Subir montañas. Aprender, avanzar y mejorar… siempre mejorar. Luchar y perseverar… siempre perseverar. Imaginar y soñar… siempre soñar. Compartir, sentir y reír… siempre reír. Fracasar y triunfar… como aprendizaje. Intuir y prever…puede no ser cierto lo que ves. Entender el entorno… que no conoce piedad. Escuchar las señales… que son legión. Navegar… con calma justa. Decidir… es tu libertad. Asumir el sufrimiento… que alguna vez llegará. Proteger… el compañero es tu mitad. Corazón caliente y sangre fría. Humildad debida.
Aún así… nada es seguro. Nadie te obligó… y a nadie exigirás.
Luego… bajar de allí… con las mismas reglas.
Vivir.


viernes, 14 de agosto de 2026

Ángel Rituerto... el cantero alpinista.

Ángel Rituerto Marrupe 1949-2026

Soy de mi pueblo el paisaje

no por lo hermoso, ni por más;
soy porque de él he nacido,
de él bebo y muero.
Todo lo que me rodea o rodeo
me forma y se forma de mi.
Por eso soy de mi pueblo el paisaje,
Pero no busques en mi paisaje laurel,
si lo encuentras será natural
por el color y el olor, no por el honor.

(Portada del poemario de Ángel Rituerto Marrupe)

También sirve alpinista cantero; el orden no altera la esencia. Ángel, su padre, y el padre de su padre fueron canteros... Maestros canteros. Ellos, los antiguos, estuvieron en la construcción del Camino Real y el Refugio del Rey, en Gredos. Y Ángel heredó el oficio de preparar piedra; manos curtidas y perseverancia sin fin.

Y ¿cómo haces para tallar la bola?
- ¡Hombre! Quitas del cascote lo que sobra.

Recuerdo mis primeras visitas en su lugar de trabajo a poca distancia de Arenas de San Pedro, un pinar con cantos dispersos y Ángel allí, bajo un tenderete de palos y helechos, dando forma a un pedrusco, con esa maza tan peculiar de cantero y cincel bien "apañado". Recuerdo el cuenco con agua que utilizaba para refrescar manos y cara... y recuerdo que colocaba una ramita puenteando el borde.

- ¿Y esto, Ángel?
- Por si cae un bichillo... una hormiga, que pueda salir.

En el verano de 1970, con su padre al mando de una cuadrilla bien surtida, levantaron la cantería del refugio Elola en la Laguna Grande de Gredos; hicieron falta gran cantidad de viajes con caballerías para abastecer a los obreros, puesto que el pequeño helicóptero que les prometieron no pudo cumplir su cometido.

"El chapillas" nombre que dieron al aparato que no podía volar con algo de viento o carga colgando.

"Mi trabajo era como el de cualquier otro compañero: cortar piedra, preparar jambas, dinteles, esquinas y colocarlas en la pared y las subíamos a mano, por aquellos andamios que hoy consideraríamos tercermundistas, y desde los que tuvimos alguna caída, rodando con el compañero y con alguna esquina. También me encargaba de afilar y templar las herramientas que embotábamos en el granito serrano, en fragua que habíamos instalado entre los bloques de piedra que un día depositó el glaciar en los alrededores de la Laguna. Y atendía el puchero de las comidas para nuestra cuadrilla, donde no faltaban unas buenas migas para desayunar, que algunas mañanas compartíamos con compañeros de montaña que andaban esos días por el Circo".

Construcción refugio Elola en la Laguna Grande de Gredos

Algo parecido a ser alpinista, otro "trabajo" que Ángel dominó con un inmenso corazón, siempre regresando a su querido Gredos, de las visitas a otras cordilleras de la Tierra... que realizó unas cuantas:
 

Por el Pamir, con el Chetyre (6.400m.), Kenya con la Punta Lenana (4.985m.), Andes en el Huayna Potosí (6.090m.), Irán con el Damavend (5.610m.), Caucaso en el Elbrus (5.632m.), Himalaya... trasteando por el Island Peak, Noruega... cascadas de hielo de Rjukan, Marruecos, por el Atlas con el Toubkal (4.164m.). Y, por supuesto, los Alpes con los grandes clásicos Mont Blanc, Cervino, Aguja Dibona, Ecrins y un largo etc.

En Gredos su listado de escaladas resulta imposible de relatar; solo con las vías inauguradas en compañía de sus amigos... esos de los "de siempre", llenaríamos una ingente cantidad de folios; con los amigos "recientes" también habría trabajo.
De entre las escaladas con los "de siempre" cabe destacar aquella de la Cresta de la Catedral al Pequeño Galayo, con su magnífica Aguja Maravillosa, como un vigía, y que inauguró con Tomás Mesón un verano del 78; ruta clásica hoy en día y que requiere navegar bien en montaña.


Y por el resto de la península ¡ni hablamos!

Cervino

Pisó, por primera vez, la cumbre del Torreón (España-Gredos-Galayos) un 17 de agosto de 1969... y perdió la cuenta que excede del ciento que se colocó en lo alto.

Socio fundador y Presidente del Grupo Gredos de Montaña (Arenas de San Pedro) desde el año 1985 hasta el 2000.

Monitor de la Escuela Castellano Leonesa de Alta Montaña (ECLAM).

La RSEA (Real Sociedad Española de Alpinismo), club histórico fundado en Madrid, allá por 1913, le nombra Socio de Honor, a petición del GAM (Grupo de Alta Montaña).

Recibe el  Premio Nogal del Barranco, con el título de "Galayos Superación"... ¡merecido de largo!

Galardonado con el "Premio Trayectoria" en la VI Gala de los Deportes de Montaña de Castilla y León (2023).

En el 2024, el Ayuntamiento de Guisando... su segundo pueblo, le nombra pregonero de las Fiestas de San Miguel y allí está Ángel trasmitiendo pasión.

Y siempre... siempre, acudiendo allá donde le requieran para charlas, conferencias y encuentros... a cientos. Sus amigos son legión y, aunque tengo en el recuerdo a muchos de ellos - los más cercanos a sus andanzas que, a menudo, compartimos- no podría cerrar el listado; ellos saben quienes son y guardarán su memoria.
Todos ellos, todos, son su mejor legado.

Ángel pertenece a esa generación a la que nada se le ponía por delante; esfuerzo y determinación con equipamiento escaso. De "cuando los barcos eran de madera y los hombres de hierro".

Pirineos (Ordesa)

Por los años 80 colaboró con la CIGAM, la compañía de guías de montaña que creamos en el Circo de Gredos, con base en el refugio Elola. A Ángel le tocó manejar a los clientes interesados en la zona de Galayos.

Siempre fue generoso y sobrio; cuando había que apechugar ahí estaba, sin aspavientos. A su hermano Mariano, más joven, parece que le metió el "veneno" de la montaña y años más tarde inauguraron magníficas escaladas en Gredos, pero... mientras Mariano crecía, Ángel "tiraba":

¡Agárrate que ya queda poco, Mariano!

Nos "olvidamos" durante años y un día volvimos a encontrarnos escalando ¡sin piedad! fin de semana tras otro. Juntos renovamos material y ya se acabó la época del periodo humano del Pleistoceno.

Un buen puñado de vías inauguradas por Gredos y miles de metros escalados por cantidad de montañas españolas, forjaron una amistad que lo será... por siempre y por cualquier espacio que nos depare el destino. Roca, nieve, hielo y mixto furioso recibieron nuestro paso; Ángel me enseñó infinidad de lugares perdidos, allí donde seguramente nadie pisó... siempre fue el "Gredense Mayor del Reino" y sus manos acariciaron granito que nadie tocó.

-¡Joder, Ángel! ¿Estás seguro que vamos bien?
-Que sí, vamos bien.
-Por aquí no han pasado ni las cabras... no sé.
-Que sí, vamos bien.
-¡Joder, ya veo la aguja... tiene buena pinta!
-Ya te dije que íbamos bien.

Vivaques a pelo o a cubierto, tormentas, frío y calor... a partes iguales. Heridas las manos y cansinas las piernas pero siempre alegres al descubrir la poza escondida donde, en los tórridos veranos "gredenses", nos refrescábamos, con la única compañía de cabras curiosas.
Él sacaba queso y jamón, bien curados... y yo un sándwich de mortadela ¡menuda diferencia!

Se amontonan los recuerdos pero hay uno que, quizá, resulte el que más trabajo nos dio -sobre todo a Ángel- no tanto por la escalada en sí, que también, y mucho por lo escondido del lugar y los viajes que necesitó para comprobar si estaba en condiciones: Scorpio... un canalón de hielo salpicado de resaltes, allí donde la Garganta Tejea se estrella contra el Asperón; imposible de comprobar su estado si no estás debajo... y eso serán cuatro horas, bien echadas, de aproximación.
La libreta de Ángel, esa donde anotaba todo lo que veía a la espera de la ocasión, resultó eficaz.

-¡Joder, Ángel! Esto es una joya.
-Sí, llevo años esperando.


Le debo la vida, cuando junto con los GREIM de la Guardia Civil (Grupo de Rescate e Intervención en Montaña) y otros amigos, me arrancaron del "lado oscuro" tras un accidente en un invierno del 2005:
 La esfera      

Yo... yo no he podido retenerte a mi lado.

Bibliografía

* Crónicas de Gredos. Magnífico libro realizado junto con Juan Andrés Feliú Suárez. 174 páginas en tapa dura.

Geología, fauna y flora, historia de las primeras exploraciones y el comienzo de la escalada moderna.
                                       
                        "A nuestras madres, Pilar y Cipriana, que han sabido sufrir en silencio
                                       nuestra, a veces peligrosa, vocación por las montañas".


* Soy de mi pueblo el paisaje. Poemario de pensamientos. 32 páginas en edición bolsillo.

                                     "A mis manos que a veces entienden lo que quiero decir".


* Tríptico/Catálogo de CIGAM (Compañía Internacional de Guias de Alta Montaña). Publicidad de los años 80.

* Publicaciones. Sobre la construcción del refugio Elola en la Laguna Grande de Gredos.

         "Pusimos la primera piedra en este refugio que se empezó a construir en el verano de 1970"

"Yo siento que el refugio es algo mío por haber sido uno de los que participó en su construcción"


Imágenes

* Tiempos heroicos:

Años 60 ¡equipamiento última generación!

Gredos (Torozo-Albujea) inaugurando en 1981, junto con su hermano
Mariano Rituerto, la vía "Ferrerías de Arenas".

Octubre de 1969, cuando con Manuel Burgos casi inauguran la que sería gran
clásica del Torozo: Gran Diedro.
En esta imagen abandonando.

Y aquí insistiendo.

En los 70 ya se recogía basura por Galayos

¡Con las gafas modelo "Hillary"!


 * Llegó el color.

Con Mariano, tras escalar la clásica norte de la Pique Longue (Pirineos-Vignemale)

Picos de Europa, contemplando el Urriellu.

Picos de Europa (Fuente Dé).

Gredos. Cresta de la Catedral con la Aguja Maravillosa al fondo.

Pirineos (Ordesa).

"Galayeando"

* Tiempos modernos.

Galayos. El Capuchino... en la vía Santiago-Rodolfo.

Gredos. Pico del Lanchón del Cuervo

Gredos. Torozo... Vía del Niño.

Gredos. Torozo... Vía del Gran Diedro.


Gredos.

Galayos... navegando entre nieblas.

Hielos "gredenses"...



Cumbre con Mariano. Pico Chetyre (6.400m.) en el Pamir

Y ya con equipamiento "profesional".


Y siempre con la casa a cuestas:

           

     
Ángel, querido amigo... echa un vistazo al otro lado donde, tarde o temprano, nos encontraremos.



14 comentarios:

  1. Maravilloso Carlos,cuanto os debemos,gracias.
    Gran homenaje

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  2. Merecido homenaje, Carlos. Allá donde se encuentre siempre habrá otra cumbre en el horizonte …

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  3. Magnífico homenaje a un gran montañero y mejor persona.

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  4. Magnífico y cariñoso homenaje al amigo que se nos va. Fuerte abrazo Carlos.

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  5. Se nos ha ido un gran amigo, más tuyo Carlos , quizas, que de muchos. Con tus palabras inmortalizar un poco mas a un generoso alpinista, a Angel Rituerto. ¡ANGEL, ya estarás en la cima más alta del Mundo!, ya te buscaremos cuando lleguemos nosotros...

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  6. Sentido y precioso homenaje , Carlos. Allí nos espera, como algún otro más. Lo siento mucho.

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  7. Gracias por el homenaje Carlos, sin duda se lo merece. Un abrazo fuerte.

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  8. Magnífico escrito como siempre Carlos

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  9. Muchas gracias Carlos por este bonito artículo. GRACIAS

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  10. Cuanto te debemos Angel Rituerto. Descansa en paz, gracias Carlos.

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  11. Emotivas palabras que se nota como salen de dentro y homenaje más que merecido.
    Muchas gracias por compartirlo.

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  12. Precioso resumen de la vida del que fue amigo de todos los escaladores que tuvimos la suerte de conocerle y compartir la escalada.

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  13. Jesús Sánchez Farraces15 de agosto de 2026 a las 22:00

    Qué enorme honor el leer mi nombre, por dos veces, en ese escrito de Angel sobre su verano de 1.970. Siempre tan cercano y generoso.
    Le recordaremos por siempre, especialmente cada vez que pisemos una montaña o una cumbre Y es que, de manera especial, era BUENA, BUENA GENTE.
    S.T.T.L.

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