Subir montañas. Aprender, avanzar y mejorar… siempre mejorar. Luchar y perseverar… siempre perseverar. Imaginar y soñar… siempre soñar. Compartir, sentir y reír… siempre reír. Fracasar y triunfar… como aprendizaje. Intuir y prever…puede no ser cierto lo que ves. Entender el entorno… que no conoce piedad. Escuchar las señales… que son legión. Navegar… con calma justa. Decidir… es tu libertad. Asumir el sufrimiento… que alguna vez llegará. Proteger… el compañero es tu mitad. Corazón caliente y sangre fría. Humildad debida.
Aún así… nada es seguro. Nadie te obligó… y a nadie exigirás.
Luego… bajar de allí… con las mismas reglas.
Vivir.


martes, 9 de octubre de 2012

Piz Badile

Durante muchos años fue considerada una escalada al límite, seguramente por la tragedia vivida durante los días de su apertura. Sin embargo, actualmente, podría ser la más amable de las seis nortes alpinas.

La primera ascensión al Badile se remonta a 1867, a cargo de W.A.B. Coolidge y los guías F. y H. Dévouassoud, por la arista/canal Sur... itinerario actual de descenso si se desea alcanzar el refugio Gianetti en dicha vertiente.


Entre los días 14 y 16 de julio de 1937 se escribe una de las historias más trágicas del alpinismo de aquellos años. Riccardo Cassin, en compañía de sus inseparables Vittorio Ratti y Gino Esposito entran en la pared nordeste del Piz Badile desde el glaciar del Piz Cengalo y se encuentran con otra cordada formada por M. Molteni y G. Valsecci.
Juntos soportan tormentas que agotan a éstos últimos y tras alcanzar la cumbre... mueren de agotamiento.

Cassin nace el 2 de enero de 1909 en San Vito al Tagliamento (Italia) y comienza sus andaduras por el macizo de Grinta, cercano a Lecco. Allí se enrola en las filas de los "Ragni" del Club Alpino Italiano e inaugura un buen listado de rutas. Visita por primera vez Dolomitas en 1932, donde ya realiza importantes primeras como la sudeste de la Piccolisima de Lavaredo, pilar SE de la Torre de Trieste y en 1935 la famosa norte de la Cima Oeste (Lavaredo)... éstas últimas en compañía de Ratti.

... al regreso...

En los años 50 funda su propia empresa de fabricación de material para alpinismo, actualmente en vanguardia del mercado.

Su historial es impresionante y solo haremos un ligero repaso para recordar algunos hitos de su larga vida.
No puede faltar el espolón Walker a las Grandes Jorasses en 1938, con Esposito y Tizzoni. El increíble espolón Cassin al Denali o McKinley (Alaska) en 1961, Oeste al Jirishanca (Andes) en 1969 y las expediciones al Gaserbrum IV... primer ascenso a la cumbre por Bonatti y Mauri, y el Lhotse (Himalaya).

Como a todos aquellos hombres que sobrevivieron a la II Guerra Mundial, le tocó trabajar muy duro desde niño y más en su caso a la muerte de su padre con solo 29 años. Incluso fue boxeador... algo que ayudó a  que su rostro se tornara más rudo y curtido.

... con 78 años...

Continuó escalando hasta los 80 años... repitiendo su vía al Piz Badile con 78 primaveras.
El 6 de agosto del 2009 desaparecía una parte de la historia del alpinismo.

APROXIMACIÓN.
El magnífico refugio Sasc Furä es el punto de partida que se alcanza desde Laret (Suiza) tras una buena subida, superando un desnivel de 600m., que solucionaremos en un par de horas... entre escaleras, cadenas y troncos resbalosos.

... descansito...

... difícil perderse...

...en el filo...


Luego habrá que llegar, por el camino que aquí llaman "viale", hasta la brecha donde nace el espolón Norte. Está marcado con hitos y pintura de senderos. Hay que dejar atrás otra brecha donde se inicia una bajada por la vertiente del Piz Cengalo y que se utiliza para acceder al refugio Sciora.

... tras el pequeño nevero... trepada y brecha...

Aquella que nos interesa es la más alta y suele estar defendida por un pequeño nevero, según años, y una trepada algo sucia hasta llegar al colladito que será el lugar común para los que se dirigen al espolón Norte y la Cassin. Calcular un par de horas.

... el Cengalo... vigilante...

Desde éste punto ya tendremos enfrente la imponente mole del Piz Cengalo y, un tanto de soslayo, la nordeste del Piz Badile.


Unos destrepes nos llevan a un rápel  que prácticamente nos deja a un lado del nevero característico.
El paso del nevero varía mucho de uno a otro año y se tomará la decisión más adecuada a la vista de las condiciones.
En cualquier caso, es una operación delicada tanto si hay que atravesarlo, pegarse a la pared interior o moverse por la gran placa inferior
.
... nevero en año de nieves...

... y en año seco...

Una vez sobrepasado éste obstáculo solo quedará seguir la vira rocosa hasta el más lejano de los tres diedros que aparecen al final de la misma.
El diedro Rébufatt marca el inicio de ésta fantástica escalada.

... vira y diedros al fondo...

... diedro Rébufatt...

DESCENSO.
Existen dos posibilidades, según las intenciones posteriores.
Si se desea regresar al refugio Sasc Furä, sin más, el espolón Norte es la forma más directa de bajada. Implica destrepes y rápeles, encuentros con los escaladores que suben por el espolón (una gran clásica muy concurrida), terreno suelto en ocasiones y posibilidad de enganches al recuperar cuerdas... pero es lo que hay.
También es fácil despistarse y perder tiempo puesto que se cambia de vertiente en algunos tramos.
Si todo va bien llevará 3 horas, desde la cumbre a la brecha desde donde partimos al amanecer.

En caso de querer realizar actividad posterior en la vertiente Sur (Dente della Vecchia, espolón Vinci al Cengalo, Punta Fiorelli, etc.) se hará necesario descender por la ruta normal del Badile.
Si bien no ofrece dificultades técnicas, puede ser algo confuso y habrá que estar atento a las trazas del terreno, hitos, etc.


Destrepes y rápeles nos llevarán al suelo en 2/3 horas... durante los que siempre tendremos a la vista el refugio Gianetti.


Desde éste punto se puede regresar al Sasc Furä a través de los pasos Porcellizo y Trubinasca... un buen rodeo con vistas, que nos llevará 5/7 horas de marcha.

MATERIAL.
1 jgo. de Friends (repetir intermedios... el nº 4 también es buena opción).
1 jgo. de Aliens.
10/12 anillos+mosquetones.
Aunque la aproximación y descenso pueden realizarse en zapatillas si fue año seco, es necesario tener en cuenta que estamos en terreno de alta montaña. Sugiero calzarse con botas ligeras y que al menos uno de la cordada lleve crampones y un piolet.

LOGÍSTICA.
Existen unos cuantos vivaques en la aproximación a la brecha del espolón Norte que son utilizados por los que quieren ganar una hora a los que suben directos desde el  Sasc Furä... esto quedará al gusto personal.
Si se llega al refugio a buena hora, es interesante echar la tarde en acercarse hasta la brecha de inicio, de ésta forma visualizaremos el camino y no perderemos tiempo al día siguiente cuando salgamos de noche.

Unos cien metros más allá de la cumbre... siguiendo la cresta cimera, tenemos el refugio/vivac Raedelli (6 plazas), que puede salvarnos de tormenta o llegada tardía.


PELIGROS OBJETIVOS Y CONSIDERACIONES DE LA RUTA.
La orientación de la pared es amable y no podemos considerarla una norte estricta.

En el primer tercio de la escalada podremos "ensamblar" bastantes tramos y aligerar la marcha en la medida de lo posible; primero la vira desde el nevero II/III+ y algún paso suelto IV. Podremos encontrarnos con restos de nieve.

Luego el diedro Rébufatt IV+/V... donde entrar en calor y percibir buenas sensaciones.

Siguen tiradas en travesía  que aún permiten avanzar rápido IV/IV+/V. Poco a poco van "levantando" hasta convertirse en muros verticales.

... ¡rapidito!...

...cogiendo altura...

A partir de éste momento nos encontramos en el centro de la pared y la escalada se nos antoja algo complicada de visualizar... también aumenta el grado continuo hasta V/V+... al igual que la posibilidad de despistes por las variantes existentes.





Ésta zona puede estar mojada si días antes soportó tormentas.
Llegaremos al nevero (si es que existe) por terreno roto y algo húmedo... unas tiradas en torno a III+/IV que permiten varias posibilidades... simplemente recordar que hay que seguir el camino más fácil.

... llegando al nevero...

... éste año no hay nevero...

El segundo tercio de la pared contiene la escalada más técnica. Éste primer largo desde el nevero es clave para no perder tiempo... una vez superados unos metros en un diedro coronado por un techo lejano... hay que salir a derechas V+/6A y abandonar la idea de continuar de frente hacia un montón de cintajos, producto de embarques y rápeles al inicio del largo.

... ¡a la derecha!...

Alcanzamos así un imponente muro surcado por acanaladuras un tanto extrañas pero de fantástica escalada IV+/V y que nos dejan en otro paso clave de la vía... un diedro coloreado de líquenes rojizos, taponado por un techo que sobrepasamos a izquierdas. Magnífico largo en V+/6A.

...acanaladuras raritas...

... techo característico...

Ya estaremos enfilando camino hacia la chimenea... que se abre primero para empotrar manos y terminaremos comprobando el grado de elasticidad de apertura de piernas. 
La enorme chimenea de más de 200 metros es un canalón sin escapatoria... aunque toda la ruta es peligrosa con tiempo inestable... éste sector es especialmente delicado.

... entrando a la chimenea...

Encontraremos zonas húmedas que pueden hacernos pensar en una dificultad mayor de lo que se reseña IV/V.

... humedales...

... recolocando material...

... primeras tiradas...

...infinita...

... un poquito más y ¡ya!...

Y por fin llegaremos a una zona abierta... donde tendremos que decidir el camino hacia la arista. Sugiero el marcado en el croquis mas a la derecha, una fisura/diedro ancha y rectilínea muy visible, con el brillo de alguna chapa y que nos dejará en el filo IV+/V.
El original de la ruta sería el situado más a la izquierda y resulta un tanto expuesto, aunque fácil. La variante central también es más segura pero obligará a navegar con brújula incorporada.

Ya en la cresta... quedarán unos 150m. de trepada para llegar a la pirámide metálica de cumbre III/III+.

ESCALADA.
La ruta tiene un ambiente amable y se realiza fácilmente en el día, aunque el horario puede ser disperso según la cordada. Entre 7/10 horas bastarán, eso sí, conviene no sobrepasar la media del horario indicado... unas 8 horas... si queremos tener garantías de un descenso con luz.

La dificultad máxima es 6A (V+A0) y el emplazamiento de seguros más que aceptable... aunque existen tramos con "aire".

... vista desde el glaciar del Cengalo...

Otra empresa que, una vez acabada, merecerá una buena pizza con vino o cerveza al gusto... y un helado de dimensiones considerables para refrescar la mente de tanto placer.

... ¡a cenar!...

7 comentarios:

  1. Bonito reportaje Carlos,un sueño para un alpinista.Es una lastima no tener en este momento buenos compañeros,con experiencia y en los que confies plenamente,para poder realizarlo.En su momento los tuve,pero ese tren paso.Nos conformaremos con otros sueños mas modestos y cercanos.Aunque la vida a veces te sorprende gratamente...¿Quien sabe?.
    Un abrazo.

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    1. Bueno, Miguel Ángel... conviene perseguir sueños constantemente, lo importante es el camino pese a los desvíos que obliga la vida y que a todos nos alcanzan. Si no es una cima será otra y...¿quien sabe?.
      Un abrazo.

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  2. Hola nuevamente Carlos...
    Como dice la canción de Fito.. "Qué te voy a decir.."
    Ciértamente cualquier comentario elogioso se queda corto.
    Como los otros, el reportaje, una maravilla, dan ganas de ir.
    Por cierto, si el que escribe es M.A Vidal queda saludado y espero algún día poder hacerlo personalmente.
    Pues lo dicho, a seguir con estos reportajes porque nos estás dando unas buenas lecturas con el cafetito al lado.
    Un abrazo.
    David.

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    1. Me alegro, David... ésa combinación de cafetito y lectura suena relajante, lo mismo un día te decides a ver aquellos paisajes y ya nos contarás.
      Un abrazo.

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  3. Como nos pones los dientes largos amigo , fantástico y conciso como siempre . Espero en algún momento si las crisis y los vientos nos son favorables aterrizar por aquellos lares y disfrutar de esas montañas tan esplédidas.
    Abrazo

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    1. ¡Ah!, David... un "albini" como tú seguro encuentra el momento para recorrer esos caminos... y luego contarnos las sensaciones.
      Un abrazo.

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