Subir montañas. Aprender, avanzar y mejorar… siempre mejorar. Luchar y perseverar… siempre perseverar. Imaginar y soñar… siempre soñar. Compartir, sentir y reír… siempre reír. Fracasar y triunfar… como aprendizaje. Intuir y prever…puede no ser cierto lo que ves. Entender el entorno… que no conoce piedad. Escuchar las señales… que son legión. Navegar… con calma justa. Decidir… es tu libertad. Asumir el sufrimiento… que alguna vez llegará. Proteger… el compañero es tu mitad. Corazón caliente y sangre fría. Humildad debida.
Aún así… nada es seguro. Nadie te obligó… y a nadie exigirás.
Luego… bajar de allí… con las mismas reglas.
Vivir.


miércoles, 3 de mayo de 2017

Ueli Steck... el veloz.

Ueli, el veloz, nació en un cantón suizo con nombre de queso -Emmental- un mes de octubre del 76... Muchos, entre los que me encuentro, no recordaremos si fue un otoño diferente al resto de otoños que asolaron la Tierra.
Lluvioso o no, lo cierto es que llegó al mundo una nueva posibilidad de mejorar.


Ahora empezará una batalla mediática sobre el "mejor alpinista" del mundo... El "más rápido" que criticaban los muchos que no avanzan... El "polémico" que algunos dicen que no hizo lo que hizo... El que "no encendió" GPS para marcar cima... El que no puso morritos para un "selfie" de cumbre... El que comenzaba antes del amanecer y regresaba al mediodía... El que comenzaba al mediodía y regresaba al amanecer... El que, así lo recuerdan sus amigos y aquellos que le conocieron, ofrecía generosidad sin nada pedir... El que no renunció a mejorar vidas y muertes ajenas ¿se puede mejorar una muerte ajena? Por supuesto.

También escucharemos a los que nunca supieron de sufrimiento, pero hablarán de "historia" que les contaron otros que tampoco supieron... ya se encargarán los "medios" de mediar con el asunto... incluso algunos "cobrarán" por echar mano de la información que no cobra.
Aguantaremos a los que "ofertan" datos que datan de datos lejanos, desde un sofá... así es la cosa.

Los visionarios no siempre sobreviven.

Hoy, una plácida tarde noche, de los inicios del mes de mayo... con un sol rastrero que busca huecos entre las encinas de la dehesa castellana, antes de esconderse al Oeste... siempre al Oeste... marcando el aire con mosquitos que revolotean a contraluz... hoy, ya realizadas tareas, me da por pensar.

Ueli, perteneciente a la cosecha alpina del siglo XXI, no necesita presentación... si alguien no sabe, y quiere saber, seguro encuentra "curriculum vitae".

A los alpinistas de mi generación, lejana en exceso, quizá pueda recordarnos aquella década prodigiosa de los años 80.
Bueno, lo cierto es que aquellos años representaron la historia más dura del alpinismo.

Hombres y mujeres, de aquí y allá, jóvenes y espléndidos, estuvieron dispuestos a crear un nuevo estilo en las paredes de las montañas de la Tierra.
Alto, rápido y ligero.

Se acometían paredes inmensas a montañas lejanas. Aquellos alpinistas cargaban mochilas y se despedían del mundo... en dúos, tríos o grupos escasos. Solo se sabía de ellos cuando regresaban al bar... luego ya los medios -que no "los medios"- relataban aquellas aventuras, con pocas fotos en blanco y negro, donde aparecían hombres y mujeres con piel quemada y ojos brillantes.
Muchos no regresaron.

Ueli, fiel al estilo limpio, avanzó un paso más y nos mostró que todo puede ser posible, a pesar de los profetas.
Ueli, "la locomotora suiza", ya pertenece a ese grupo de gentes que realizó sueños ajenos y mostró caminos a recorrer, por ello, todo mejoró... te pongas como te pongas.

Los visionarios no siempre sobreviven.

Fuerte, noble y generoso.

6 comentarios:

  1. Absolutamente cierto.....eres grande, Carlos....

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    1. Gracias, errekerre... Ueli sí que fue grande. Historia.
      Un cordial saludo.

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  2. Algunos pocos, muy pocos, marcan la historia. Steck ha sido sin duda uno de ellos. Con él se rompió un molde. Muy bueno Carlos. Saludos

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    1. Cierto, Diego... Las nuevas generaciones tendrán que esforzarse más para mejorar lo realizado.
      Un cordial saludo.

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  3. Magnífico comentario, Carlos. Salvando la enorme diferencia que nos separa a todos de los logros y actividades de Ueli Steck, lo cierto es que, de alguna manera, los que amamos el alpinismo sentimos su pérdida como la de uno de los nuestros. La belleza del esfuerzo, la estética de lo imposible, la soledad, el material del que están hechos los sueños en la montaña...Que Ueli descanse entre las cumbres

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    1. Gracias, Vicente.
      Cierto... Estas pérdidas también son nuestras, así las sentimos.
      Saludos cordiales.

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