Subir montañas. Aprender, avanzar y mejorar… siempre mejorar. Luchar y perseverar… siempre perseverar. Imaginar y soñar… siempre soñar. Compartir, sentir y reír… siempre reír. Fracasar y triunfar… como aprendizaje. Intuir y prever…puede no ser cierto lo que ves. Entender el entorno… que no conoce piedad. Escuchar las señales… que son legión. Navegar… con calma justa. Decidir… es tu libertad. Asumir el sufrimiento… que alguna vez llegará. Proteger… el compañero es tu mitad. Corazón caliente y sangre fría. Humildad debida.
Aún así… nada es seguro. Nadie te obligó… y a nadie exigirás.
Luego… bajar de allí… con las mismas reglas.
Vivir.


jueves, 9 de julio de 2015

Pucaranra... la montaña roja de la Cordillera Blanca I

"... lanzo las cuerdas al fondo de la grieta, con un gesto de perezosa dulzura... suplicando, en silencio, que todo salga bien.
Me recibe el frío aliento de la negrura; pocos metros más abajo ya se pierde el nylon y penetraré en un reino que no logro ver.
Me coloco en el borde, como un reo pisaría la trampilla que cederá, y -al mismo ritmo que la fiebre me obliga a un lento parpadeo- cruzo la última mirada con Javier que, sentado en la nieve, afianza con su peso la única estaca de aluminio de la que colgaremos; no sé... veo cansancio en sus ojos y -si pudiera verme- miedo en los míos.
Solo unos pocos metros y ya estoy helado... solo unos segundos son suficientes para robarme el calor; oscuridad rota por los rayos de sol que luchan por entrar; arriba... cada metro más lejano... un agujero de esperanza que se hace más y más pequeño, mientras desciendo hacia un espacio desconocido.
Caen cristales de nieve cuando las cuerdas cortan el borde, como el acero caliente la mantequilla; me gusta y alzo la cara para  recibir aquello que cae de la luz.
La tarea será encontrar una posibilidad para alcanzar la otra orilla de esta grieta -en un glaciar colgado, cercano a los 6.000m., del Pucaranra- y habrá que bajar para volver a subir. No vemos alternativa distinta.
Va para tres días por aquí.
Tengo más miedo que vergüenza... y esto tampoco será suficiente; estoy en las tripas del glaciar, un lugar que no me pertenece.
La luz de la linterna frontal pierde fuerza, apenas ilumina mis botas que se recortan contra un pozo sin fondo.
Como si me hallara en una burbuja -de luz tenue- las cuerdas se pierden, arriba y abajo, en la oscuridad. 
Solo unos segundos antes de perder contacto con la pared, un estratificado horizontal que sobresale del muro helado -hielos prensados que indican milenios, sucios y repletos de aire apresado en burbujas-, roza con el descensor en "ocho" y se forma el temido nudo de alondra. Empiezo a girar como peonza y la mochila me vence la espalda.
Se pierde el final de la cuerda con un "alegre" balanceo que indica cabo libre y cercano; la grieta se traga sonidos ajenos, los míos suenan secos y huecos... como si fuesen de otro. 
Todo se pierde -todo- contra un abismo negro que parece respirar. 
No sé como será el infierno pero, en este al que desciendo, no me abrasarán otras llamas que no sean las que me encienden las sienes..."

(Cordillera Blanca, vertiente Oeste del Pucaranra, julio 1980)


... vertiente Oeste del Pucaranra (izquierda imagen)...

La quebrada Cojup se estrella -nace, según se mire- en un circo glaciar, flanqueado por montañas blancas que alimentan lagunas; láminas de aguas frías que se empeñan en desbordarse periódicamente.
Una tarea de la naturaleza que se afana en mover tierras y rocas, unas veces de forma violenta... otras lentamente, sin prisa, con el único fin de llevar todo el material arrancado en la cabecera, desgastando un suelo algo pobre, hasta encontrar la siguiente horizontal.
Luego ya se verá si hay más transporte a realizar.

Un circo glaciar amurallado por los nevados Ranrapalca, Palcaraju y Pucaranra... un trío de "seismiles", como tres torres, que vigilan la quebrada.

En 1941, un desprendimiento de seracs (grandes bloques de hielo procedentes de glaciares suspendidos) sobre la laguna Palcacocha, originó una ola que abrió una brecha en la morrena frontal de la laguna.
Toda esa masa aumentó su potencia cuando se llevó por delante otra laguna más pequeña -conocida como Jircacocha- situada más abajo y hoy desaparecida.

Huaraz, la ciudad que por aquel entonces contaba con algo más de 15.000 habitantes y situada al final de la quebrada, recibió... a pesar de la distancia (algo más de 15 km.), un aluvión de agua, barro y todo lo que la potencia desatada se llevó por delante.
En poco más de quince minutos... entre cinco y siete mil personas quedaron sepultadas.


Hemos abandonado Huaraz en una "Datsun pick up" -un vehículo legendario que parece dominar carreteras, pistas y caminos inexistentes-. Parece mentira lo que puede transportar.

Pasado el mediodía, el conductor nos descarga frente a un muro de piedra con cancela de hierro ¡una puerta en el campo!.



Ahora buscaremos algún muchacho que disponga de caballerías -también aceptaremos caballería "menor", a veces más válida según el terreno a cubrir-.

Nos espera un mes de julio caluroso y algo inestable, pero no importa, lo que hemos llamado "Operación Andes 80" está en marcha.




Recorreremos los Andes de la Cordillera Blanca, buscando lugares imposibles. También ciudades abandonadas. Y nos recibirá la selva peruana que linda con Brasil, ya os adelanté algo en un artículo anterior... todo llegará.
Serán tres meses que se llevarán algunos kilos del cuerpo y dejarán en el cerebro recuerdos de vida plena.

Pero, de momento, nuestro principal objetivo es el Pucaranra... la montaña roja de la Cordillera Blanca.


Contratamos los servicios de Agripino Alvarado, un huaracino que será nuestro guardián y vigilante, cocinero y pinche, arriero y porteador, consejero y amigo... buen amigo.
Nos acompañará durante  los casi dos meses de "cordillear" -un palabro que nos inventamos y define grandes recorridos por la cordillera-, siempre pendiente para echar una mano donde sea necesario... también nos contará una parte de su vida, ayudando a la familia cuando apenas levantaba un metro del suelo, y "encuentros" con seres que habitan las quebradas lejanas.



Agripino tendrá tiempo de relatarnos -a la mágica luz de las hogueras que encendimos, más allá de los 5.000 metros- cuando acompañó a René Desmaison en algunas de sus expediciones en los Andes, entre los años 76/79... años en los que el alpinista francés realizó magníficas campañas, inaugurando una ruta en la cara Sur del Huandoy.


De momento, recorremos el margen derecho -según ascenso- de la quebrada, y se hace necesario abandonar el trazado en algunos tramos más allá del itinerario original del camino, todo para evitar terreno de escombrera ocasionado por los derrumbes que aún persisten en las zonas más estrechas de la quebrada.

Nos asombra la fuerza que tuvo que desplegarse por aquí, cuando el desborde de la laguna Palcacocha; hay sectores que fueron curvas en la garganta y ahora parecen enderezados por un buldócer gigantesco.
Laderas cortadas, inestables y repletas de bolos incrustados, a punto de caer.

Nosotros, acompañados por los potentes burros de carga que hemos conseguido, continuamos ascendiendo hasta que por fin avistamos, por un hueco que se abre en la quebrada, nuestro Pucaranra.



Y luego, llegamos al solitario pedregal que se nos presenta a la vista.
Estamos contemplando el mayor tajo que jamás vimos en una morrena frontal... y allí... allí levantaremos un par de tiendas desechadas por viejas, mientras tratamos de adivinar qué pasaría si la Tierra decide que sobramos...


Os lo contaré tan pronto pueda pensar con más claridad de la que me permiten los calores de la dehesa castellana.

De momento vamos a descargar...



continuará....

domingo, 5 de julio de 2015

NOTICIAS: Everest... ha llegado el futuro

"If you´re going to use oxygen, use it. Make it make a difference"
(Adrian Ballinger)

"Si vas a usar oxígeno, úsalo. Ahí esta la diferencia".

Estas palabras cambiarán, definitivamente, el concepto de escalar "ochomiles".
Seguramente -no es seguro, pero es muy posible- los "alpinistas" que desean alcanzar las montañas más altas de la Tierra, se aferrarán a esta máxima que se convertirá en verdad... la verdad.

Revistas (especializadas o no), redes sociales, medios de comunicación escritos en papel reciclado o no, televisiones y programas de aventureros (también de "asuntos del corazón"), radio... y cualquier otro medio informativo, se harán cargo de comentar "hazañas" de gentes que un día soñaron ser alpinistas.

Campamentos base convertidos en ciudades, campos de altura en cementerios y basureros (según qué culturas ambas cosas son lo mismo; sin acritud), escaleras, cuerdas fijas (quizá máquinas que admitan pago del peaje con tarjeta), sherpas con botellas de oxígeno y tubos dosificadores para dos o tres clientes, tiendas de altura en alquiler por horas, comida y bebida a precio de hotel "cinco estrellas", fotógrafos profesionales que dejarán constancia del evento (tipo boda, religiosa o no); todo será posible... todo... todo por ver la Tierra a tus pies.

Ha llegado el futuro... pero que a nadie se le ocurra preguntar: "¿Estilo alpino?"...

El artículo que sugiero leáis detenidamente -muy detenidamente, aunque está en inglés- no tiene desperdicio; os dejo un pequeño resumen:

Habla de que los "clientes alpinistas" no pierdan mucho tiempo en la montaña, por aquello de la aclimatación-... así no se alejarán demasiados días del trabajo y la familia (¡joder!), por lo que propone -su empresa ya lo oferta- salir de casa aclimatado- la ciencia ya ofrece la posibilidad-. Ocho semanas antes de tomar el avión que nos trasladará al lugar donde se desarrollará la "expedición", se envíará al domicilio del "cliente alpinista" una "hypoxic tent" (bautizada como tienda de altura; vamos... un artefacto que nos situará -en el salón de casa- en las condiciones atmosféricas que encontraremos a los 5.500 metros de altitud).

El "cliente alpinista" empezará a utilizar oxígeno desde los 7.000 metros (día y noche... constantemente)... y los sherpas le moverán las nueve botellas que se calcula necesitará.

Todo ello será posible por un precio individual -en el caso del Everest- de 79.000 (setenta y nueve mil) dólares USA.
Actualmente la tarifa "normal" ronda los 49.000 (cuarenta y nueve mil) dólares USA.
Parecerá una exageración, pero la compañía comercial que oferta el "futuro" ya tiene seis clientes para la próxima primavera.

Ha llegado el futuro... Yo, no quiero hablar más sobre esto, simplemente os muestro una orgía de imágenes actuales. Cada uno es libre de elegir como llegar a una cumbre.





























Enlace al artículo.

miércoles, 1 de julio de 2015

NOTICIAS: Denali Diamond... en femenino

Denali Diamond... en femenino

En 1983, Bryan Becker y Rolf Graage, realizaron una escalada en el Denali (McKinley) que se convertiría, con el paso de los años, en la ruta clásica más dura de la montaña.
Alcanzaron la cumbre después de diecisiete días de lucha y se graduó como: Alaska 6, 5.9 A3


El inquietante "A3" no fue liberado hasta la sexta ascensión de la ruta, por Kazuaki Amano, Ryo Masumoto y Takaai Nagato, que en cuatro días del año 2010... lo marcaron como M7+.
Un diedro que termina contra un desplome... poco más que añadir.

... ¡el lío!...

... vivac en el sector duro, durante la segunda ascensión...

La ruta actualmente se gradua como: Alaska 6, 5.9 A3/M6 A1 WI5+ 2600m. ... y el "FFA" (First Free Ascent=Primer Ascenso Libre) nos dejaría eliminar algunos signos mencionados y cambiar a M7+.
¡Menudo lío!... Pero tranquilos, cada uno puede apañarse al gusto personal y si hay que sacar los estribos, seguro que no hay muchas miradas vigilando.

... sector clave...

La séptima y última -por el momento- ascensión de esta magnífica ruta ha corrido a cargo de dos mujeres: Chantel Astorga y Jewell Lund, en cinco días del presente año 2015.
Es, por tanto, la primera "femenina total" de la ruta.
¡Enhorabuena!.

Y, desde luego, ostentan una dilatada experiencia en todo tipo de terrenos. Chantel Astorga realizó el pasado año, la "Nose" al Capitán (Yosemite) en solitario; su tiempo fue de 24 horas 39 minutos.
Por su parte, Jewell Lund, se merienda en el 2013 una de las rutas míticas del Mount Hunter... inaugurada en 1994 por la cordada Backes/Twight: "Deprivation". 
Para "entrar en calor", ya en cordada, realizaron otra ruta al Mount Huntington, una linea bautizada como "Polarchrome" 5.9+ WI5+ 1.100m.

Para los que se pierdan entre tantas letras y números, dejo el enlace Graduación hielo/mixto.


Para hacernos una idea de la magnitud de la escalada, bastará con detallar el listado de ascensiones... hasta hoy.

1ª Asc. Bryan Becker y Rolf Graage. 1983 (17 días).
2ª Asc. Ian Parnell y Kenton Kool. 2002 (5 días).
3ª Asc. Katsutaka Yokoyama y Fumitaka Ichimura. 2005 (5 días).
4ª Asc. Chris Brazeau y Ian Welsted. 2005 (44 horas, evitan el sector clave).
5ª Asc. Colin Haley y Mark Westman. 2007 (45.5 horas).
6ª Asc. Kazuaki Amano, Ryo Masumoto y Takaai Nagato. 2010 (4 días, primera liberación M7+).
7ª Asc. Chantel Astorga y Jewell Lund. 2015 (5 días, primera femenina total).

Info: Mark Westman.

Alaska sigue siendo un lugar donde aún perdura la aventura, solo bastará con echarse la mochila al hombro y señalar con el dedo, en el manoseado mapa, el glaciar donde nos dejará la avioneta; bueno... también se puede llegar andando, pero eso sería algo grande... muy grande.

Para los amantes del frío, aquí van tres artículos sobre Alaska.

Fuentes: Alpinist y Supertopo.