Subir montañas. Aprender, avanzar y mejorar… siempre mejorar. Luchar y perseverar… siempre perseverar. Imaginar y soñar… siempre soñar. Compartir, sentir y reír… siempre reír. Fracasar y triunfar… como aprendizaje. Intuir y prever…puede no ser cierto lo que ves. Entender el entorno… que no conoce piedad. Escuchar las señales… que son legión. Navegar… con calma justa. Decidir… es tu libertad. Asumir el sufrimiento… que alguna vez llegará. Proteger… el compañero es tu mitad. Corazón caliente y sangre fría. Humildad debida.
Aún así… nada es seguro. Nadie te obligó… y a nadie exigirás.
Luego… bajar de allí… con las mismas reglas.
Vivir.


domingo, 20 de enero de 2013

Circo de Gredos... años 80

"El folio en blanco y la pared virgen causan el mismo vértigo"... así detallaba Alfredo Íñiguez, gran escalador y magnífico autor de relatos de montaña, el desasosiego que supone rellenar una cuartilla con las palabras adecuadas.

Ya no está entre nosotros pero las escaladas por sus queridas tierras de Picos de Europa... y su maestría con la pluma... nos acompañarán siempre con el legado que nos dejó.

Algo así siento yo, en éste momento, cuando me propongo relatar recuerdos "gredenses"... de una época en que todo era diferente, ni mejor ni peor, simplemente diferente... porque la mirada "ve" cosas con tonos cambiantes según transcurre el tiempo que nos toca.

... refugio Elola...

Recuerdo los años 80 por el Circo de Gredos como la exploración continua. Tras un parón de nuevas actividades tras el heroico periodo de los años 40/70... donde gentes valientes y duras como el acero... ascendieron y escalaron las grandes clásicas, parece que el tiempo se detuvo por alguna década a la espera de nueva sangre que oxigenara el corazón de aquellas tierras.

... veranos...

Tras la expedición Chacraraju... en el 78... Miguel Ángel Vidal decidió enfocar su vida a la "guardería" del refugio Elola en la laguna grande del circo de Gredos... y un par de años más tarde, cosas del destino, retomamos una amistad que por un tiempo quedó varada en una playa desierta.

Por aquel entonces y con apenas 24 años cumplidos... la pasión no conocía límite, igual que ahora... pero más pausada.
... explorando...

Así pues juntamos esfuerzos y Miguel me ofreció la posibilidad de acompañarle en éste nuevo viaje... el sueño de vivir en la montaña... y ganarse la vida con ello... acompañados por amigos que siempre fueron bien recibidos.

... siempre compañía...

Tardamos poco en organizar lo que sería la primera compañía de guías en Gredos - por aquel entonces no existía en España organismo alguno que reconociera oficialmente ésa posibilidad... y todo quedaba en un oficio no reconocido - la llamamos CIGAM (Compañía Internacional de Guías de Alta Montaña)... ¡total nada!... ya puestos pues a por todas.


Lo cierto es que tuvimos clientes con los que ascendimos a los picos más emblemáticos, así como escaladas a las vías clásicas... también cursos de iniciación, perfeccionamiento y técnicas invernales; incluso un campamento organizado por un Ayuntamiento madrileño... con chavales entre 10 y 15 años, algo inaudito en un paraje similar y que ahora se me antoja atrevido en exceso, eso sí, siempre con un seguro de accidentes obligatorio... poco más podíamos hacer.

... cliente entusiasta... norteamericana de 75 años... un encanto de mujer...

Pero éste no sería el único trabajo... el refugio permanecía abierto durante los meses de verano y los fines de semana en invierno... cualesquiera fueran las condiciones... y esto requería esfuerzos adicionales.

Abastecer aquel lugar de encuentro en el circo de Gredos suponía, igual que en la actualidad, un trasiego constante de caballerías... en muchas ocasiones dos viajes diarios... siempre aprovechando las subidas para agarrarnos a la cola de los potentes percherones montañeses - Careto y Lazano - que tiraban de nosotros y la carga sin esfuerzo aparente... aunque precio había que pagar con las ventosidades que nos obsequiaban.

Pero primero, tras un invierno en libertad por los prados de la plataforma del circo de Gredos, hasta más allá de las laderas del cerro Pelucas... había que encontrar a Careto y Lazano, libres como el viento durante meses, y que ahora les llegaba el turno de trabajar.
Aquello siempre fue una odisea en la que, en alguna ocasión nos costó dos días localizar su rastro y luego... luego "domarlos" de nuevo para la temporada... arrinconándolos entre piedras hasta conseguir colocarles la cabezada, muy a su pesar, y empezar la temporada de trabajo.

De aquellos años recuerdo vivamente las extrañas cargas que tuvimos que acomodar en los animales, siempre mirando extrañados aquellos bultos raros... cocina industrial, neveras, mobiliario... y sobretodo... dos tandas de mangueras - de a casi 100 metros cada una - que nos llevó siete horas de trasiego depositar en la laguna... mientras los caballos emprendían carreras para deshacerse de aquel engendro.

... canalizando aguas...

A nuestras chicas, que decidieron acompañarnos en ésta etapa, las dejamos el trabajo de la cocina... entre enormes perolas de macarrones, despacho de bocadillos y bebidas a los turistas de verano.

Sin olvidar lo que por aquel entonces se convertía en una actividad en auge en la temporada invernal... el esquí de travesía... siempre organizado por Clubes y Federaciones... algo que conseguía un trasiego constante por aquellos parajes nevados.
De esto también se encargaban las chicas... devanándose la cabeza en ofrecer un menú de tres platos ¡hasta con tres elecciones por cada uno!... tremendo.

Luego... llegaba el día en que nos sentábamos a la terraza del refugio... con un buen cafetito... mientras las "ordas" se retiraban Barrerones arriba... ése placer jamás tuvo contrario.

... café y cigarrito...

Pero nosotros seguíamos allí... viviendo de fijo, durante meses, inmersos en un entorno a veces solitario y otras abarrotado... y que los chicos aprovechábamos cuando, en tardes plácidas de verano, nos dedicábamos a abrir vías por el Circo de Gredos... mientras la vida se acomodaba en las praderas de la laguna... tardes de luces cálidas y serenas que todavía me ofrecen paz infinita.

Pero también había periodos de incertidumbre... cuando Gredos decidía mandar tormentas que no permitían salir del refugio durante días... y las aguas de la laguna rodeaban el refugio hasta las escaleras... mientras rugían violentas y furiosas... sin permitir "pegar ojo" durante la noche.

... placidez...

Había trabajo por hacer... extender tuberías y protegerlas de las heladas hasta la "presa" que abasteciera el refugio... acondicionar una ducha solar donde desprenderse de miserias... acondicionar empedrado que facilitara el paso de caballerías... reparar el paso del cable que, en el último tramo de la laguna, permitía un paso elevado cuando las aguas superaban el cauce normal... y, claro está que a ratos libres, blocar en los pedruscos cercanos... ni se os ocurra pensar que eso del "boulder" es nuevo.

... blocando...

Y también intentábamos "pasos imposibles" con cuerda por arriba... lo que se llama "top rope"...

... top rope...

Nos llevó meses resolver el "paso del agua"... un cascote justo detrás del refugio y con arroyo a sus pies... que primero consiguió Miguel... y que a mí me costó algo más... pero siempre perseverando; una espléndida mañana de agosto... me levanté temprano antes de comenzar la jornada de transportes... bebí un trago directamente del arroyo, limpio y puro por aquellos años... y ¡zas!... me coloqué en todo lo alto de aquel pedrusco.
El cascote sigue allí... por si alguien quiere reconocerlo.

... "paso del agua"...

De aquellos años quedaron rutas en roca como "Los Abulenses", "Los Ajos", "Chogori"... en las paredes enfrente del refugio... y claro está... las invernales de "Alta Tensión", "Espada de Damocles", "Fantasmas"... y cientos de repeticiones de otras que, en temporadas posteriores, tardaron años en formarse... porque, es que antes nevaba más y ahora la cosa queda más dispersa.

... entrando a "Alta Tensión"... en condiciones justitas...

Invierno o verano... recorríamos parajes olvidados... el Gutre, Hoya de las Berzas, Cinco Lagunas, el Callejón de los Lobos, El Picorucho, los Riscos del Francés o el Durazno... nombres tan lejanos como el esfuerzo para alcanzarlos.

Tan lejanas fueron algunas escaladas... que solo recuerdo momentos y cumbres... algún sudor frío por pasos expuestos y difícilmente trazados a seguir. Solo quedará el testigo de los volúmenes del libro de refugio, donde anotábamos vivencias y dibujos de rápido trazo.

... apertura "Alta Tensión"..

... intento fallido a "Elegía"...

... el Escudo... hacia el "Último Tercio"...

... cascada de "Último tercio"...

De aquellos años guardo recuerdos imborrables... momentos sublimes y otros tristes, cuando los rescates de alpinistas accidentados se convertían en odiseas de vida o muerte... cuando solo el esfuerzo de los presentes representaba una oportunidad para el herido... solos y decidiendo que hacer, si realizar un traslado en plena ventisca nocturna o esperar al amanecer, quizá para morir en una mesa del comedor cercana a la estufa de serrín o durante un transporte desesperado... y cambiando de hombros una camilla de barras de acero... hora tras hora... enterrados hasta la cintura en nieves profundas hasta llegar a una plataforma desolada y batida por vientos.

A veces... llegaban hasta nosotros un esforzado grupo de guardias civiles, ante nuestra desesperada llamada por la emisora... en plena noche, con capa y mosquete, dispuestos a lo que hiciera falta... ¡joder!... como cambia la vida.

Desde aquí... un homenaje a las viejas y nuevas generaciones de entusiastas guardias civiles de montaña... ahora más dotadas y preparadas... en los que podréis confiar... gente que siempre acompañó a los montañeros en momentos difíciles... sin rechistar.

Pero... no os pongáis tristes... la vida sigue y siempre es bella... solo será necesario aprender y mejorar... jamás dejarse llevar por la ignorancia.


14 comentarios:

  1. Pues ya que va de recuerdos...me viene así de soslayo un fin de año del ochentaitantos, en uno de aquellos pinitos de temprana edad, una especie de curso improvisado por un habitual de la zona que mejor ni nombrar(...) tuvimos un percance gordo .Uno de los nuestros cae desde la base del cuchillar de las navajas, durante la aproximación a una de las cascadas destrozándose seriamente todo el cuerpo. Cuando llegamos a su altura, o sea; varios cientos de metros más abajo, el tío está realmente mal.
    Se conjugan varios factores, mal tiempo para el helicóptero, la necesidad de trasladar de momento al herido hasta el refugio. Miguel A. Vidal que creo que era enfermero, cose en la cabeza una herida muy fea con los medios que tenía, pero de forma magistral. Se consigue inmovilizar y trasladar al herido al refugio a base de cuchara y rotando turnos. No sería trasladado al hospital hasta última hora de la tarde aprovechando que suavizaba el tiempo.
    Gracias a vuestro buen hacer y cerca de dos meses hospitalizados este chaval hoy puede contarlo.
    Slds Carlos

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  2. ¡Vaya!... bueno, todo salió bien entonces.
    Por aquellos años los accidentes siempre tenían esfuerzo ajeno... no había tantos medios y se contaba con la voluntad de los presentes.
    Gracias, David... por contarnos cosas que ocurrieron... siempre viene bien para que los "recién llegados" entiendan mejor la montaña.
    Un abrazo.

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  3. Vaya Carlos, menuda pluma tienes, !!en el más estricto sentido literario eh!!.
    De nuevo, gracias por tus relatos.
    Un abrazo

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    1. Gracias a ti,Nicolás... por leer mi "pluma" y que te gusten las historias.
      Un abrazo.

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  4. Carlos cada nuevo relato te superas muy bonito...y también me han venido un par de recuerdos de dos percances que viví en mis propias carnes haya por los años 70...
    todavía no estabais vosotros de guardas del refugio estaba Joaquin el de Hoyos del Espino...un invierno despues de hacer el diedro Esteras del Almanzor...en las canales Oscuras tuve un resbalon y caí para abajo como un coete...afortunadamente mi buen amigo Alfredo aguanto el tirón y no llegue a Candeleda...pero un crampón se engachó y me hice un brutal esguince...no te quiero contar el calvario que sufrí para bajar de allí y volver a la plataforma por la noche...y el otro creo yo que fue el primer rescate de Helicóptero de Gredos...escalando el primer largo de la placa del Perro que fuma...a la salida perdí el equilibrio y caí... salto un seguro y el siguiente aguanto...pero el chicleo de la cuerda hizo que mi cuerpo diera contra el duro suelo...no se cuanto tiempo estuve incoscíente...pero gracias a Dios desperte"no era mi dia" baje al refugio me recupere...y de vuelta subiendo los Barrerones vimos venir el Pajaro que paro en el refugio...volvió ha despegar y paro arriba de los Barrerones salio un militar pregunto ¿quien es el accidentado?...me metió pa dentro y directo al Hospital de La Paz....unas semanas después me llamaron de la Federación para que les contara la historieta...no era para para menos pues el rescate les costo 250.000 pts.
    Un abrazo y perdona por el rollete.

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    1. Ya veo, Miguel Ángel... que has tenido lo tuyo... y lo superaste a pesar de que los medios del momento eran precarios, pero lo que cuenta es que por aquí sigues.
      De "rollete" nada... estoy seguro que a mucha gente le interesa saber que ocurría por aquellos tiempos.
      Un abrazo.

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  5. Carlos, en el verano del año 93 o 94 estuve en Gredos por primera vez con motivo de una concentración de escaladores de toda España y algunos otros países. Escalamos un montón por todo el circo y por Galayos y lo pasamos muy bien. Tu amigo MAV estaba en el refugio, y además de enseñarnos muchas otras cosas, nos puso como deberes el paso de bloque del Agua. Allí estuvimos dando pegues unos cuantos chavales. Tu entrada me ha traído grandes recuerdos, gracias.
    Un abrazo

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    1. ¡Ah!, Diego... ¿y que tal se dió el pasito?... me alegro te traiga recuerdos y disfrutaras del circo de Gredos... un espacio especial.
      Un abrazo.

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  6. Gracias por enseñarnos la historia de nuestras montañas. Por cierto hace dos años me rompí el tendón de Aquiles en una "metedura de pata" en la canal de los geógrafos. La ayuda vino del cielo en forma de helicóptero benemérito, y luego volvieron al refu a por mi chica que estaba sola. Viva la guardia Civil!

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    1. Los chicos de la Guardia Civil de Montaña son gente preparada y entusiasta... desde luego en Gredos conocen el terreno y en él se entrenan.
      Si alguien puede solucionar algún problema por allí... son ellos, sin duda alguna.
      Saludos.

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  7. Excelente relato...yo pensaba que sería de los habituales por llevar una década haciendo rutas por gredos pero al leer el post me he reubicado en los recién llegados. Es lo bueno de gredos, primero conoces el circo y cuando crees que has terminado y lo conoces todo, te das cuenta que acabas de empezar. Infinito Gredos

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    1. Gracias, Manuel... esto no tiene fin; curiosos que siendo una sierra pequeña... esconda tantas gargantas, picos, agujas, circos... espacios.
      Ciertamente Gredos Infinito.
      Saludos cordiales.

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  8. Inspiras Carlos. Aunque mis primeras andanzas, las más salvajes fueran por mi tierra leonesa, el espíritu es exactamente el mismo, y tú lo transmites de forma pura. Olé por ti y a ver cuando volvemos a encordarnos. Javi Rivas (el amigo de León de Chusa ;-) )

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    1. ¡Hola Javi!
      Me alegro saber de ti... Y me alegro recuerdes el espíritu que siempre nos guía.
      Seguro que volveremos a compartir cuerda y cacharritos.
      Una abrazo.

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