Subir montañas. Aprender, avanzar y mejorar… siempre mejorar. Luchar y perseverar… siempre perseverar. Imaginar y soñar… siempre soñar. Compartir, sentir y reír… siempre reír. Fracasar y triunfar… como aprendizaje. Intuir y prever…puede no ser cierto lo que ves. Entender el entorno… que no conoce piedad. Escuchar las señales… que son legión. Navegar… con calma justa. Decidir… es tu libertad. Asumir el sufrimiento… que alguna vez llegará. Proteger… el compañero es tu mitad. Corazón caliente y sangre fría. Humildad debida.
Aún así… nada es seguro. Nadie te obligó… y a nadie exigirás.
Luego… bajar de allí… con las mismas reglas.
Vivir.


miércoles, 26 de junio de 2013

Amistades imposibles I

Jeromé era un indio navajo que vivía en Toledo, donde se buscaba la vida haciendo tatuajes y trabajando el cuero... una especie de hippy, aún no extinguido.

Viajaba por el mundo a la búsqueda de sí mismo, cosa harto complicada teniendo en cuenta su origen, su cultura, sus ideas y sus destinos; recaló en la "Capital Imperial" tras un periplo europeo de sinsabores... y le pareció que este sería un buen lugar durante un tiempo.

Su pasión, allá por donde pasara, consistía en levantar un chorten en el punto más alto de las montañas que gustaba de recorrer, un tributo a su raza a punto de abandonar la Tierra.

Un piel roja... nacido en Utah... viviendo en la Castilla ibérica de Don Quijote... y alpinista; pensándolo bien tampoco es idea descabellada teniendo en cuenta los desvaríos de nuestro hidalgo... el de la triste figura.

Vivió feliz hasta poco más allá de la adolescencia... en esos espacios de su amada tierra, los desiertos americanos de Utah donde aguas y vientos modelaron paisajes imposibles... y allí... a los pies del Totem Pole, un lugar sagrado cuya cima fue violada poco después de su nacimiento, habitó con su familia manteniendo un estilo de vida destinado a desaparecer.

Jeromé nació un amanecer, despidiendo una tormenta que arrasó la tierra con intensidad ya conocida, su padre... tras cortar el cordón umbilical con el cuchillo de hierro dulce y cachas de hueso... herencia familiar perdida en la memoria, le levantó por encima de su cabeza justo al tiempo que un cielo rojo furioso recibía los primeros rayos de sol que jugaran al escondite con la roca sagrada, dibujando en el suelo una sombra que, tras alcanzar su campamento, se refugió a toda velocidad bajo el monolito que la iniciara.

Todo esto ocurrió en una recién llegada primavera... y esa fue la primera visión de su vida... una especie de premonición que jamás le abandonaría.

Un día llegaron más escaladores dispuestos a romper, de nuevo, años de tradición desde la noche de los tiempos...  Jeromé jamás pensó que aquello pudiera repetirse; si algo así ocurriera, cosa impensable, el consejo de ancianos resolvería sin dudar... pero las cosas no se desarrollaron como el joven navajo hubiera deseado... y ante las ofertas económicas que se les ofrecieron, los viejos decidieron que quizá llegó el momento de traicionar a los Dioses y mejorar la vida de su pueblo en la Tierra; no la mejoraron mucho... el alcohol ya empezaba a romper voluntades, algo común entre los pueblos sometidos al nuevo orden que los contemplaba como "especies" a preservar.

Jeromé nunca pudo entenderlo, le faltaban años para comprender... y abandonó el lugar que le vio nacer... a su gente... y el sueño de envejecer en libertad.

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A Mateo, madrileño de familia obrera del barrio de Leganés, le detuvieron por primera vez en el parque del Retiro... fue allí, con una amiga, a remar un rato en el lago de aguas turbias y se encontró en un lío.

Un niño repeinado... lamiendo piruleta de colores... se acercó a un viejecito mal aseado, que estaba tranquilamente sentado en un banco, compartiendo migas de pan con palomas confiadas; le metió una patada en la espinilla que al abuelo le hizo polvo; este le dio un capón... mientras le reprendía... y llegaron los padres, jóvenes y repeinados:

- ¡Oiga!... ni se le ocurra pegar a mi niño - dijo la madre -.
- ¡Pégueles a sus nietos, desgraciado! continuó el padre.
- No tengo nietos, señor - respondió el abuelo - pero si los tuviera lo haría... si se comportan como su niño.

El padre estaba a punto de cogerle por la solapa de su chaqueta raída... estaba a punto... pero llegó Mateo y sacudió bofetadas hasta dolerle la mano; a la madre también... que Mateo nunca hizo distingos.

Mateo odiaba la injusticia... un rebelde sin causa que no logró terminar los estudios básicos y abandonó la casa de sus padres en plena adolescencia; leía mucho... eso a la tarde... pocas horas antes del trabajo nocturno en locales de mala muerte.

Tuvo muchas más oportunidades, a lo largo de su corta vida, de pasar por el calabozo... y las aprovechó todas.


Jeromé y Mateo se conocieron en un mercadillo toledano de artesanía medieval... un abrasador mediodía de un mes de agosto.

- ¿Cuanto pides por este? - preguntó Mateo, sosteniendo en la mano un diminuto monedero de cuero repujado.
- ¿Cuanto vale para ti? - respondió Jeromé.
- No más de las monedas que pueda contener.
- Entonces... le llenamos y sabremos el precio... ¿te parece?.
- Me parece - zanjó Mateo.

Jeromé lo rellenó con monedas de la menor cuantía... mientras Mateo esbozaba una sonrisa que auguraba un buen comienzo.

Terminaron la mañana recorriendo tabernas... entre cañas y tapas.. hasta más allá del anochecer; hicieron planes tan pronto vislumbraron aficiones comunes... quizá unos días por Gredos... a ver que tal se entendían dos almas solitarias.

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Tristán le pasó la mano por la frente... su padre le miró sin verle... hizo un gesto conocido y dio un pequeño respingo.
Así, en unos minutos, Tristán pasó de tener todo lo que deseaba en este mundo... a tener nada.

Con apenas veinte años recién cumplidos, no conocía el mar; sus manos... grandes y encallecidas, emanaban energía poderosa... igual que sus ojos, de un brillante negro intenso.

Tristán no había salido de su aldea de Bulnes... una comunidad, por aquel entonces olvidada, en pleno corazón de los Picos de Europa.

Su padre le enseñó a leer y escribir... a cuidar de las ovejas y del huerto; también a cocinar y mantenerse limpio... esto es todo lo que sabía a los veinte años; todo esto se lo enseñó su padre... su madre murió siendo aún un niño y de ella solo recodaba su voz dulce e insistente:

- ¡Tristaaannnn!... ¡no te alejes!.

Se lo encontraron en Potes... Mateo y Jeromé vagabundeaban a bordo del destartalado "850" de aquel, y decidieron parar ante el jolgorio y fuegos artificiales que indicaban una fiesta en toda regla; se fijaron en aquel muchacho que, vestido con traje de pana... de un marrón impecable, retorcía entre sus enormes manos algo parecido a una boina.

Mantenía fija la vista en la plaza donde todo el mundo bailaba frente a la banda de música... y las muchachas  oteaban pareja de su gusto.

- ¿Has visto a ese? - dijo Mateo... siempre dispuesto a sacar punta de todo - Acaba de llegar del pueblo y no sabe como mover el culo... jajajaja - reía ruidosamente.

Mateo siempre daba voces y se reía... hasta de su sombra.

Tristán se colocó la boina... y se giró hacia ellos; ¡ya está el lío!... pensó Jeromé, haciendo una mueca de desagrado.

Algo debió ocurrir porque se cruzaron miradas que aguantaron segundos que parecieran horas... Tristán pudo con ellos... y sin poner en movimiento aquellas manazas - gracias a Dios - reconocería, poco después, el propio Mateo.

Algo debió ocurrir porque Tristán sonrió... y aquella franca sonrisa abrió posibilidades; unos chorizos de brasa y varias sidras después, hicieron el resto.

- ¡No jodas que vives en Bulnes! - gritó Mateo.
- Allí vivo - contestó Tristán, haciendo desaparecer un enorme vaso de sidra entre las manos.
- Nosotros queremos ir al Naranjo... lo conocerás bien.
- Lo conozco. Mi padre me contó algunas historias que recordaba del abuelo... cuando un marqués, acompañado de un paisano de Caín, subieron al Picu.
- ¡Macho! - volvió a gritar Mateo - has vivido en el corazón de la historia y no te has enterado.

Tristán quedó algo triste y pensativo.

- Alguna vez hablé con montañeros que llegaban al pueblo y querían escalar el Picu... pero yo cuidaba de mis ovejas y ayudaba a mi padre...
- No hagas mucho caso a este - intervino Jeromé - es un borde de cuidado.

El coche de Mateo aguantó el tipo y les llevó a Puente Poncebos... allí comenzaron un camino que Tristán devoraba a grandes zancadas, sin esfuerzo aparente y sin parar de hablar... este muchacho se comía el sendero.

- ¡Jodido campesino! - mascullaba Mateo entre resoplidos - ¡llegaremos a Bulnes antes de salir!.


jueves, 13 de junio de 2013

Piadas Refugio Elola II

Seguimos repasando la historia del libro del refugio Elola... continuación del artículo que ya hemos relatado en el capítulo anterior Piadas Refugio Elola I... y nos mantenemos en la "roca caliente", ya vendrán los fríos y  entonces tocará hablar de las escaladas que, los alpinistas de la época, se afanaban en describir mediante relatos y dibujos... más heladores que los que ahora muestro.

Por aquellos años se empezaban a repetir... forzando en libre - lo que ahora se da en llamar... liberar - muchas de las clásicas abiertas por los magníficos predecesores que toda generación tiene; éste es el caso de la Rivas/Acuña del Segundo Hermanito...


Por supuesto... se repetían las rutas más conocidas y cada uno las relataba con mayor o menor gracia, siempre acompañadas de sus correspondientes líneas y números... siempre intentando forzar allá donde las "viejas guías marcaban  A1... y en otros casos simplemente para constatar la belleza del itinerario.




Tampoco había pereza para repetir otras vías que, aún hoy, son escasamente recorridas... incluso algo desconocidas y que han pasado al olvido colectivo... pero por aquel entonces parecería que todo el mundo quería deshacerse de la maldición del viejo refrán... "... el que de memoria carece... por piernas rece...".




Como habréis podido comprobar, por el dibujo anterior, el deseo de encontrar espacios perdidos no es nuevo... siempre hubo gente dispuesta a recorrer distancias y salvar desniveles para alcanzar ésa aguja soñada y escondida entre canales "galayeras"; esto viene a demostrar que Gredos es un lugar donde, desde tiempos lejanos, siempre hubo determinación para conocer su territorio... algo tradicional desde las primeras exploraciones.

También se inauguraban itinerarios cercanos al refugio... aprovechando las tardes cuando se completaba el trabajo y regresaba ése fresco agradable... con leve brisa... que animaba a escalar algo próximo, aunque en ocasiones también había que "patear" un rato.



Otro de los descubrimientos, bien recibido, fue el de las Agujas Rojas... un pequeño sector muy agradable y con aproximación que siempre se nos antojó corta, quizá debido a los continuos viajes con las caballerías para abastecer el refugio... y que forjaron piernas poderosas.

Una vez inaugurada la primera ruta "Vía de los Guías" a la aguja que llamamos Punta CIGAM - en honor a la compañía de guías que Miguel Ángel Vidal y el que escribe pusimos en marcha... algo de esto hablamos en Circo de Gredos... años 80 - llegaron otras muchas más escaladas en aquel recoleto sector.



Recuerdo una temporada magnífica... en la que se recorrieron nuevos paños de roca en los riscos más emblemáticos del circo de Gredos.

Risco Moreno fue asediado durante un verano... y no solo para repetir rutas históricas; tengo un vivo recuerdo de la "Heidi"... que junto con Miguel Ángel realicé un par de veces... una vía dura y exigente que siempre se miraba con respeto.

También otras nuevas... hoy en día seguramente olvidadas... ¡vamos... que me juego unas cervezas!; es el caso de la vía "Green Peace"... un itinerario sinuoso y de extraña escalada, posiblemente solo escalado en la apertura y nuestra posterior repetición unos días más tarde... a no ser que aparezca alguien más que por allí navegara.



El Ameal de Pablo también cuenta con dos rutas desconocidas... "Sirius" y "Jaén"... que también repetimos en aquellos años hasta su posterior olvido.


A éstas alturas ya os habréis percatado de un pequeño detalle: no existían los 6A, ni B... ni C... se pasaba del VIº al A1... sin despeinarse; bueno... pasar un VI del momento... nunca fue facilón, y la historia demostró, poco después, que ya se hacía 6B... o más, sin tener ni idea de lo que vendría; de ahí que siempre sugiero asegurarse si la guía/revista impresa, blog o web que se consultan, tienen la graduación actualizada o pertenecen a la continua "cadena" que se repite constantemente... grados "ochenteros" que harán temblar.

Se hace necesario recordar, como homenaje a los autores, que la "Biblia" del momento sobre Gredos y su historia de la escalada... viene de la mano de Miguel A. Adrados, Emilio García Viel y Jerónimo López... que con su magnífica guía "La Sierra de Gredos", editada en 1981... nos hicieron soñar que todavía podría ser posible un nuevo amanecer.



continuará....

miércoles, 12 de junio de 2013

Aig. du Midi (Frendo)

Si el Petit Dru vigila el valle de Chamonix como un centinela... la Aiguille du Midi podría considerarse el faro que guía a los navegantes cuando llega la noche.

Su cumbre Norte, algo más baja que la Sur (3.842m.), fue alcanzada por primera vez un 8 de agosto de 1818... por Antoni Malczewski y J. Balmat, junto con cinco guías.
Hubo que esperar a otro mes de agosto, éste ya en 1856, para que J. A. Devouassoux, J. Simond  y Ambroise Simond... coronasen la principal y mayor altura.


La historia de la Aiguille du Midi está indefectiblemente unida a la construcción del teleférico... una obra que ya se inició como proyecto en 1904; entre los años 1951/54 se construyó el primer tramo hasta el Plan de l´Aiguille - un fantástico mirador desde el que podemos contemplar, en toda su dimensión, la vertiente Norte de la montaña -.

Un 21 de agosto de 1955... se inauguró el segundo tramo que alcanza el punto más alto, en un trayecto limpio al que nunca me acostumbro... no sé... me da cosa.
Desde Chamonix salva un desnivel total de 2.700m. a una velocidad de 12m./seg. ... ¡vamos, como un tiro!.

No es por meter miedo... pero al hilo de esto contaré algún detalle que aconteció un verano de los 90, junto con mi compañero Julio Pérez... una retirada a media altura del llamado "3er. espolón central" de la ruta Yannick Seigneur - el siguiente bastión a la derecha del Frendo -.

... entrando al "Espolón Yannick Seigneur"...

El caso es que empezamos a rapelar un canalón situado un tanto a la izquierda de la subida... y encontramos cientos de metros de cables, del diámetro de un brazo, que colgaban... tensos unos y sueltos otros... entre grandes gendarmes de roca inestable; de ellos realizamos muchos rápeles... anudando cintas en aquellos cables oxidados y siempre pensando en el "latigazo" que soltarían si decidiesen hacerlo.

Esos cables pertenecen a los accidentes que ha tenido el teleférico a lo largo de su vida... insisto que mi intención no es dar miedo... pero tenía que contarlo... o reviento.

... ahora empieza lo duro...

El espolón Frendo, al que también se denomina 4º espolón, es una de ésas Nortes Alpinas imprescindibles; los artífices de ésta magnífica escalada fueron Édouard Frendo y René Rionda... el 11 de julio de 1941.
Es un recorrido mixto con casi 1.200 metros de desnivel... cambiante, algo discontinuo y donde se hace necesario avanzar sin pérdidas de tiempo.

Su dificultad global sería D+... o III+/V 75º... o III+/V+ (según salida elegida)... recordad el tema de graduaciones.


*APROXIMACIÓN y DESCENSO.
La aproximación desde el Plan de l´Aiguille es evidente y cómoda, en torno a hora y media alcanzaremos el inicio de la ruta... moverse rápido al atravesar los conos de deyección alimentados por los enormes canalones a ambos lados del espolón.

El descenso... a no ser que se desee bajar andando al Valle Blanco... también será evidente y a 12m/seg. previo pago del teleférico.

*LOGÍSTICA.
Puede resultar interesante dormir en el Plan de l´Aiguille (refugio coqueto o vivaqueo) con el fin de adelantar el día y evitar aglomeraciones en el teleférico.

La escalada se realiza fácilmente en el día... siempre y cuando no se pierda tiempo en zonas donde se puede "ensamblar"... y siempre que las condiciones del terreno sean adecuadas; si la roca está parcheada con nieve... la cosa puede alargarse - no digamos si en la salida del "rognon" aparecen hielos acerados -.

... arista y "rognon"... tramo clave según condiciones...

El asunto aquí está en si llegaremos o no antes de la salida del último teleférico... de no ser así solo quedará pasar la noche en los heladores túneles de ésa "aldea de altura"... o en algún baño calefactado... o suplicar plaza en el abarrotado refugio de los "Cósmicos" - para esto tendremos que salir a la vertiente opuesta... donde se encuentra el túnel, entrada o salida, y  la afilada arista que desciende al "plateau" del Tacul -.

También queda la opción de contemplar, desde las terrazas, el brillante Chamonix donde todo el mundo andará pidiendo cervezas, pizzas o "fondues" de queso... aunque a nosotros se nos helarán cuerpo y alma.

*MATERIAL.
1 Jgo. de Friends (completo).
1 Jgo. de Aliens (o jgo. fisureros).
10 Anillos+mosquetones.
3/4 Tornillos de hielo (medios).
2 Estacas de nieve (opcional).
2 Piolets (recomendable).
Crampones.


*PELIGROS OBJETIVOS Y CONSIDERACIONES SOBRE LA RUTA.
Es una escalada larga y discontinua en dificultades... sería aconsejable moverse rápido en terreno de ensamble, tanto con método de aseguramiento en corto (trepadas) como ensamble con seguros intermedios (resaltes)... esto ofrece garantías de rapidez.

La intuición es indispensable para éste terreno... existen muchas posibilidades de variantes, despistes y embarques, que nos pueden hacer perder tiempo... la regla será elegir siempre el camino más fácil aunque sea necesario zigzaguear.

... diedros iniciales...

La línea original busca el espolón... y es en la primera parte donde más atentos debemos estar; una vez recorrida la vira inicial, se localiza algo parecido a un gran diedro abierto... ligeramente ascendente a izquierdas... luego estar atentos a cuando montarse a derechas en el espolón - variantes posibles tirando de frente -.

Una vez recorrido el espolón - también tiene variantes -, alcanzamos un sector de agujas... fisuras y diedros... un tanto a izquierdas según nos acercamos a la arista de nieve; ésta zona sería la que mantiene mayor verticalidad y dificultad algo más constante.

... montados en el espolón central...

... escalada "chamoniarda"... atlética...

Se hace necesario estar acostumbrado a escalar con botas, para evitar pérdidas de tiempo en calzarse "gatos"... más teniendo en cuenta que es posible, según temporadas, encontrar nieve y terreno húmedo.

En términos generales, sin despistarnos de la ruta, la dificultad nunca superará el Vº en sectores cortos, con abundancia de terreno en III+/IV/IV+... pero no debemos subestimar una escalada de éste tipo... que todavía podría llegar un vivac inesperado - cosa que ocurre con frecuencia -.

Tendremos a la vista la fantástica arista de nieve que da acceso al "rognon"... un filo que resulta difícil de proteger - si está en hielo... llevará trabajo - y requiere moverse con determinación; según nos acerquemos al "rognon"... aumentará la pendiente.


... cabalgando la arista...

El tramo clave será el "rognon", muy cambiante en condiciones y donde decidiremos el itinerario a seguir.

Dos salidas son las más habituales... y la izquierda puede ser la más rápida, si las condiciones son adecuadas; en cualquier caso éste sector puede convertirse en una placa de hielo vivo y entonces nada será fácil... incluso puede presentarse algún corto resalte que ronde los 80º.

... salida izquierda...

La salida derecha... algo más larga... también sería la más amable - hasta hace alguna década era la más utilizada, junto con la directa - aunque exige incómoda travesía ascendente para colocarnos en la vertical de la arista cimera.


La salida central... V+ duro... mantiene carácter de Norte alpina; se corresponde con la apertura de la escalada... es la salida original aunque ya  no muy repetida... pero deja el cuerpo en orden; puede ser una buena opción, si la roca está limpia de nieve, y no nos convencen las condiciones de las otras posibilidades.

También existe otra variante inaugurada en épocas más recientes... y que recorre el evidente canalón central que parte el "rognon"... pero no dispongo de información fiable.

La original marcada en la foto es la que utilicé, un verano a finales de los 70, con mi compañero Juan R. Tachó... y tengo que echar mano del cuaderno manoseado, para recordar algo:

"... llegados al rognon nos encontramos con una cordada atípica... un asiático sonriente - nada especial - y su compañero ¡de raza negra!... nunca vi cosa igual.
Tiramos a izquierdas, envueltos en una densa niebla, decido pasar a la roca por unas placas tumbadas que me llevan a unas fisuras verticales y algo sucias en lo alto... terreno duro en el que moverse de una a otra fisura... hasta alcanzar unos desplomes donde hacemos reunión; luego los evitamos en travesía horizontal hacia la izquierda y retomamos nieve hasta la arista.
Vamos tarde... el último teleférico ya salió hacia Chamonix... de nuevo tocará dormir en los heladores pasillos de la estación..."

A pesar de revolver, a fondo, el desván y sus baúles... solo logro encontrar tres fotos: dos pertenecientes al día siguiente ya de bajada en el teleférico y otra preparando el material en el camping de Chamonix - las muestro como curiosidad casi histórica -... es lo que hay.

... Grandes Jorasses al fondo  y alpinistas en la arista final...

... Aig. du Midi...

... material de la época...

En definitiva... habremos completado una ruta mítica que no debe subestimarse en momento alguno y, como siempre, deberemos celebrarlo con buena cena... y buen vinito... una vez que pisemos Chamonix y podamos contemplar ésa Aiguille du Midi desde otra perspectiva.

Reportajes en Alto, rápido y ligero y Mis terrores favoritos... también fotos de Tomás Mesón y Michael Wahlin.

domingo, 9 de junio de 2013

Experiencia, fracasar y triunfar

Experiencia... del latín experientia... "práctica prolongada que proporciona conocimiento o habilidad para hacer algo"; término muy unido al capítulo en el que hemos hablado de Actitud y conocimiento.

Fracasar... del italiano fracassare... "dicho de una persona: tener resultado adverso... ".
Es decir... lo que, en montaña, conocemos como abandonar a toda velocidad con el rabo entre las piernas - ya os he contado por aquí algunos, que no todos, de los intentos al DruCervino y Droites -.

Triunfar... del latín triumphare... "quedar victorioso".
Clarísimo... llegar al bar, sano y salvo, pasando por la cumbre... o no - también narré algún triunfo, pocos... aunque quizá el más trabajoso fuese el Chacraraju -.

Ni se os ocurra pensar que la experiencia garantiza la vida... jamás... incluso bien gestionada cuenta con un "diablo" que siempre acecha: el exceso de confianza.
Sin embargo se hace necesario crear confianza en uno mismo, a través de la práctica; esto ofrece un nuevo espacio en el que avanzar lentamente y al que se llega tras años de escaladas ajustadas al nivel del momento.


Y la experiencia tiene otro peligro adicional: el deseo de alcanzar metas cada vez más comprometidas... es decir... que se hace más peligroso cuanto más se avanza hacia objetivos "imposibles".
Pero así es la naturaleza humana... y así deberemos entenderlo.

Lo que garantiza la experiencia... por el conocimiento y el tiempo transcurrido... es la capacidad de afrontar los problemas adecuadamente, esto incluye algo de lo que también hemos hablado en el capítulo de Pasión, voluntad y sufrimiento; la experiencia hace que un alpinista prevea situaciones antes de que ocurran... y cuando han ocurrido, actúe de forma flexible para acondicionarse al espacio que se le viene encima.

Para adquirir experiencia no solo hace falta escalar mucho... también hay que escalar por muchos sitios y con mucha gente; ésto último es vital... es imprescindible dejarse acompañar por alpinistas con mayor bagaje... gentes de las que aprenderemos lo que no está escrito... su forma de moverse, la actitud y el espíritu que mantienen, su estilo para encarar los problemas... y sobretodo... el brillo de su mirada.


Aceptar el fracaso como parte del aprendizaje es difícil de asumir... pero resulta imprescindible "entender" el asunto; a simple vista parece fácil pero no lo es en absoluto... una cosa es decirlo y otra asumirlo.

Fracasar nos ofrece la posibilidad de aprender y mejorar... forjar un espíritu de lucha y desarrollar técnicas para solucionar problemas; los abandonos son más duros y complicados que los triunfos... y por ello aumentan el "registro" que nos ayudará en el futuro.

El fracaso está irremediablemente unido a la perseverancia... y esto es absolutamente imprescindible para el alpinista... perseverar siempre tiene réditos, aunque no lo parezca... lo importante es el camino, jugando limpio, con cumbre o sin ella... y fracasar "triunfando" es más difícil que triunfar "fracasando".

Se entiende por triunfar alcanzar la cumbre de los sueños, navegando en buen estilo... y regresando para contarlo.


Algo así como el "non plus ultra" en el asunto que nos ocupa... la montaña... cuando todo nuestro saber y determinación, actitud y voluntad, experiencia y buen hacer... dan como resultado colocarse en todo lo alto y apretar la mano del compañero con las mayores pocas fuerzas que nos queden... sin pasarse... que todavía hay que bajarse de allí.

Triunfar también tiene sus peligros... el principal sería acostumbrarse a ello, tan peligroso que hasta puede convencernos para pensar en la "inmortalidad"... incluso tergiversar acontecimientos, contar historias que no sucedieron de la manera que se relatan; prisioneros del éxito.

Un deseo excesivo del triunfo también juega en contra de aceptar el fracaso... conviene nivelar la balanza.

Por último, parafraseando términos de boxeo, una máxima a tener en cuenta en la montaña... y en la vida diaria... tan importante es golpear con fuerza como encajar el golpe ajeno.

Luego ya... lo que tenga que ser.