Subir montañas. Aprender, avanzar y mejorar… siempre mejorar. Luchar y perseverar… siempre perseverar. Imaginar y soñar… siempre soñar. Compartir, sentir y reír… siempre reír. Fracasar y triunfar… como aprendizaje. Intuir y prever…puede no ser cierto lo que ves. Entender el entorno… que no conoce piedad. Escuchar las señales… que son legión. Navegar… con calma justa. Decidir… es tu libertad. Asumir el sufrimiento… que alguna vez llegará. Proteger… el compañero es tu mitad. Corazón caliente y sangre fría. Humildad debida.
Aún así… nada es seguro. Nadie te obligó… y a nadie exigirás.
Luego… bajar de allí… con las mismas reglas.
Vivir.


lunes, 22 de julio de 2013

Test radical

Siempre tuvo importancia... aunque décadas atrás el sistema "mula de carga" parecía cosa normal y se aceptaba como parte del juego.

Cierto que todavía en éstos tiempos, para algunas actividades... de varios días, también se considera aceptable portar una carga importante... pero el avance de la tecnología en nuevos materiales, innovación de diseños y evolución del pensamiento están para aprovecharse de las ventajas que supone un equipo ligero... junto con la información de la que se dispone y el estilo de escalada rápido, limpio y eficaz que, salvo excepciones, se persigue y acepta.

... vagabundeando por el Bregaglia...

Suele ocurrir que no somos plenamente conscientes del asunto del peso... quiero decir que "no somos plenamente conscientes"... solo en parte.
Damos importancia a cuanto nos pesa ésa mochila o lo que tira el arnés cuando va cargadito de cacharros... pero no hemos desmenuzado a conciencia todos esos gramos que se juntan para formar kilos y kilos de carga.

... Patagonia...

Ligereza y fluidez son las claves para una escalada gloriosa... nos ocuparemos ahora exclusivamente del tema "peso"... y damos por hecho que conocemos las técnicas de escalada clásica, manejo de materiales y demás... es decir... fluidez - éste será capítulo aparte -.

Dejaremos también a un lado aquellas escaladas cercanas y en las que no será necesario llevar mochila de ataque o similar... nos centraremos en las que se hace necesario una marcha en montaña y/o además exigen que carguemos con todo o parte de lo que llevamos en la aproximación, bien es cierto que según nuestra actitud y aptitud esto puede cambiar en la forma de acometer el objetivo, pero hagamos el ejercicio mental de "colocarnos" en una posición intermedia y "normal" ... por ejemplo:

*Cresta Salenques/Tempestades al Aneto (estival).
*Norte del Almanzor (invernal).
*Espolón de los franceses Peña Vieja (estival).
*Gran Diagonal Peña Telera (invernal).
*Norte clásica Pique Longue Vignemale (estival).
*Sureste clásica Midi d´Ossau (estival).
*Canal del Pájaro Negro Peña Santa de Castilla (estival).
*Rabadá/Navarro Naranjo de Bulnes o Picu Urriellu (estival).
*Espolón Frendo Aig. du Midi (estival).
*Arista Küffner Mont Maudit (estival).
*Suizos a las Courtes (invernal).
*Cassin al Piz Badile (estival).
*Espolón Brenva al Mont Blanc (estival).
*Walker Grandes Jorasses (estival).
*Ginat Droites (invernal).

Un poco de todo, estival e invernal, en actividades que podemos considerar clásicas y al alcance de muchos alpinistas... en diferentes intereses y niveles; en cualquier caso cada uno puede diseñar su propia actividad, distinta de las que aquí se ofrecen como muestreo.

Ahora vamos a definir unas cuantas normas a seguir en éste "juego" que nos traemos entre manos:

*Las rutas no han sido elegidas al azar... todas tiene "truco"... aproximación, tipo de escalada, posibles retiradas por mal tiempo... así pues será necesario elegir cuidadosamente el equipo a llevar.
*Entendemos que vamos en cordada de dos y cuerda doble.
*Nos pesamos desnudos - absolutamente desnudos - en perfecto orden de revista y recién salidos del baño... pelo y uñas arregladas... incluso recién visitado el WC.
*Tomamos nota del dato que ofrece la báscula traidora... y tenemos en cuenta que, haciendo un símil con los vehículos... llamamos TARA al peso de nuestro cuerpo; CARGA al peso que nos colocamos encima y TOTAL a la suma.
*Volvemos a pesarnos con la CARGA - según actividad - colocada en su sitio... esto incluye todo, no solo el material de escalada colgando del arnés...  pantalones, calcetines, calzoncillos/bragas, camiseta, forro polar... también si llevamos botas o zapatillas, pies de gato, saco, esterilla y funda vivac, chaqueta exterior, linterna frontal, piolet y crampones, guantes, cámara de fotos/video, móvil, pilas, infiernillo y menaje, comida, bebida... sin olvidar la mochila - que también pesa en vacío - con todo lo que deba llevar... todo... incluyendo aquello que no damos importancia... gafas, lentillas, peine, mondadientes, cortauñas, kleenex, pañuelo, mechero, tabaco (no recomendable), aspirinas, reloj, monedas, llaves del coche, gorra de sol, colirios y cremas, cartera... con la foto del chico/a... o de la Virgen de los Desamparados... TODO.

... ¡me olvidé la cámara... y el móvil... y las llaves... y... !... ufff...

*Diferenciamos entre lo que porteamos en la aproximación y lo que cargaremos en la escalada... y tomamos nota para establecer claramente la CARGA durante el recorrido hasta el vivac/refugio y la escalada en sí misma.
*Añadimos o quitamos cosas - según las rutas - y repetimos el proceso.
*La cifra importante, una vez conocidos los datos, corresponde al porcentaje de CARGA con respecto a nuestra TARA - por ejemplo... un individuo de 70kgs. desnudito, con una carga de 20kgs... da como resultado un porcentaje de 28,58%... ¡al tanto con ésta cifra!.

Ni se os ocurra pensar que es difícil llevar 20 kgs. cuando se está escalando una ruta en montaña que requiere llevar mochila de ataque... atravesar neveros y navegar - entre aproximación, escalada y descenso - un par de días por ahí; lo difícil es llevar menos... ya lo veréis.

... Gredos estival (escalada roca... media jornada)...

... Alpes estival (escalada roca -aprox./descenso por glaciar-... una o dos jornadas)...

... Pirineos invernal (escalada alta montaña hielo/roca... una larga jornada)...

... Alpes invernal (escalada alta montaña hielo/roca... varios días)...

... Himalaya invernal (escalada en altitud hielo/roca... varios días)...

Solemos comentar aquello de "... la mochila pesaría ocho o diez kilos o así..."... pero no tomamos en consideración lo que "llevamos" puesto encima. ¡Ah!... y aquello de "... bueno, con todo lo que llevo... no importan unos "porsiacas" más...".

No tengáis prisa y hacedlo metódicamente... es muy posible que nos llevemos una sorpresa y esto nos vendrá al pelo para tomar conciencia de la realidad y ofrecer mejores posibilidades de triunfar en una escalada soñada.

En los ejemplos hay rutas variadas... estivales e invernales... con o sin mochila... con o sin probabilidad de vivac - antes, durante o al descenso -, bajada sencilla o complicada... roca, hielo o ambos... etc.

... igual que no es lo mismo esto...

... que esto...

... o esto otro...

En cualquier caso dependerá de nuestra actitud y aptitud... la elección del equipo... y nuestro estilo a la hora de encarar una montaña; y siempre jugaremos con un margen de seguridad... aunque, bien es cierto, éste se hace menor cuanto mayor nuestra determinación y aceptación de reglas no escritas... así son las cosas.

Unos apurarán una escalada con lo mínimo, otros con exceso de equipaje... pero lo importante es definir nuestro "estilo actual" ajustándonos a la mejor opción según la capacidad personal... que cambiará, seguramente a mejor, con el paso del tiempo... siempre y cuando seamos plenamente conscientes de la necesidad de mejorar.

Para terminar... conviene calcular el peso TOTAL de la cordada y cuando se "vea" la cifra de kilos que avanza por una pared... nos invitamos a una cervecita con tapa, mientras nuestra música preferida suena en el aire y... podemos meditar sobre la "levedad del ser".

... Expedición...

miércoles, 10 de julio de 2013

Triolet

Del mismo modo que la Aig. de Triolet parece cerrar el circo de Argentière, con el Mont Dolent de centinela... del mismo modo "casi" podemos cerrar el capítulo de las nortes clásicas en ésta vertiente; bueno... nos faltaría hablar del la Aig. Verte con su corredor Couturier... todo llegará.

... Argentière, el glaciar de las nortes... al fondo el Triolet... luego Courtes, Droites y Aig. Verte... el Dru vigila...

La primera ascensión del Triolet no se realizó por Argentière... ocurrió por la vertiente Este, un 26 de agosto de 1874 a cargo de J.A.G. Marshall, U. Almer y J. Fisher.

Unos años antes, en julio de 1863, un nutrido grupo de alpinistas de la época... acompañados por guías entre los que se encontraba Víctor Tairraz y A. Adams Reilly, J. Birckbeck, G.C. Hodgkinson y J.J. Mieulet... lograron llegar al Col de Triolet (3.700m.) por la vertiente Oeste del glaciar de Talèfre, pero renunciaron a una cima ya cercana.
Su itinerario hasta el Col es el utilizado actualmente para el descenso de la Aig. de Triolet.


El 27 de julio de 1900... Thomas Maischberger, Franz Zimmer y Hainrich (Hans) Pfannl, retoman el itinerario anterior hasta el Col del Triolet... alcanzan el Col superior y hacen cumbre.
Queda así abierto el descenso total que más se utiliza hoy en día... y es el que reseñaremos más adelante.

Hubo un tiempo que "la norte del Triolet" se consideraba un mito... y conviene recordar que fue recorrida con crampones de 10 puntas - tallando escalones - y con un solo piolet - de madera... por supuesto -.

Un 20 de setiembre de 1931... Robert Gréloz y André Roch - suizos ginebrinos - inauguran el primer itinerario del Triolet por ésta vertiente Norte... 800 metros de rimaya a cumbre, entre seracs amenazantes.

Fue una norte deseada... como demuestra un intento el año anterior (1930), a cargo de B. Arsandeaux, G. Labour y P. Chevalier... en el que llegaron al segundo serac de la pared... intento nada despreciable y en el que se torcieron las cosas cuando ya sobrepasaron las mayores dificultades.

Esta es la escalada que ahora nos ocupa y a la que se accede por el glaciar de Argentière, donde se levanta el refugio del mismo nombre... con vistas panorámicas impresionantes del murallón que contiene algunas de las nortes que ya hemos detallado en capítulos anteriores... Droites y Courtes.

*APROXIMACIÓN.
Resulta el mismo camino que para las nortes de la vertiente... desde Grands Montets - o Chamonix para los más sufridores - hasta el refugio de Argentière.

Desde aquí... en torno a hora y media de suave pendiente llegaremos a una... o dos rimayas muy cambiantes que pueden ofrecer problemas... o no existir, según lo que haya ocurrido en la temporada.
Se localizan por debajo y encima de un abombamiento/serac... que también sufre cambios constantes.

*DESCENSO.
El Triolet ostenta un descenso largo en el que es necesario prestar atención.

Si los Dioses deciden que nos cubra la niebla al inicio de la bajada... éste será un buen momento para comprobar nuestra intuición para navegar por el lugar correcto, no es un tema menor, y por ello me explayo - quizá en exceso - en éste capítulo.


Desde la cumbre descenderemos el canalón que nos llevó a ella desde el Col superior... unos 100 metros que, según condiciones, podremos rapelar si lo vemos conveniente.


Luego existen opciones para llegar al Col de Triolet... según el estado de las cosas - nieves o rocas - descender directamente un corredor que nos deja en el collado... o atravesar las Petites Aig. de Triolet, vertiente Oeste, asunto éste que puede complicarse por el tipo de terreno a cubrir.


Una vez en el Col de Triolet... recorrer el "plateau" sin perder de vista la arista de nieve de la Punta Isabella, que desciende hacia el glaciar. Tan pronto como sea posible y por la zona más evidente - sin coger altura y tirando a la baja - montarse en la arista... ésta sería la forma más segura de evitar la zona de seracs que se amontonan en el centro del glaciar suspendido.


Igualmente abandonar la arista una vez sobrepasados los seracs y ya recorrer el itinerario, bajo las Courtes, hasta el refugio Couvercle.

... vista aérea del descenso...

Nos llevará fácilmente tres o cuatro horas alcanzar éste punto; si hemos optado por realizar la actividad en alguna temporada fuera de la estival, con el uso de esquís ganaremos tiempo si las condiciones son adecuadas... pero esto solo lo conoceremos sobre la marcha.

*LOGÍSTICA.
Al igual que hemos sugerido para cualquiera de las nortes de la vertiente Argentière, lo importante es madrugar... avanzar rápido y ligero de equipaje; si todo se desarrolla "como debe ser"... alcanzaremos el refugio Couvercle con la tentación de seguir hacia Chamonix... aunque una noche entre las mantas de ése lugar que veló los sueños de tantos alpinistas de leyenda, bien vale la espera del amanecer.

*MATERIAL.
* 6/8 Tornillos (medios y uno largo para Abalakov).
* 8/10 Anillos+mosquetón.
* 1 Jgo. Fisureros.
* 2 Estacas de nieve o "Deadman" (aconsejable).

*PELIGROS OBJETIVOS Y CONSIDERACIONES SOBRE LA RUTA.
Los peligros objetivos de la cara Norte del Triolet son importantes... tanto es así que su graduación se mueve en los extremos del grado de compromiso y el técnico... en la vieja escala D 70º... y en la moderna V/AI3 IVº (compromiso/hielo alpino/grado máx. roca o su equivalente en mixto si encontramos hielo)... recordad el asunto de graduación hielo/roca.

Solo se recomienda emprender la escalada con todos los vientos a favor... suponiendo que tal cosa pueda existir.


En las últimas décadas han ocurrido movimientos en los seracs de la ruta y se hace imprescindible contrastar la información sobre el estado de las cosas en la Maison de la Montagne de Chamonix... donde pueden informarnos de las condiciones y echar un vistazo a los comentarios sobre las últimas escaladas de otros alpinistas - cosa muy recomendable que también hagamos a nuestro regreso... esto ayudará a otros -.

La ruta tiene varios sectores bien diferenciados: una vez superada la primera rimaya... es posible encontrarse otra ya cercana a un estrechamiento entre dos islotes rocosas muy característicos - 60/65º con posibilidad de mixto si la temporada no fue buena -, luego recorrer una pala (60º) en travesía ascendente que conecta con el primer serac... y que sobrepasaremos por su izquierda (tramo corto máx. 70º).

... primera barrera de seracs...

Alcanzaremos el segundo serac por una rampa amable (40/45º)... para situarnos casi en la vertical de las Petites Aig. de Triolet... y lo atravesaremos por la derecha (60/70º) para ascender en diagonal a izquierdas hacia el Col superior.

... segunda barrera de seracs...

En ése punto del segundo serac existen posibilidades de escape... una sería hacia una arista de nieve que separa el Petit Triolet de las Aig. de Triolet (más recomendable)... y otra que se dirige a la brecha entre las Petites (más complicada para bordear a su hermana, vertiente Oeste).

Sugiero terminar el recorrido al menos hasta el Col superior... pero se indican como opción si por alguna razón hay que cambiar el plan; estas dos posibilidades de escape tienen su trabajo... y si hay que elegir quizá sea más amable la que nos lleva a la arista del Petit Triolet.

Una vez en el Col superior... un canalón/chimenea evidente - unos cien metros - por terreno fracturado y con posibilidad de nieves (III+... máx. IV)... llegamos a la cumbre de la Aig. de Triolet... con vistas impresionantes.

... col superior de Triolet... ya solo quedan 100 metros de roca/nieve...

Un horario normal para ésta cara Norte de 800 metros, se mueve entre las 5/8 horas... si todo va bien, existen buenas condiciones, y lo más importante, las rimayas de entrada no están demasiado "infernales".

Al hilo de esto y puesto que solo guardo media docena de fotos de mi primer viaje a los Alpes en el 77... y ninguna de las escaladas que realizamos... vuelvo a tirar del "cuaderno espiral" donde anoté algunas impresiones sobre la norte del Triolet.

... Circo de Argentière con el Triolet asomando a la derecha (torre rocosa)...

"... ya quedó atrás la tremenda rígola que tuvimos que recorrer por su fondo, antes del estrechamiento rocoso... también la primera barrera de seracs... y la segunda, cuando comienza a amanecer, y aparece ante nuestra vista una plancha de hielo negro y duro como el acero.
Golpeo una y otra vez... saltan desconchones y aquello se hace eterno... tallando repisas para descansar de los calambres que se agarran a los gemelos... ufff... esto me parece muy duro... no sé...".


... 1977... Grands Montets... ¡a por el Triolet!...

Al año siguiente (1978) nos esperaba el Chacraraju (Andes)... y de nuevo nos asaltarían los calambres y el recuerdo de la escalada del Triolet.


*Fotos de Antonio Giani... Ueli Raz... Veloski (Skitour)... Angelo Elli... Michel Caplain... OlivierC (CamptoCamp.org)... jkdjulia.

jueves, 4 de julio de 2013

Amistades imposibles II

Llegaron a Bulnes sin que Tristán perdiera el aliento, en un monólogo continuo, mientras aquellos dos compañeros de viaje apenas pudieron entender los nombres de pasajes, historias y vivencias que se les relataban... "mirad el puente del Jardu...  éste paso lo talló en la roca el Celesto, ¡uff! que malos ratos por aquí... aquello es la cueva Colines" y ya entrando en Bulnes "ahí la casa del cura... y allá el cementerio, un día estuvo techado... y allí reposa el primer muerto del Picu".

La casa de Tristán quedaba cercana a unos molinos en ruinas... un lugar algo caótico y con tintes medievales.

Les preparó la cena y sacó de la despensa todo lo mejor que tenía, que no era muy variado pero si abundante; Mateo... con la boca repleta de queso y cecina... no paraba de meter vino, no tanto para facilitar el paso de aquellas viandas por la garganta, como evitar atragantarse al escuchar las historias de Tristán... como sacadas de un cuento de cuento.

- Nunca niegues la comida, Tristán - recordaba las palabras de su padre - Un hombre ha de comer, aunque merezca morir.

Con las primeras luces del día emprendieron la marcha hacia el refugio... primero habría que alcanzar la canal del Camburero, larga, empinada y hundida en aquel corte que parecía dividir las montañas, luego algo más arriba encontrarían las majadas del mismo nombre... donde tantas noches de verano pasó Tristán al cuidado del ganado; éste paso era obligado para llegar al Naranjo - el Picu Urriellu... según Tristán - y aunque hubo un tiempo en el que quedó relegado a un segundo plano, en favor de la subida desde Fuente Dé, seguía manteniendo ése carácter romántico que otorga la historia.

Tristán había decidido acompañar a estos dos hasta el refugio y luego ver... si aquello de escalar le convencía... al fin y al cabo sería parecido a lo que siempre hizo desde niño... trepar tras los rebecos en las jornadas de caza con su padre.


Pasaron la tarde holgazaneando... relatándose parte de su vida y sorprendiéndose, unos y otros, de las cosas que les ocurrieron en su corta existencia; luego Jeromé dijo algo de levantar un chorten por ahí... y despareció unas horas mientras los demás dormitaban la espléndida tarde de setiembre que se les vino encima.

El ocaso del día ya tintaba de bermejo la enorme mole de caliza que se levantaba al cielo... de un potente azul intenso; mientras... una brisa invisible sustentaba el vuelo de las chovas lanzando graznidos que retumbaban contra las paredes... un eco algo lejano que parece aumentar la soledad y que a Jeromé siempre le pareció inquietante.

- Y mañana ¿qué? - inquirió Mateo -.
- Pues a escalar, que para eso hemos venido - respondió Jeromé -
- Ya... pero ¿qué?... y a ver que hacemos con éste - lo dijo con un gesto de cabeza hacia Tristán.
- Bueno... yo no quiero molestar, pero si me ayudáis a subir al Picu quedaría muy contento... como un  homenaje a mi padre - Tristán hablaba algo lastimero.
- ¡Hombre! - continuó Mateo - podríamos hacer la del Cainejo y el marqués... pero tu no tienes ni arnés ni botas... ¡ya me dirás!.
- Bueno - contestó Tristán - según creo a ellos no les hicieron falta... y con vuestra ayuda... yo creo...
- ¡Bah! - soltó Jeromé - le atamos al pecho... y se apaña con las abarcas que lleva ¿no?.
- ¡Joder! - exclamó Mateo - todavía hacemos repetición de la vieja historia... jajaja... yo me pido el marqués, que siempre quise ser alguien... jajajajaja.
- Os lo agradeceré toda la vida - contesto Tristán, solemnemente.
- ¡Pues a dormir! - zanjó Jeromé - que mañana será un gran día.

Les amaneció subiendo la eterna pedrera de la Celada... justo al tiempo que una bruma mañanera desapareciera como por arte de magia... al inicio de la escalada en la vertiente Norte.

Tristán... con camisa de franela, pantalón de pana, abarcas y su morralillo de cuero... se dejó hacer el improvisado arnés, eso sí... sin perder de vista la maniobra, y sin preguntar la función de toda la parafernalia que desplegaron... mosquetones, clavos, tacos y trozos de cuerda en bandolera.

Mateo tiró en primera línea hasta la "llambrialina"... Jeromé cogió el turno hasta el bloque empotrado, ya en la chimenea final... y luego ensamblaron a la cumbre. Allí... Tristán manoteó a estos dos hasta ablandarles la espalda... mientras observaba su territorio desde una perspectiva desconocida.

- ¡Joder, con el campesino! - gritaba Mateo - donde trinca se queda.

Dese luego que se quedaba, Tristán aprendía muy rápido y se movía con soltura; puede que hubiese leído poco... puede que hubiese visto poco mundo - ¡solo Bulneslandia! - reía Mateo; pero aprendía - como un coyote - según Jeromé.

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Tristán tuvo una infancia feliz... Tristán había nacido para ser feliz; aquel muchacho se encargaba de las ovejas con un tesón admirable... tendría nueve o diez años cuando un otoño frío y tempranero le hizo convertirse, de golpe, en un hombre.

- Tristán - le dijo su padre - he de arreglar asuntos en Potes, tendrás que sacar los animales al pasto de la majada y volverlos a la tarde ¿podrás hacerlo?.
- Lo haré, padre - Tristán lo dijo radiante y deseoso de ayudar.

Aquel muchachillo que levantaba poco más que las ovejas que le encomendaron, desayunó temprano y partió al monte para proteger el rebaño; le acompañaban Pita y Ros... dos leales perros sin raza definida, pequeños y nerviosos.

Sentado en una piedra, a cierta distancia, no perdió de vista al ganado en momento alguno; estaba contento de que su padre confiara en él... y no le defraudaría por nada del mundo. Tristán nunca fallaría a alguien... eso lo sabría el mundo años más tarde.

Pasado el mediodía comenzó a chispear, el cielo se tornó gris y ventoso; una tormenta eléctrica se acercaba por el Norte... las que vienen del Norte siempre traían olor a salitre.

Un chasquido seco y atronador hizo que las ovejas corriesen asustadas y sin rumbo fijo; todas, menos dos o tres, permanecieron juntas... pero Tristán se dio cuenta que debía localizar a las huidas o las perdería para siempre.

Pasó horas, hasta entrada la noche, buscando aquellos animales... Pita y Ros ladraban cerca de un roquedal caótico... y allí las encontró, atemorizadas. A estas alturas llovía a mares y la montaña recogía sonidos de truenos, aguas y granizos.

Pero lo consiguió. Llegó a Bulnes cuando su padre y los vecinos iniciaban la búsqueda.

- ¡Ay, ay! - decía Florentina, una mujer que desde la muerte de su madre le quería y cuidaba como a un hijo - ¡pobrecito nuestro Tristán! -.

Pero Tristán apareció ante ellos, delante de su rebaño, con Pita y Ros, empapado y tiritando... con esos inmensos ojos negros, brillantes y altivos.

Su padre le abrazó y apretujó, con aquellas manazas que él mismo heredó... y le miró complacido.

- Ya te dije, Florentina - hablaba con orgullo - que Tristán saldría de ésta -.

Tristán durmió ésa noche como un rey.

A la mañana siguiente... bajó a la cocina temprano.

- Buenos días, padre... ¿que tenemos que hacer hoy? - su padre le miró sonriendo.
- Primero desayunar, Tristán. Un hombre tiene que comer -.

Tristán se ajustó, en altura, los pantalones... y se sentó a la mesa, cercana al fuego, dispuesto a oír los planes del día.

Así sería Tristán el resto de su vida.

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En la cumbre del Picu, tras la escalada de la "Pidal/Cainejo"... Tristán sacó de su morral de piel curtida, con ése brillo que ofrece el cuero al uso de los años, un trozo de queso, media hogaza de pan y una bota de vino... mientras, como recordaba Mateo de algún pasaje bíblico, daba de comer y beber a los demás... les comunicó su nuevo proyecto de vida.

- Viajaré a Madrid, nada me sujeta en Bulnes.

Hicieron planes... y Mateo se ofreció a compartir con él un alquiler modesto en alguna barriada de la capital.


A la bajada del Picu, por la vertiente Sur, ocurrió un percance que pudo dar al traste con la alegría de esos días; antes de llegar a los rápeles, mientras destrepaban sin cuerda, por el anfiteatro... una zona cóncava y repleta de piedra sueltas... Mateo tropezó.

Notó ésa angustia que se crea en el estómago y sube al pecho, como un calambre, terminando en flojera y estallido de adrenalina... ya estaba en posición de volar, cara al vacío.

Una fuerza descomunal le paró en seco... la manota de Tristán le tenía sujeto por el cuello, desde la nuca a la nuez.

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Tristán sacó los ahorros de la libreta, vendió las ovejas, encargó el cuidado de sus perros a Florentina, cerró su casa de Bulnes y se fue a Madrid con Mateo.

Pocos años después... Tristán aprobaría el graduado escolar, aprendería un oficio - electricista -... y se prepararía para bombero, mientras Mateo se encargaba de enseñarle todas las posibilidades de vivir la vida al límite... en la ciudad y la montaña.
Mateo, el vitalista Mateo, acogió a Tristán con un afecto inquebrantable.

Un invierno de hielos y nieves, más duro de lo normal, hicieron planes con Jeromé para unos días por el circo de Gredos... y allí, en plena tormenta furiosa... a mitad del "Diedro Esteras" al Almanzor... conocieron a Guzmán y Rolando; dos estudiantes a punto de acabar el bachillerato y de familias dispares... tanto por los barrios que habitaban, como los medios de que disponían.


Mientras Rolando luchaba por superar, en plena ventisca, el bloque empotrado... a Guzmán le acorazaba el hielo a punto de mimetizarle con el entorno; allí le alcanzaron estos tres... y allí se congelaron juntos hasta que Rolando indicó con tirones de cuerda que llegó a lugar seguro.

- Esto no es una reunión, macho - dijo Mateo a un Rolando tiritón - esto es suicidio... jajajaja - 
- Si no te gusta... ya sabes... búscate la vida, listillo - la respuesta le llegó a Mateo cuando éste ya ascendía unos metros hacia mejor lugar.

Llegaron juntos a la cumbre donde la cruz y el vértice geodésico alargaban su figura por el hielo que los recubría... y cada cual se dedicó a lo suyo; Jeromé no perdió tiempo en levantar un pequeño chorten en la cima gemela del Almanzor... Mateo, maldecía cuando se le volaba el tabaco de liar... Tristán escribía en una pequeña libreta que se perdía en sus manos... Guzmán murmuraba una oración... y Rolando soltaba "palabros" mientras saltaba para entrar en calor.


La tormenta dio paso a un cielo que desgarraba nubes largas entre claros limpios... atravesaron hacia el Venteadero, vigilados por un Ameal de Pablo y Risco Moreno que parecían emerger como helados de merengue, y luego cambiaron de garganta.
Bajo el risco del Gutre, a medio camino entre la lagunilla helada que yace a sus pies y el balcón que sujeta las cinco lagunas... levantaron un iglú para pasar la noche.

Resultaba cuanto menos curioso que un grupo tan variopinto forjara, con el paso del tiempo, una férrea amistad cuyo denominador común sería la montaña... amistades imposibles que jamás abandonaron.

- Guzmán, hijo... ésos amigo tuyos son un poco raros ¿no? - decía su progenitora, refiriéndose a la panda que frecuentaba.
- No, madre... son  buenos colegas.
- ¿Colegas?... ¿que palabra es ésa?... no te la enseñaron seguro en el colegio... que buen dinero costó y al que no fueron tus amigos, por cierto.
- ¡No empecemos, madre!... son mis amigos... y lo dejamos así.
- Rolando ya me pareció algo raro - insistía su madre - pero ahora es el no va más... un indio con coletas, un cabrero con boina y un camarero de tugurios nocturnos... ¡ya me dirás!, hijo.

Guzmán se incendiaba por dentro, pero prefería callar... a iniciar una discusión, ya conocida, que en algún momento pudiera incomodar a su madre con respuestas de las que arrepentirse; al fin y al cabo Guzmán pertenecía a una familia acomodada, católica y educada en principios conservadores.

Justo lo contrario que Rolando - de familia emigrante extremeña dispuesta a cualquier trabajo - al que conoció siendo ambos apenas adolescentes... y se juntaban a escondidas de los prejuicios, para soñar aventuras que acabaron acercándoles a la montaña.

Desde su encuentro con todos estos, en aquella escalada del Almanzor, apenas inaugurado el refugio Elola de la laguna, habían pasado unos años... y Guzmán sonreía para sus adentros - pensando que opinaría su madre - cuando recordaba como conocieron a Aka... un invierno en los Alpes, en una norte que no pudo ser.

Aka... era esquimal...