

*Para calentar:
Un infiernillo (Camping gas)... de esos con "medio cartucho" a pinchar y cacerola incluida.

*Para vestir, de pies a cabeza:
Botas dobles de cuero (Galibier Makalu).
Medias (La Artesana).
Ropa interior Damart (thermodactyl).
Bávaros "laster".
Camisa de franela, a cuadros... por supuesto.
Chaqueta de loneta (Pedro Gómez) ¡la "Perica"!.
Jersey de lana... bonito y elegante.
Plumífero gordito... bien parcheado, reservado para campo base y vivaques "a pelo".

Y un "descampao" al que limpiamos de cantos, entre pedreras y pasto duro. Todo a los pies de la cordillera.



Durante días y semanas, éste será nuestro hogar, el lugar donde soñaremos soñar que soñamos un sueño difícil de soñar. El lugar donde nos alcanzarán soles y nieves... más solos que, según reza el refrán, la una.

Será como habitar una pradera de aquellas cercanas a casa... un "campamento de los de antes" en algún lugar de Gredos, Pirineos o Alpes, eso sí, cuando todo era diferente.



Toca reconocer el lugar, del que no tenemos información bastante. Toca investigar donde acaban las pisadas del ganado y esos senderos, poco definidos, del resto de animales que nos rodean.
Serán días en los que, tan pronto, giramos a izquierda como derecha... saltamos arroyos lentos y otros, más altos, furiosos. Escalamos morrenas inestables y descubrimos las últimas nieves sucias de glaciares que mueren en pedreras trituradas.


A un lado nos vigila el Ranrapalca... al frente el Palcaraju... y al otro el Pucaranra.

Vivaqueamos a uno y otro lado de la quebrada, buscando con la mirada caminos a recorrer... Entretanto nos nieva en el campo base, con ganas y a menudo.
Aprovechamos cualquier día azulón para seguir la búsqueda... siempre mirando un raído mapa que nos indica cumbres, valles y poco más.

Tenderete para "material duro" junto a la tienda del Campo Base

No quedó cuestarrón sin recorrer.
Tan pronto nos acercábamos al Ranrapalca y se montaba la tienda... como se desmontaba, al día siguiente, y subíamos hasta los últimos pastos donde se estrellaban las morrenas del Pucaranra, a vivaquear... como perrillos sin dueño.

... unas veces con tienda...

... buenas vistas sobre el Ranrapalca...

Trípode, cámara y teleobjetivo, cumplían la misión de espionaje para adivinar líneas, desde la distancia.
Esto nos ofreció la oportunidad de observar nuestra ruta y memorizar la posible línea de escalada... incluyendo el sector de salida ¡por fin a salvo de los enormes seracs!


... zona cimera del Pucaranra...

De nuestro objetivo principal, el Pucaranra (6.147 m.) solo pudimos averiguar que, por la vertiente de la quebrada Cojup, la pared Oeste no tenía ruta alguna. Teníamos conocimiento de la ruta inaugurada por Nicolás Jaeger, en solitario (arista NO). Esto ocurrió allá por 1977, durante una impresionante campaña por la Cordillera Blanca, dirigida por Jaeger, con un potente grupo de alpinistas franceses y americanos, en la que abrieron una buena cantidad de vías -entre ellas también se encontraba la Sur del Chacraraju, ruta que "los chicos del Maliciosa"  habíamos repetido en 1978-.

Años más tarde nos enteramos que en 1975, M. Cohen y T. Parlane, inauguraron ésa vertiente Oeste del Pucaranra, aunque nunca pudimos contrastar la línea seguida por ellos.


Una cálida mañana de un día despejado, recibimos la única visita humana, cosa que nos alegró el alma porque ya estábamos a punto de asilvestrarnos.

Dos alpinistas, cargados con enormes mochilas, nos saludaron a voces ya desde cierta distancia.
Como buenos anfitriones, cursamos invitación a comer y charlamos en inglés gestual... comunicación internacional en la que los españolitos somos los reyes; lo cierto es que estos dos también dominaban el asunto.
Uno de ellos, con el que mantuve durante unos años contacto, se llamaba Stéphane Schaffter; guía suizo con un magnífico historial alpino.

Dimos por terminada la sobremesa a eso de la media tarde y, nuestros invitados, volvieron a echarse a la espalda las mochilas que cargarían durante los siguientes días; su objetivo era la pared Oeste del Palcaraju... una magnífica pirámide, de un blanco impoluto.

... Palcaraju (6.274 m.)...

El amigo Sevi Bohórquez -si necesitáis saber sobre los Andes ¡Sevi lo sabe!-, me manda una nota de aquella escalada:

"Schaffter y Baehler, desde la quebrada Cojup, el 13 de agosto de 1980 escalaron la cara O del Palcaraju y se retiraron a menos de 80 metros de la cima por malas condiciones del hielo"

Así lo recuerdo yo también cuando seguíamos, desde el campo base, su esfuerzo por atravesar hacia la arista de nieve.
Sobre éste tema de primeras ascensiones "sin cumbre" sugiero echar un vistazo al blog de Sevi... un caudal de info.

Stéphane nos dejó un día de julio del 2015, en el transcurso de una expedición por el Himalaya de Zanskar.


¡Ah! Casi se me olvida, aquí tenéis un "proyecto" -así lo llamábamos en aquellos años- que ya nos costaba un dinerito y servía para conseguir mercaderías de las empresas que querían colaborar... Pocas pero entusiastas, las cosas como son.




Y por fin, un día, decidimos que había llegado la hora de la verdad, que ya "nos pertenecía" el lugar y que nuestro objetivo, a pesar de los enormes seracs que, como espada de Damocles, pendían de la pared -nunca hubo un solo derrumbe ¡aunque esto no es garantía!, pero gusta pensarlo- se hacía necesario investigar el glaciar del Pucaranra, un verdadero caos de hielo, grietas y sorpresas.

Luego, habría que escalar...

... glaciar...


... capítulo anterior.

                                                                                                                                              Continuará...

domingo, 17 de diciembre de 2017

El poder de la esperanza

"Probablemente de todos nuestros sentimientos
el único que no es verdaderamente nuestro
es la esperanza.
La esperanza le pertenece a la vida,
es la vida misma defendiéndose"
(Julio Cortázar)


A punto de acabar un 2017, imparable, como el resto de los años que terminaron años atrás, décadas atrás, milenios atrás... y nosotros no estábamos allí. Y vendrán más... que no veremos.

Ahora, en la década que nos invade... a unos más, por lo vivido, y a otros por lo que "creen" haber vivido en un nuevo estadio que llamamos redes sociales: el lugar donde nada es lo que parece.
Lugares donde resulta difícil discernir la verdad de una mentira que envenena.
Ahora.

Las pequeñas cosas cotidianas son, no lo dudéis, el comienzo de una nueva percepción vital, tanto en la vida diaria como en éste asunto de la montaña que nos atrapa; la clave reside en ofrecer. Ofrecer, por ejemplo, un desayuno en nuestra casa... o a mil kilómetros de ella, donde todo es diferente.
Allá o aquí tiene el mismo valor.
El valor de las "pequeñas cosas" que cambian la percepción de una vida.

Imaginad un amanecer -siempre tardío ¡joder!- tras una terrible noche, en un vivaque "a muerte"; cuerpos enfundados en sacos cubiertos de nieve, ateridos por ése frío que come calor sin piedad. Lejos -tan lejos como el amanecer que poco bueno presagia- del resto del calor humano, entonces ¿qué nos queda?... Fácil... queda la esperanza y el compañero que decidió aventurarse en el viaje... y la determinación de ambos a seguir viviendo.
Suena épico ¿verdad?... Lo mismo hay que vivir más... Vivir.

Apartar la nieve y aguantar el envite de un viento que logra introducir cristales helados en el cuello... en el saco; impidiendo a las manos, congeladas, encender a la primera ¡a la primera, ja! ése hornillo que convierta hielos en aguas. Un milagro.

Mientras, el compañero... ni se ha movido de su "costra"... como una larva que aún no reconocemos. Pero tú ahí... preparando algo caliente que caliente a los dos.

La vida se mide por el termómetro del corazón.

Hay un "diablo", acomodado en tu hombro, que te dice: ¡Cóño, éste tío no colabora!... y el otro, el otro "diablo", mantiene que lo importante es ofrecer y, quizá... no es seguro, pero tampoco importa, cada uno ofrece en su momento.

Ése "diablo" -el acomodado en tu hombro- insiste en que si renuncias y te rindes, podrías llegar a tu hogar, ése lugar seguro y caliente, total ¿cual es la diferencia?... El tipo ése, el compañero con el que has decidido navegar en ésta tapia y que tienes a tu lado, sigue sin moverse.

Arrecia la tormenta al punto de impedir calentar el agua que, al menos, has conseguido conseguir retirando parte de la nieve que te aplasta.
Te alcanza el desánimo... y quieres rendirte.
¡Bah! en cuanto éste se despierte le digo que hay que bajarse de aquí.

Nieva con fuerza y aumenta el frío, sin piedad. No resultará fácil salir del infierno que nos rodea.
Pierdes la esperanza.

Entonces, el compañero ése, la "larva" ésa, rompe su crisálida y suelta: ¿Tenemos algo caliente para el cuerpo? 
¡Buahhh... quieres matarlo!

Te recuestas del lado contrario al tipo ése; rendido y sin ganas de golpear... eso es lo que te "pide el cuerpo"

- Bueno ¡menudo marrón! -eso dice el tipo ése-... Y con desayuno frío. A ver... deja de remolonear y sal del saco, que tenemos tarea.
-¿Ehhh?
- ¡Venga, asegúrame que voy! ¡No te jode! Ahora vamos a escalar... a pesar de que no prepares desayunos calientes.
-¿Ehhh?



Si quieres cambiar el mundo, comparte y ayuda al resto.

"La esperanza es un estimulante vital muy superior a la suerte"
(Friedrich Nietzsche)

El poder de la esperanza.

¡Feliz Navidad y nuevo 2018!

miércoles, 28 de junio de 2017

Enciclopedia de la montaña... Imprescindible.

Esta Enciclopedia de la montaña, editada en abril del año 2000, se corresponde con un inmenso trabajo del autor Juan José Zorrilla Jurado.
A pesar de los años pasados desde su salida a librerías y la "competencia" feroz de Internet... con la multitud de "sabios" que pululan por las redes, esta obra debería colocarse en todas las estanterías de montañeros, escaladores, alpinistas y demás fauna que acompaña a la otra fauna -la verdadera y autóctona- que solemos encontrar en las salidas a la montaña.

El editor (Desnivel) inicia una nota muy interesante y que da idea de lo que significa este trabajo:

"Al poner en vuestras manos la primera ENCICLOPEDIA DE LA MONTAÑA en lengua castellana -y la tercera en el mundo, al lado de la otra de Walt Unsworth publicada por Cicerone en lengua inglesa y de la recién editada por la casa francesa Arthaud-, sentimos que debemos a nuestros lectores una explicación del por qué y del cómo de esta bella pero arriesgada aventura"



Cierto es que una ENCICLOPEDIA -con mayúsculas- requiere de ayuda complementaria por parte de mucha gente y precisa de una revisión técnica exhaustiva -en ésta primera edición quizá se debiera haber contado con más personajes que añadieran más calidad al texto y la información ¡ojo, no digo que los que han colaborado no sean respetables... simplemente son pocos!-

Por supuesto que también se hace necesario volver a editar nuevos volúmenes con más información sobre gentes y actividades que, en los últimos años, han revolucionado esto de la montaña.
Y, claro está, ampliar, modificar, sugerir e incluso descartar... términos que necesiten renovarse.
Estoy convencido que la editorial mejorará todo esto en próximas ediciones.

Pero, en cualquier caso, esta ENCICLOPEDIA conviene hojearla a menudo... Evitaríamos estar oyendo cosas como: "Aquí la foto de este domingo,  Pepito abriendo el primer largo de la clásica Sur de Pájaro"... por ejemplo.

Sugiero echar un vistazo a algunos conceptos que, incluso escaladores con recorrido, parecen olvidar en sus piadas, guías, etc.
Y ya se sabe que repetir mucho algo, sobre todo en las redes del mundo mundial, ofrece la sensación de ser cierta... aunque no lo sea.

*Escalada libre/Escalada limpia.


*Escalada artificial.



*Abrir.



*Equipar.



Y por último... uno de los términos más deseados en los años 80...

*Liberar.



Esto es todo, que no es poco, sobre las consultas o dudas que podremos realizar entre las, poco más, de seiscientas páginas de este libro... imprescindible.

miércoles, 3 de mayo de 2017

Ueli Steck... el veloz.

Ueli, el veloz, nació en un cantón suizo con nombre de queso -Emmental- un mes de octubre del 76... Muchos, entre los que me encuentro, no recordaremos si fue un otoño diferente al resto de otoños que asolaron la Tierra.
Lluvioso o no, lo cierto es que llegó al mundo una nueva posibilidad de mejorar.


Ahora empezará una batalla mediática sobre el "mejor alpinista" del mundo... El "más rápido" que criticaban los muchos que no avanzan... El "polémico" que algunos dicen que no hizo lo que hizo... El que "no encendió" GPS para marcar cima... El que no puso morritos para un "selfie" de cumbre... El que comenzaba antes del amanecer y regresaba al mediodía... El que comenzaba al mediodía y regresaba al amanecer... El que, así lo recuerdan sus amigos y aquellos que le conocieron, ofrecía generosidad sin nada pedir... El que no renunció a mejorar vidas y muertes ajenas ¿se puede mejorar una muerte ajena? Por supuesto.

También escucharemos a los que nunca supieron de sufrimiento, pero hablarán de "historia" que les contaron otros que tampoco supieron... ya se encargarán los "medios" de mediar con el asunto... incluso algunos "cobrarán" por echar mano de la información que no cobra.
Aguantaremos a los que "ofertan" datos que datan de datos lejanos, desde un sofá... así es la cosa.

Los visionarios no siempre sobreviven.

Hoy, una plácida tarde noche, de los inicios del mes de mayo... con un sol rastrero que busca huecos entre las encinas de la dehesa castellana, antes de esconderse al Oeste... siempre al Oeste... marcando el aire con mosquitos que revolotean a contraluz... hoy, ya realizadas tareas, me da por pensar.

Ueli, perteneciente a la cosecha alpina del siglo XXI, no necesita presentación... si alguien no sabe, y quiere saber, seguro encuentra "curriculum vitae".

A los alpinistas de mi generación, lejana en exceso, quizá pueda recordarnos aquella década prodigiosa de los años 80.
Bueno, lo cierto es que aquellos años representaron la historia más dura del alpinismo.

Hombres y mujeres, de aquí y allá, jóvenes y espléndidos, estuvieron dispuestos a crear un nuevo estilo en las paredes de las montañas de la Tierra.
Alto, rápido y ligero.

Se acometían paredes inmensas a montañas lejanas. Aquellos alpinistas cargaban mochilas y se despedían del mundo... en dúos, tríos o grupos escasos. Solo se sabía de ellos cuando regresaban al bar... luego ya los medios -que no "los medios"- relataban aquellas aventuras, con pocas fotos en blanco y negro, donde aparecían hombres y mujeres con piel quemada y ojos brillantes.
Muchos no regresaron.

Ueli, fiel al estilo limpio, avanzó un paso más y nos mostró que todo puede ser posible, a pesar de los profetas.
Ueli, "la locomotora suiza", ya pertenece a ese grupo de gentes que realizó sueños ajenos y mostró caminos a recorrer, por ello, todo mejoró... te pongas como te pongas.

Los visionarios no siempre sobreviven.

Fuerte, noble y generoso.

viernes, 31 de marzo de 2017

Cordillera Blanca. Escaladas

Si necesitas saber sobre los Andes... Sevi lo sabe

Así es, te pongas como te pongas.

Sería allá, mediados de los años 90, cuando Antonio Gómez Bohórquez -gaditano de la cosecha del 54- me requiere para alguna información sobre la Cordillera Blanca (Andes-Perú). Tremendo porque ya es raro que nuestro experto no sepa algo de aquellas tierras.


Sería allá, exactamente un verano de 1980 cuando, con Javier Donés, anduve por esas tierras buscando nuevas lineas a montañas poco conocidas.
El caso es que Sevi -así prefiere que le llamen los amigos- se enteró y un día charlamos sobre ello.

Sevi andaba preparando una guía sobre la Cordillera Blanca y necesitaba información sobre las novedades, poco conocidas, que se hubieran realizado por allí.


Recuerdo que nos encontramos en Madrid -por aquel entonces yo andaba con negocios de un comercio especializado en montaña/escalada/alpinismo: Amadablam- y Sevi aprovechó algún viaje desde sus tierras para vernos.

Recuerdo que le dí una pequeña foto en papel y B/N de la montaña que intentamos -marcando a "boli" el itinerario -y que siempre pensamos que era "virgen"-, nosotros no hicimos cumbre... pero casi.
Luego resultó que unos años antes un par de tipos ya anduvieron por ahí ¡lástima! porque no existe más información gráfica -por aquello de ver la linea y poder confirmar si es idéntica o paralela- que la indicación de la que se hace eco el AAJ de 1975 -aquí se indica que Michael Cohen (USA) y Tony Parlane (NZ) inauguran, un 4 de julio, la vertiente Oeste del Pucaranra-.



Años después, parece ser que un grupo polaco, en 1985, también realizó la escalada por la vertiente Oeste... y, algún año después, otra cordada también repitió.

Total... que de ser una montaña "casi" desconocida y una vertiente poco visitada, resultó que medio mundo anduvo por allí ¡qué cosas tiene esto del alpinismo exploratorio!

Un día he de terminar con el artículo de aquella aventura, a la que titulé: Pucaranra... la montaña roja de la Cordillera Blanca I... y así podremos cerrar el círculo misterioso.

A lo que vamos. Si queréis saber algo de los Andes... Sevi lo sabe.
Esta sería su nueva guía, revisada y actualizada hasta hace unos años -lo mismo ya anda escasa de ejemplares-
Por aquí podéis acceder a más información.


Y aquí tenéis su web ¡imprescindible!.